Cuando la felicidad de los hijos depende del divorcio de los padres

Toda separación implica un duelo, que se multiplica si hay hijos de por medio. Sin embargo, en ocasiones el divorcio es el abono a vidas más plenas y felices. Ese momento cuando la felicidad de los hijos depende del divorcio de los padres ¿Qué hacer?

Por lo general, la palabra divorcio se relaciona con pesar, ruptura, ausencia de armonía y felicidad. No se pone en duda. Es un momento de quiebre que amerita un duelo y una posterior sanación y donde, si hay hijos en común, los niños también padecerán el divorcio de sus padres, incluso a una mayor escala porque temen que dejen de amarles o no entienden por qué si todo estaba “bien” ahora toca separarse.

Pero, en ocasiones el divorcio es la única salida a relaciones tóxicas, insatisfechas, violentas. Cuando los padres ya no alcanzan convivir juntos y el hogar es un calvario la mejor decisión a largo plazo para tu hijo y su felicidad será el divorcio.

Los niños son prioridad, es una afirmación jurídica y ética extendida a lo largo del mundo. Sus problemas son prioridades. Llevemos esta máxima jurídica a la vida en familia: Si el divorcio contribuirá a largo plazo a la felicidad de todos, entonces se está tomando la decisión correcta que evitará en un futuro mayores males.

Una historia feliz de un niño con una familia desestructurada

Su nombre es Azka Corbuzier y es un niño indonesio de nueve años que nos explica, con una claridad que  ya quisiéramos tener los adultos, cómo fue el divorcio de sus padres y por qué él ahora disfruta más que antes el momento con sus padres y es feliz.

El video que es viral en las redes y ya cuenta con más de un millón de vistas en You Tube es la historia de un niño de una familia desestructurada, que ni rota ni infeliz, ahora mantiene vínculos sanos y de empatía con todos sus miembros. “Nada está roto. Papá y mamá ya no son esposo y esposa, pero siguen siendo mis padres”.

Es una historia conmovedora con un final feliz y un gran mensaje. Los niños pueden ser feliz, incluso más felices, cuando los padres se divorcian. La sabiduría de Azkar es infinita: “Cuando me preguntan si quiero que mis padres vuelvan juntos, digo que no. Yo sólo quiero que sean felices”. Sabe que por extensión él también lo será.

Tips para que tu hijo resienta menos el divorcio

Si ya es una decisión tomada y no hay vuelta atrás, acá te dejamos unos consejos para que la relación con tu hijo no se debilite y tu hijo resienta lo menos posible el divorcio:

Hablar con claridad y madurez de lo que ocurre

Explicar a tu hijo los pasos por venir, disminuir la incertidumbre que los miembros del hogar puedan sentir con información. Establece con la pareja una reunión familiar donde expliquen lo que ocurre y cómo se afrontará. Demuestren madurez, compromiso y fortaleza al hablar con los hijos de este tema.

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Somos tus padres y lo seguiremos siendo

Como Azkar ellos sólo quieren que sus padres sean felices y que no dejen de estar presentes en su vida. Deja en claro que son sus padres y, pase lo que pase, lo seguirán siendo.

Eviten manipular o jugar a las indecisiones delante del niño

Las manipulaciones de alguno de los padres sobre el niño para ganarse su apoyo durante el proceso de divorcio es un engaño que no contribuye a la armonía ni la felicidad de los involucrados. Al contrario, le afecta porque lo usas para objetivos deshonestos.

Compartan tiempo de calidad con su hijo

Durante el proceso de divorcio establece tiempos de diversión y compartir con tu hijo. Así evitarás que el lazo se rompa e incluso, podrás relanzar las relaciones con tu hijo con una nueva perspectiva de lo que es el amor padre-hijo.

Respeto

Mantén unas normas claras de respeto entre tú y tu pareja ayudará a facilitar las cosas durante y después del divorcio.

A tu hijo, el lugar que le corresponde

Dale a tu hijo el lugar que le corresponde en tu vida, así tengas una nueva pareja o estés pensando en conformar un nuevo hogar. No le desplaces.

Casos extremos

Son casos extremos donde el divorcio es necesario aquellos donde el padre o la madre no asume sus responsabilidades, corrompe a los hijos, los maltrata física y emocionalmente o somete a riesgos para su vida y salud. Así como que no manifieste cambios positivos en su conducta y represente un peligro inminente para la felicidad de tus hijos.

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