Beneficios de los cursos de fotografía para niños

Mervis Romero · 22 julio, 2018
Capturar una imagen va más allá de lo que se puede apreciar a simple vista: refleja un interés, una motivación y la atención que se fija en una historia, una realidad en concreto. 

La fotografía es un arte que implica un gran ejercicio de creatividad que vale la pena aprovechar. En el caso de los niños, esta forma de expresión supone una oportunidad para estimular su capacidad de observación y análisis, poco a poco. Por supuesto, todo dependerá de la edad.

Los niños tienen una gran curiosidad por el mundo que les rodea, de allí que sea conveniente explotar su potencial a través de las formas de expresión artísticas. Al no mirar simplemente desde un punto de vista meramente perceptivo, los niños pueden desarrollar sus habilidades cognitivas.

La fotografía permite a los niños expresar sentimientos y pensamientos acerca de la realidad. A su vez, esto le ayuda a establecer una conexión más profunda con su entorno. De hecho, una vez que comiencen a fotografiar a otras personas, tendrán la oportunidad de acercarse e interactuar con las personas desde un punto de vista mucho más rico, a nivel perceptivo.

La fotografía ayuda a los niños a desarrollarse a nivel cognitivo.

Beneficios de la fotografía

Al igual que otras actividades artísticas, la fotografía le permite al niño expresarse libremente. Se trata de un ejercicio de creatividad que les permite incluso, conocerse mejor a sí mismos. Al mirar una foto de un paisaje, por ejemplo, pueden realizar cierta introspección acerca del motivo detrás de la toma, por ejemplo.

En lo personal

  • Mejora su capacidad de observación. El niño se animará a observar su objetivo desde distintos ángulos y hacer la captura desde el mejor plano.
  • Amplía el horizonte. Visualizar es la mejor manera de capturar una buena imagen. Hacer una pausa, observar bien y probar desde distintos enfoques ayudará a que el resultado final sea impresionante.
  • Amplía su perspectiva, al captar imágenes que den una sensación tridimensional.
  • Estimula la imaginación y, por ende, la creatividad. No es solo cuestión de tomar una foto, sino ubicar la imagen en un lugar que armonice y llame la atención.
  • Favorece la correcta gestión del tiempo. El niño aprenderá a tomarse su tiempo para obtener un buen resultado pero también, a no excederse demasiado si desea aprovechar la luz para realizar otras tomas y actividades.

En lo social

  • Mejora su interacción social. Una de las habilidades que debe dominar un buen fotógrafo es ser empático. Practicar la fotografía dotará al chico de habilidades sociales para interactuar con respeto y tranquilidad con su ambiente.
  • Brinda mayor facilidad para la adaptación. El fotógrafo debe ajustarse al ambiente, no siempre tendrá disponible un escenario preparado para una sesión de fotos. Habrá ocasiones en que tendrá que adaptarse al entorno que tiene a su alcance. Son estos retos los que explotarán en el niño la destreza de amoldarse a cualquier circunstancia o imprevisto.

¿Cuándo se debe aprender a fotografiar?

Para aprender a fotografiar no existe un momento en específico. Sin embargo, si el niño siente atracción y curiosidad por una cámara, se puede aprovechar la oportunidad para enseñarle los rudimentos de la fotografía. Ahora bien, a partir de los 10-12 años de edad, se les puede inscribir en un curso de fotografía para personas de su edad. De esta manera, explorará el arte de una forma adecuada para sus capacidades.

No es recomendable inscribir a un niño en un curso de fotografía profesional ni comprarle la cámara más costosa a partir del primer instante. Al principio, lo más conveniente es permitirle que utilice una cámara sencilla, pequeña y fácil de usar, para que se sienta cómodo. Con el tiempo, se podrá ir mejorando los instrumentos. Un paso a la vez.

La fotografía estimula la creatividad.

Recomendaciones para los padres

Es importante valorar las fotografías del niño y animarle a imprimirlas, siempre y cuando sea posible económicamente. También se les puede animar a crear un portafolios en el ordenador y a realizar presentaciones caseras con diapositivas. Sobre todo si ellos desean compartir sus piezas y contarnos las historias que ve tras cada una de ellas.

Por otra parte, es necesario recordarles que lo fundamental es que sean ellos mismos; así no tendrán miedo al experimentar dentro de la disciplina. Al comienzo, aprenderán mientras juegan con la cámara, pero con el paso del tiempo, si les pedimos que tomen una fotografía familiar o simplemente les motivamos a seguir explorando esta faceta, serán más cuidadosos.

Aprender a fotografiar es una actividad muy divertida que puede convertirse en uno de sus pasatiempos o bien, en su vocación para el día de mañana.