El odio en los niños

A pesar de no conocer a ciencia cierta su significado, al observar a los adultos, el niño puede crear una referencia de lo que representa el odio, razón por la cual puede suponer que lo que siente, se define como ''odio''.

Muchas son las preguntas que surgen respecto al odio en los niños. Las madres no pueden creer cuando en algún momento su pequeño les dice: ¡Te odio! Entonces surge la siguiente duda: ¿de verdad los niños sienten odio?

Ante un momento de rabia, los pequeños no miden sus expresiones, la sinceridad es algo que los caracteriza y en episodios con emociones fuertes hacen gala de ello.

Puede ser que en algún momento la frase “te odio” tenga lugar aunque, con seguridad, puede que el niño no sepa realmente qué es el odio. Este conlleva una connotación negativa muy fuerte, que no necesariamente aplica cada vez que se siente frustración, rabia, rechazo hacia algo o alguien. Por supuesto, al sentir con intensidad la emoción, se expresa verbalmente con ”odio” y esto conlleva a la confusión del término.

¿Qué es el odio?

Otorgarle una definición a la palabra odio no es tarea sencilla. Si se tiene en cuenta la que se le asigna en los diccionarios, se puede decir que el odio es un sentimiento intenso de aversión hacia alguna cosa o persona.

Defenderse es natural. Por ende, cuando los seres humanos sienten que su seguridad está comprometida buscarán resguardarla por medio de distintos mecanismo de defensa. Esto quiere decir que las necesidades básicas nos llevan a dejar libre nuestros más primitivos instintos, sin importar en que etapa de la vida nos encontremos. El hecho de que los niños busquen defenderse no quiere decir que vienen con odio en sus corazones.

¿Un niño puede aprender a odiar?

Sí, cuando un niños. Lo que sí es cierto es que los pequeños pueden experimentar este sentimiento en distintas etapas de su vida.

En la primera etapa de la infancia el niño desarrolla la inteligencia y la capacidad de reconocer las cosas que le gustan y las que no.

El odio en los niños.

Una ráfaga de sentimientos toma control de sus emociones, los cual les lleva a manifestar aversión hacia algo y no hacia alguien. Por lo general hacia algún tipo de alimento o actividad.

Los medios de comunicación y las redes sociales hoy en día contribuyen a que escenas de violencia, rechazo y agresividad estén al alcance de todos e influyan en los niños de forma significativa.

La sociedad, como se muestra actualmente, es el escenario perfecto para cultivar en los niños sentimientos como el odio, lo que conlleva a que en el futuro se conviertan en adultos violentos y destructivos.

¿Se puede evitar el odio en los niños?

En el mundo se presentan eventos llenos de violencia, de odio y los niños lamentablemente son testigos de ello: los tiroteos en las escuelas, los ataques terroristas, las manifestaciones de racismo o xenofobia, son algunos de ellos.

Ya que resulta un poco difícil ocultar a los pequeños la realidad, sí es importante que los padres refuercen algunas costumbres y acciones para ayudar a los niños a sobrellevar este tipo de emociones.

Atención ante sus cambios de humor

Los progenitores deben estar muy atentos ante los cambios que experimenten los pequeños ante cualquier situación. Si algo les altera, es de gran ayuda sentir el apoyo de sus padres. La idea es cuidar de ellos también a nivel psíquico y emocional y enseñarles a entenderse mejor a sí mismos, canalizar sus emociones de la forma correcta, y ayudarles a mantener una actitud positiva.

Explicar el por qué de las cosas

Dependiendo de su edad, al niño hay que explicarle las realidades de manera que pueda comprenderlas. No se le debe mentir, pero sí hay que ser muy cauteloso al presentar los escenarios y las razones por las cuales tienen lugar los mismos.

Que el niño no entienda porque pasan las cosas y permanezca con esa clase de dudas, puede motivarlo a sentir aversión por algo que cree que es pero que solo es producto de su imaginación. O puede pensar que una persona actúa indebidamente y no es así.

El odio en los niños.

El odio en los niños puede impedir que se desarrollen adecuadamente en la sociedad y tengan inconvenientes. En otras palabras, implica sufrimiento, dificultades y, a menudo, soledad.

Identificar las emociones

Los padres deben aprender a identificar cuáles son las cuestiones que molestan mucho al niño y que lo llevan a sentir ”odio” para atenderlas a tiempo con empatía y firmeza. Una vez hecho esto, se pueden tomar acciones concretas para que estas sean canalizadas de manera positiva.

En otras palabras, el odio en los niños no debe pasarse por alto ni dejarse a la deriva, requiere atención para que pueda ser superado correctamente y así, dejar espacio a sentimientos positivos que sí resulten beneficiosos, tanto para los propios niños como para aquellos que los rodean.

Demostrarles amor

Si hay algo que contrarresta el odio en los niños, es el amor. Un niño bien amado tendrá menos disposición a sentir odio. Con ayuda de la comprensión, el tiempo de calidad y el cariño de sus padres podrá crecer en el valor del respeto y la tolerancia.

Los valores inculcados en el hogar, como por ejemplo, la solidaridad, harán de los niños, seres humanos llenos de alegría, bondad y, en el futuro, adultos de bien.

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