Dormir siestas en brazos de mamá no tiene precio

Valeria 23 febrero, 2017

Los brazos de mamá y de papá son el mejor lugar del mundo para crecer, sobre todo entre los 0 y los 3 años. En pocos lugares van a sentirse más seguros, más cómodos y con mayores estímulos para desarrollar su madurez emocional y psicológica.

Algo que como madre habrás descubierto ya desde hace tiempo, es que tu bebé tiene una predilección especial por dormir en tus brazos antes que en la cuna. Este dato es algo que desespera a muchas familias, hasta el punto de que su descanso nocturno se transforma en poco menos que en un pequeño sinvivir en el que rara vez se duermen unas horas seguidas.

Es necesario tener claro algunos aspectos: hay bebés más demandantes que otros. A su vez, debemos recordar que el niño que se despierta por la noche es un bebé normal, de hecho, lo seguirá haciendo más o menos hasta los dos o tres años. Todo ello responde a un proceso de maduración neuronal donde se requiere tiempo, paciencia y mucho cariño.

Un bebé llega al mundo con sus mecanismos de supervivencia bien afinados. El llanto es su forma de comunicación, y hará uso de él cada vez que sienta miedo, tenga hambre o se sienta abandonado. Día a día y mes a mes estos mecanismos irán reduciendo su intensidad a medida que entienda que está seguro, que está protegido y que sus padres están con él.

Ahora bien, hay un dato que puede parecerte tan asombroso como curioso. Algo tan simple como hacer siestas con tu bebé favorece esta maduración. Aún más, este descanso del medio día mejora la salud física y emocional de la mamá.

Te explicamos por qué.

Las siestas piel con piel ayudan a tu bebé a un mejor descanso nocturno

siestas en brazos de mama

Empezaremos dejando constancia de algo elemental: no siempre tenemos tiempo o oportunidad de hacer siestas con nuestros hijos. Ahora bien, si en tu caso particular dispones de la maravillosa oportunidad de estar con tu bebé al menos durante sus primeros 6 meses de vida, anímate a hacerlo: deja que duerma en tus brazos a medio día.

Este consejo es especialmente efectivo en los bebés de alta demanda. Aquellos niños que muestran conductas muy estresantes cuando nos separamos de ellos, cuando tienen hambre o se sienten enojados, se benefician notablemente de dos horas diarias de contacto “piel con piel“.

Puedes elegir varios momentos del día para llevarlo a cabo. Sin embargo, hacer una siesta con tu hijo en brazos supone aliviar su estrés, reforzar sus emociones mediante el afecto y el calor corporal para que de este modo, su sistema nervioso se regule y llegue después a la cuna más relajado.

El olor, el calor y la seguridad de los brazos de mamá

El recién nacido tiene un “súper-poder”: su olfato está muy desarrollado, no como su visión. El olor de su madre es lo que más le complace, lo que más le relaja y le agrada.

  • Estar durante una hora o dos horas en los brazos de mamá supone descansar de forma relajada y profunda. Supone también tener más cerca su fuente de alimento y esas caricias que le confieren la seguridad de sentirse amado.

Establecer estos momentos llenos de magia e intimidad al menos hasta los 6 meses es muy necesario para el desarrollo del bebé. Sin embargo, hacerlo hasta los 2 o los 3 años al menos unas dos veces por semana es también algo muy positivo.

siestas en brazos de mama

Es un momento de descanso para ti, para disfrutar del “aquí y ahora”

Es muy posible que la idea de hacer una siesta con tu hijo te parezca una pérdida de tiempo. ¡Con la de cosas que tenemos que hacer! En ocasiones, el hecho de que el bebé duerma supone para muchas mamás una oportunidad única para hacer infinidad de cosas: preparar la ropa, ordenar la casa, responder correos, hacer llamadas, organizar la agenda…

  • Piénsalo durante un momento: la maternidad, el hogar, el trabajo… Todo ello son como gigantes exigentes que nos traen de cabeza, y que a instantes, nos llevan al límite.
  • Si te sientes así en alguna ocasión, detente, descansa, túmbate. Una siesta con tu bebé es una forma de disfrutar del aquí y ahora de forma relajada, de forma íntima. No hay ruidos, ni presiones, solo tu hijo y tú. Es lo único que importa.

Túmbate en un espacio seguro con tu bebé y relájate.

¿Evitarán estas siestas que luego duerma en la cuna?

siestas en brazos de mama

Cada niño tiene sus necesidades, sus particularidades y sus tiempos. Las siestas en brazos de mamá o papá son positivas porque favorecemos el contacto físico, la cercanía y la sensación de seguridad, algo imprescindible para el desarrollo del bebé.

Habrá niños que tras estos instantes, se sientan más relajados y cojan a cuna de forma más normalizada. Habrá otros que por su parte, sigan protestando y despertándonos con el llanto, pero como decimos, forma parte normal de su crecimiento y es una conducta que irá desapareciendo con el tiempo.

Se trata solo de favorecer una crianza donde ser conscientes de las necesidades del niño para estar presentes y guiarlos. Una siesta compartida es un instante de complicidad entre dos personas y a su vez, graba en nuestra memoria momentos que no se olvidan, que se enmarcan en recuerdo con sensaciones únicas.

 

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