Las caricias, un imprescindible en la vida de un niño - Eres Mamá

Las caricias, un imprescindible en la vida de un niño

Las caricias son importantes para el desarrollo emocional y físico de un ser humano. Quien las recibe desde su infancia tiene incontables créditos extras para ser feliz. Si necesitas convencerte de ello lee detenidamente el artículo que te ofrecemos.

Las caricias para reforzar los lazos filiales

Las caricias refuerzan los lazos de familiaridad y apego entre los padres y su hijo. El roce de la mano de la madre por la piel del bebé le produce una sensación agradable y lo hace sentirse muy a gusto en los brazos que lo sostienen.

Un niño, aun siendo pequeñito, es capaz de percibir el amor que se le tiene a través de las frases de cariño, las sonrisas, las atenciones y las caricias que recibe.

Estas expresiones de afecto hacen más íntima la relación materno-infantil porque constituyen un excelente medio para transmitir sentimientos de amor, ternura y apego; y es que las caricias son un mecanismo de comunicación emocional imprescindible cuando se trata de hacerle saber a otra persona cuán importante y querida es.

El menor que es acariciado con regularidad confía más en sus progenitores. Se siente relajado y protegido en el nido.

caricias

Las caricias educan

Acariciamos a quienes queremos. El niño aprende esto prácticamente desde que nace.

Por ese motivo, el acariciar puede considerarse un método de enseñanza que posibilita que el menor aprenda que mediante el cariño se refuerzan los lazos afectivos entre las personas, que las caricias producen placer y es bueno acariciar a quien se ama.

Cuando se le da caricias a un niño él aprende también a darlas.

Las caricias para la salud física y mental

Algunos estudios refieren que el contacto piel con piel refuerza el sistema inmunológico de un ser humano y le incrementa sus defensas para afrontar cualquier padecimiento.

Un niño que recibe caricias también se alimenta mejor, gana en peso y crece más rápido que los que son ignorados.

Otras investigaciones constatan que quien no es acariciado durante la infancia es más vulnerable a padecer de depresiones. Las carencias afectivas en la niñez pueden tener un marcado peso en los episodios de estrés durante la etapa adulta.

Las caricias también estimulan el desarrollo cognitivo de un niño y lo preparan para asimilar cualquier aprendizaje.

Las caricias en la construcción de la personalidad

Cuando un niño recibe caricias de sus padres su autoestima aumenta. Se siente seguro y esa seguridad lo fortalece, lo hace intrépido para aventurarse en la búsqueda de conocimientos, lo vuelve optimista y le trasmite fuerzas para seguir adelante.

Quien es acariciado se sabe importante, respetado y amado. Todo esto lleva a la construcción de una identidad y personalidad seguras.

Las caricias posibilitan que un niño sea empático, humano y sensible. Ellas influencian su comportamiento para con sus iguales e intervienen hasta en la manera en la que se relaciona con quienes le rodean.

Las caricias unen

Las caricias para ser feliz

El recibir cariño y caricias es importante en cualquier etapa de la vida. Nadie es suficientemente grande, viejo, rico o sabio para prescindir de ellas.

Todos merecemos ser acariciados y tener a alguien para acariciar.

No obstante, sobre todo para un menor de edad, las caricias son expresiones de cariño tan imprescindibles como el alimento mismo. En esta crucial y tan vulnerable etapa de la vida ellas son como el abono que lo impulsa a crecer.

Si el fertilizante llega diariamente, en abundancia y es de calidad, va a traerle grandes y duraderos beneficios a su pequeño y tan necesitado organismo.

Un niño necesita caricias para crecer sano y sentirse fuerte

Mamá, debes saber que cuando un ser humano recibe caricias su cuerpo segrega oxitocina. Inmediatamente después que esto ocurre dicha hormona le genera prolongados estados de placer y felicidad.

Quien es feliz tiene ánimos y energías para crecer sano y fuerte, afrontar los contratiempos de la vida y tener mente positiva ante las adversidades.

Medita cuán agradables te resultan las caricias, multiplica el número por un millón y entonces sabrás el bien que le van a hacer a tu pequeño.

Diferente a lo que algunos piensan el cariño y las muchas caricias no convierten a un niño en engreído, dependiente o mimado… todo lo contrario. El cariño que se recibe durante la infancia son avales que garantizan la felicidad, el éxito y la valía como ser humano en los años venideros.

Las caricias no están contraindicadas. Dáselas a tu hijo hoy y siempre.