El derecho a la intimidad en el matrimonio

18 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Tras la llegada de un hijo es importante no perder la intimidad propia ni la intimidad de la pareja.

La intimidad es un concepto amplio y abstracto. No es tangible, no puede verse ni tocarse y, sin embargo, puede sentirse profundamente su ausencia cuando nos falta. Vamos a descubrir por qué es tan relevante el derecho a la intimidad en el matrimonio.

¿Qué es la intimidad?

La intimidad abarca diversas definiciones. En su vertiente individual, nos habla de los asuntos o sentimientos más profundos de una persona.

En el aspecto social, se refiere a la relación estrecha y cercana con el otro. Además, la intimidad constituye, según la teoría triangular del amor de Sternberg, un componente esencial de la pareja, representando, principalmente, el vínculo, la conexión y el deseo de compartir.

Persona, pareja, familia. La intimidad en el matrimonio

La intimidad tiene distintas vertientes y en cada época de nuestra vida cobran más importancia unas que otras. Cuando somos adolescentes y empezamos a asomarnos al mundo como seres individuales, nuestra intimidad personal es nuestro valor más preciado. Comenzamos a descubrir y decidir qué nos gusta, qué nos define y quiénes somos. Dedicamos todo nuestro tiempo y energía a nuestro propia ser.

A medida que crecemos y formamos uniones románticas, la individualidad queda en un segundo plano y toda nuestra atención pasa a centrarse en esa pareja de la que ahora formamos parte. Invertimos tiempo y esfuerzo en desarrollar la intimidad conjunta y el vínculo.

Finalmente, cuando tenemos hijos, la pareja tiende a quedar relegada por la gran demanda de atención y cuidados que precisa este nuevo ser. Nuestros pensamientos y nuestras acciones comienzan a centrarse casi de forma exclusiva en la familia, y vamos perdiendo nuestros anteriores roles de mujer y compañera.El derecho a la intimidad en el matrimonio.

¿Por qué debemos preservar la intimidad en el matrimonio?

A pesar de que a través de muchos medios se nos intenta vender la imagen de esposa entregada, de madre dedicada, no debemos aceptar esta visión como universalmente válida. Perder nuestra esencia, ceder cada vez más terreno al cuidado exclusivo de la familia nos hará sentir, más pronto que tarde, frustración y resentimiento.

Puede incluso que, inconscientemente, culpemos a nuestra pareja o a nuestros hijos por esa pérdida de identidad. Por eso, tratemos de dar marcha atrás en este proceso y vayamos reconstruyendo nuestro ser.

Cuida tu pareja

Con la llegada de un hijo, las dinámicas y la rutina cambian por completo. Los horarios y  los planes deben adaptarse al nuevo bebé y la intimidad en el matrimonio se tambalea.

Adicionalmente, el tiempo del que antes disponíamos al volver del trabajo para descansar y compartir en pareja, ahora se ve inundado de baños, cenas y berrinches.

Esto puede conducir, además, a la falta de comunicación y diálogo, pues no se dispone de tiempo para ello, provocando que los conflictos queden sin resolver y se acumulen, dando paso al resentimiento.

Esta situación también puede hacer mella en la vida sexual de la pareja, que va perdiendo prioridad con el paso del tiempo.

¿Qué podemos hacer?

  • Interés y esfuerzo por parte de ambos. Es primordial que los dos miembros de la pareja tengan la determinación de invertir tiempo de calidad en su vínculo.
  • Lugares y momentos íntimos. Aseguraos de que el tiempo que paséis juntos esté libre de responsabilidades y dedicado a reír, hablar de inquietudes personales y redescubriros.
  • Rutinas diarias con amor. Cosas tan simples como un beso al salir de casa cada día o dedicar 20 minutos cada noche a estar a solas con tu pareja.
  • Fomentar la comunicación y la revelación mutua de sentimientos.

Cuida tu persona

El último paso de este viaje retrospectivo es recuperar esa individualidad que tanto valorabas de adolescente. Recordar y honrar tu esencia más personal y tu rol como mujer. ¿Cómo?. Aquí tienes unos cuantos aspectos a considerar.El derecho a la intimidad en el matrimonio.

  • Tu cuerpo es tu templo. Realiza ejercicio físico de forma frecuente. Esto te ayudará a mantenerte en forma y relajada y será un espacio para ti.
  • Cuida tu aspecto. Lejos de la superficialidad, cuidar nuestra ropa, nuestro peinado, nuestro maquillaje… tiene un impacto en nuestra autoestima. Cuídate por ti, para reflejarte tu mejor versión.
  • Valora tus metas y tus aficiones. No dejes de lado tu ambición personal ni aquellas pequeñas cosas que te producen satisfacción. Busca siempre tiempo para ellas.
  • Reúnete con tus amistades. Los amigos nos ven como personas individuales, nos valoran por lo que somos y constituyen un gran apoyo y un gran espejo para recordar quiénes somos.