El miedo a estar solos en los niños

Sara González 16 febrero, 2018
Los niños son propensos a experimentar una múltiple variedad de temores. Uno de los más comunes es el de encontrarse solos en muchas situaciones. Sin embargo, generalmente es un sentimiento que desaparece con los años y con la madurez.

Ya desde una edad muy temprana, las emociones afloran y son parte de nosotros durante toda la vida. Nos dan las claves necesarias para resolver los problemas que vayan surgiendo en el camino.

Por ello, hoy nos centraremos en el miedo a estar solos en los niños. Una sensación que, ya sea real o imaginaria, nos permite evitar un peligro y actuar con precaución.

“El temor a la soledad es un miedo habitual en los niños. Les gusta tener a sus padres a su lado y sentir que llaman su atención”

¿Cuándo aparece el miedo a estar solos en los niños?

Las emociones primarias son innatas. Es una emoción que, aunque en una primera instancia es complicada, resulta necesaria para la supervivencia y se adquiere de la experiencia directa.

La principal razón de esta afirmación es que permite ponerse a salvo en situaciones extremas de riesgo que se presentan en la vida. El sentimiento de terror varía dependiendo de las edades y del tipo de niños, pues unos son propensos a ser más miedosos que otros.

Normalmente, este temor a quedarse solos suele darse en niños entre los 2 y 4 años de edad. Este miedo aparece asociado a otro tipo de temores, como por ejemplo, a los animales, las máscaras, la oscuridad o los disfraces, entre otros.

Sin embargo, este miedo, que se presenta como habitual, está comprobado que va desapareciendo progresivamente con el paso de los años. Intentan sentirse mayores al ver que son capaces de hacer las cosas por sí solos.

Es normal que los niños pequeños sientan miedo de estar solos.

¿Cómo ayudar a los niños cuando sienten miedo a quedarse solos?

Cuando prolifera el miedo a estar solos en los niños, hay que intentar ayudarles a que sepan disfrutar de la soledad. Es decir, darles a conocer de manera progresiva la forma de enfrentarse a ratos a solas, pero en periodos no muy largos de tiempo.

Estos son alguno de los consejos que se proponen para ir dejando de lado ese miedo que invade a algunos niños:

  • Que empiecen a jugar solos en su habitación, sin nuestro apoyo continuo.
  • Permitirles hacer tareas sin compañía. Cosas tan simples como ir a comprar el pan o al colegio. Siempre y cuando les hagamos saber que se sienten apoyados por alguien.
  • Contarles cómo va a ser la experiencia nueva que van a enfrentar. Por ejemplo, mediante un cuento.
  • Preguntar y hablar con el niño sobre lo que le inquieta.
  • Enseñarle a ser el dueño de sus emociones, controlarlas adecuadamente.
  • No enfrentarlo a su miedo. Esto puede originarle ansiedad y angustia.
  • No quitar importancia a lo que le pasa. Es necesario dejar claro que no podemos evitar que afloren según qué tipo de emociones. Todos los seres humanos tenemos derecho a mostrar aquello que nos ocurre, incluso el temor.
El miedo al fracaso en los niños.

¿Cómo reaccionan los niños cuando tienen miedo?

Cuando son bebés pueden reaccionar con sobresalto o llanto; más tarde, además de llorar, intentan evitar a toda costa la fuente que les causa el temor y buscan la compañía de un adulto que los proteja.

A veces, simplemente, experimentan algún cambio en su conducta habitual; por ejemplo, pueden manifestar alguna regresión en sus hábitos, volviéndose a hacer pis en la cama o a chuparse el dedo cuando ya habían dejado de hacerlo.

Los miedos no son motivo de grandes preocupaciones, pero si son tan intensos y persistentes que repercuten negativamente en el desarrollo del niño, en su vida cotidiana o en sus estudios, y la familia, a pesar de sus esfuerzos, no sabe cómo manejar la situación, sería conveniente visitar a un profesional.

El miedo a estar solos en los niños puede resultar complicado de superar cuando se agarra fuertemente a la persona, más si cabe cuando son niños. Cuando alguien ve que tiene que resolver las cosas por sí mismo, sin apenas alguien que lo apoye o le muestre los pasos que debe de seguir, aprenderá que es capaz.

Si siempre tienen a alguien que lo haga por ellos, se pueden acomodar esperando que otro les resuelva los problemas.

Sin embargo, esto también puede resultar enriquecedor para los niños, pues a medida que el miedo vaya desapareciendo, se convertirá en un sentimiento de fuerza y saber hacer. Les proporcionará los recursos necesarios para enfrentarse a todo que se les ponga por delante.

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