Enseña a tu hijo a llevarse bien con sus maestros

Nadyra Muhammad · 17 febrero, 2016

Enseñar a tu hijo a llevarse bien con sus maestros es vital si quieres que tenga éxito en la escuela y que su comportamiento sea ajustado. Hacerles entender que deben respetarlos aun cuando no estén de acuerdo es una tarea que no resulta muy sencilla, pues a los niños no les resulta fácil a veces lograr ver la diferencia entre asertividad e irrespeto. Allí justo está la labor de los padres, ese es el tipo de educación que se aprende en casa y no en el colegio.

Enséñale a expresarse con claridad

Estimula en casa conversaciones en las que cada quien pueda exponer su punto de vista con respecto a algo. Sé ejemplo al expresarte y al respetar las opiniones de los demás aun cuando no pienses igual. Dale a tu hijo la oportunidad de expresarse y estimúlalo a hacerlo con claridad, que sea capaz de argumentar sus ideas. En caso de que su comentario resulte confuso, puedes decirle algo como “¡ah! ya entiendo, lo que nos quieres decir es que…” y expones la idea de forma clara.

Esto es importante para saberse expresar, para defenderse y para que te pueda relatar con exactitud lo que hace y aprende en el cole.

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Enséñale a ser cortés y educado

Las normas de cortesía jamás pasan de moda. Tampoco son de obligatorio cumplimiento solo para adultos, los niños deben y pueden ser amables, gentiles y educados.

Saludar, despedirse, pedir disculpas, mirar a la cara a quien le habla, esperar su turno para hablar, usar palabras adecuadas, ofrecer ayuda, compartir, ser pacientes… son gestos que hacen de ellos mejores personas, niños educados con los que seguramente será un placer compartir la jornada escolar.

Enséñale a respetar las diferencias individuales

El respeto en general es básico para que tu hijo sea capaz de llevarse bien con otras personas, también con sus maestros. Enséñale también a respetar las diferencias individuales, las que tengan que ver con raza, color de piel, creencias, posición económica y también de opiniones y pensamientos.

De hecho, disfrutar de las diferencias puede resultar una experiencia maravillosa que les enseñará a ver la vida desde diversos puntos de vista.

Enséñale a respetarles aún cuando no se lleven bien

La relación maestro – alumno no escapa de los tintes de cualquier otra relación. Es así, son dos personas en un trato personal y directo, cotidiano, quienes podrían con naturalidad no llevarse bien. No se trata de la calificación profesional de la maestra, ni de su ética al trabajar. Tampoco se trata de tu pequeño, de su comportamiento o cualidades. Simplemente son dos personas que tienen o no”feeling”. Sin embargo, el buen trato, el respeto y la consideración deben ganar por encima de la discordancia.

Enséñale la diferencia entre ser respetuoso y dejarse humillar

Que tu hijo sea un niño respetuoso, sensible y educado no quiere decir que deba dejarse humillar en alguna circunstancia. Es allí donde debes empoderarlo en asertividad de manera tal que sea capaz de hacerse respetar sin perder de vista el respeto a otros y las normas de cortesía. Esto no se logra de un día para otro, es un proceso que va lleno de ensayos y errores y que requiere de un poco de madurez, pero se logra.

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Sé prudente con lo que dices de sus maestros

Muchas veces hablamos de más frente a nuestros hijos sin percatarnos que ellos no dejan de observarnos ni escucharnos jamás. Si tienes una opinión distinta a alguno de los maestros de tu hijo, evita hacer comentarios discordantes que puedan llegar a oídos de tu pequeño, no importa lo molesta que estés, procura nunca hablar las de los maestros delante de tus hijos. Esto le creará confusión con respecto a dos figuras de autoridad importantes en su vida: su mamá y su maestra. Si debes resolver algo, que sea entre adultos, sin compartir tu opinión con tu hijo.

 

Se ejemplo de respeto y tolerancia

Nuestro hijos aprenden un poco de lo que decimos y mucho de lo que hacemos, somos su ejemplo. Así que si eres una mamá respetuosa y tolerante con las demás personas a tu alrededor, seguramente ellos tendrán un mejor patrón para imitar y comportarse como tú. Recuerda siempre que nada enseña mejor que el ejemplo.