¿Es positivo halagar a los hijos?

25 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga María Matilde
Te contamos, a continuación, las razones sobre por qué, aunque es positivo que los padres halaguen a sus hijos, no deben hacerlo en exceso.

A todos nos gusta que nos halaguen cuando conseguimos algo o cuando nos vemos o hacemos algo bien. Sin embargo, los padres deben tener cierta precaución con halagar demasiado a los hijos, ya que esto puede, por un lado, convertirse para los niños en demasiadas expectativas por parte de los adultos y, por otro lado, dificultar que los pequeños asuman responsabilidades y sean autónomos.

A nadie amarga un halago

Tal y como su significado lo indica, el verbo halagar hace referencia a la acción de alabar de forma exagerada y, generalmente, interesada, a una persona para satisfacer su orgullo o vanidad.

Cuando un padre halaga a un hijo, no tiene por qué tener un interés concreto, y menos aún cuando la mayor parte de los padres halagan a sus hijos, no tienen la intención, al menos de forma consciente, de simplemente satisfacer o aumentar su vanidad. Al contrario, cuando los padres elogian a sus hijos, lo hacen, principalmente, para demostrarles cariño, amor y afecto.

Madre hablando con su niña para saber si es bueno halagar a los hijos.

Con lo cual, está bien que los padres les hagan a sus hijos comentarios favorables cuando logran algo. O resalten sus cualidades y sus méritos en relación a alguna actividad o tarea, ya que todo ello ayuda a que los hijos construyan su personalidad y su autoestima, y se sientan valorados y queridos. Sin embargo, aunque a nadie le amarga un halago, todo en la vida debe ser en su justa medida.

“Regla de vida: no tomarse en serio ni los halagos ni los insultos”

¿Es positivo halagar a nuestros hijos?

Sí, es positivo halagar a los pequeño, pero, como hemos dicho, es necesario que los padres encuentren un equilibrio. Es decir, es bueno halagar de vez en cuando a los hijos, pero no es bueno excederse por razones como la siguientes.

  • No es lo mismo halagar a los hijos para que ellos se sientan capaces, competentes y seguros de sí mismos, que hacerlos sentir “todopoderosos” y mejores que los demás. Es importante tener cuidado y enseñar a los niños a diferenciar entre la seguridad en uno mismo y la soberbia.
  • Los hijos deben aprender a hacer bien las cosas, a comportarse de forma correcta y a tener buenas actitudes. Pero deben hacerlo no para esperar un halago constante a cambio, sino porque son sus responsabilidades y obligaciones. El exceso de halagos puede generar dependencia en los hijos y falta de autonomía.
  • Al contrario de lo que se piensa sobre hacer a los hijos más fuertes, un exceso de halagos por parte de los padres puede hacerlos más débiles. Los hijos deben aprender a hacer las cosas por sí mismos, con su propio esfuerzo y aprendiendo de sus errores.
  • No halagar tanto a los hijos puede ayudarlos a que ellos gestionen mejor sus frustraciones. Es mejor enseñar a los hijos a pelear y conseguir sus metas por una motivación interna y no por los elogios y los festejos de sus padres.
  • Halagar no significa mentir. Con lo cual, los padres deben aceptar a sus hijos tal y como son, y deben ser cautelosos con remarcar o resaltar virtudes o cualidades que sus hijos no tienen.
    Madre e hija hablando cosas difíciles pero sonriendo.

Es más positivo alentar, motivar y entusiasmar que deshacerse en halagos hacia los hijos

En lugar de halagar a los hijos una vez que han conseguido algo, es más positivo que sus padres los alienten, motiven, y entusiasmen, para que ellos disfruten del camino de conseguir sus objetivos. Y así, de esta forma, los padres enseñarán a sus a los hijos a esforzarse, a ser más constantes y perseverantes.

Con lo cual, está bien, soltarles a nuestros hijos cuando consiguen algo, algún que otro halago como: eres un campeón!, eres el mejor!, que guapo estas!, que maravilloso lo has hecho!. Sin embargo, es más positivo incentivar y retar a nuestros hijos a conseguir sus proyectos y sus sueños. Y enseñarles que es más importante su propia superación, que la mejor adulación que pueda existir.

Y, por último, es mucho más positivo que los padres hagan comprender a sus hijos las razones y los beneficios que tiene comportarse bien, y tener buenas actitudes, antes que, simplemente, halagarlos por ellas.