Cómo hacer críticas constructivas a los niños

Las críticas constructivas apuntan a mejorar la conducta de los niños, pero no a lastimarlos. Conoce cómo proceder mejor en este artículo.
Cómo hacer críticas constructivas a los niños
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 26 agosto, 2022

¿Cómo lograr que los chicos desarrollen las conductas deseadas? ¿Cuál es el secreto del aprendizaje? Estas son algunas de las preguntas que se hacen todos los progenitores, pero ¿saben cómo hacer críticas constructivas a los niños?

Aunque parezca algo difícil, no lo es. Se trata de lograr un equilibrio entre poder ser explícitos respecto de aquella conducta que queremos que desarrollen y no coartar su estilo ni dañar su autoestima. Veamos cómo podemos lograrlo y ayudarlos.

Qué son las críticas constructivas y cuáles son sus beneficios

Como su nombre lo indica, las críticas constructivas son aquellas que sirven de puntapié para promover una conducta o un cambio y que motivan a mejorar. Son constructivas porque están orientadas al aprendizaje y no enfocadas en herir o desvalorizar a la persona. Lo opuesto son las críticas destructivas, aquellas que están cargadas de negatividad y de agresividad. Estas, solo tienen como objetivo lastimar a la otra persona.

Entre los principales beneficios de la crítica constructiva hacia los niños, encontramos los siguientes:

  • Fortalecen la autoestima y los desafía a mejorarse.
  • Les dan seguridad de sí mismos, ya que con ellas los niños entienden que confiamos en que pueden hacerlo mejor y que son capaces de lograrlo.
  • Fomentan una relación de cercanía con los hijos y fortalecen el interés y el afecto mutuo.



El regaño agresivo no es un método óptimo para el aprendizaje del chico. Lo mejor es marcar los errores de buena manera y, luego, enseñarle y ayudarlo a hacerlo del modo correcto.

Aprende cómo hacer críticas constructivas a los niños

El tono que empleamos y la manera en la que le hablamos al niño son claves a la hora de marcarle los errores. Después, habrá que explicarle cuál es el modo correcto de hacer las cosas y, de ser necesario, ayudarlo a conseguirlo. A continuación, te compartimos algunas recomendaciones para hacer críticas constructivas a los niños. ¡Apunta!

Muestra respeto y asertividad 

De esta manera, cuando hagas una observación lograrás que el niño pueda conectar con lo que dices y no se lo tome a personal. Si tu comentario parece una agresión, es probable que el menor busque defenderse. En ese caso, su cerebro dejará de escucharte y pasará a pensar la estrategia para “devolver el ataque”. También es necesario que cuides el tono de voz y el lenguaje corporal.

No hagas de la crítica algo personal

Cuando se busca hacer una crítica constructiva, lo ideal es señalar la conducta o la tarea que se desea cambiar y no hacer referencia a las cualidades de la persona. Así, en lugar de decirle a tu hijo “eres un desordenado”, puedes hablarle de la siguiente manera: “necesito que colabores más con el orden de tu habitación”.

Cuando hacemos referencia a algo personal, corremos dos riesgos: que los hijos se lo tomen a mal porque les parece una agresión o que se queden con una etiqueta y crean que se trata de un atributo de su personalidad y no de algo que pueden cambiar.

Haz la observación en positivo

Nuestra mente funciona mejor cuando escucha mensajes positivos y además, aprende la dirección adecuada, aquello que debe seguir, como una instrucción. Por eso, en lugar de decir “no dejes todas las migas en la mesa”, pídele a tu hijo lo que sí deseas: “por favor, limpia la mesa luego del desayuno”.

Destaca algo positivo de su conducta o actitud

Destacar las buenas intenciones o valorar el esfuerzo son buenas opciones antes de resaltar el error a corregir. Por ejemplo, puedes decirle a tu hijo “estuvo muy bien que levantaras la ropa del piso. Sin embargo, la próxima vez, en lugar de dejarla en la cama, debes llevarla al cesto”.

Sirve como ejemplo

Muchos niños aprenden mejor cuando son capaces de ver la conducta deseada, es decir, el cómo se hace mejor. Incluso, puedes dar un paso más y hacerlo junto a ellos. Así, podrás guiarlos en la práctica para que puedan lograrlo solos en otra ocasión.

Habla con claridad y sé conciso

Esto quiere decir que intentes ser concreto, no dar muchas vueltas en aquello que quieres señalar. También, es importante que dialogues con tus hijos y les muestres los beneficios de hacer las cosas bien, para que no crean que se trata solo de un capricho tuyo.

Encuentra un momento oportuno

Por más que la crítica sea positiva, es conveniente encontrar un momento en el que el niño no se sienta expuesto delante de otros. También, debe crearse una situación que propicie hablar del tema y que les permita a ambos expresar sus emociones. Por eso, para que resulte, no es buena idea comunicar la crítica constructiva como si fuera una “conversación de pasillo”.

Ofrece ayuda

Una vez que le señalas al niño aquello que quieres obtener de él, ofrécele tu colaboración y pregúntale si tiene alguna duda. Si permites este espacio de intercambio, quizás descubras que no podía hacer determinada tarea por algún motivo externo o ajeno a él. Por ejemplo, que no guardaba los vasos en su lugar porque la alacena se ubica a gran altura.



Ofrecer ayuda o colaborar con tu hijo para lograr el cometido será una experiencia enriquecedora para él que contribuirá con su aprendizaje.

Enseñar a construir, no a destruir

Aprender a enseñar es también un arte en que los progenitores deben incursionar. Se trata de poner en práctica, de observar, de mejorar y de corregir.

Es clave encontrar las formas más adecuadas para acompañar la crianza de los hijos. Debemos saber que en la infancia se cimientan las bases del desarrollo socioemocional, de la autoestima, de los modelos relacionales y de la identidad.

Aquellos pequeños que han sido criticados o que han tenido una crianza autoritaria o rígida son más propensos a sufrir ansiedad, depresión o tener dificultades interpersonales. Por eso, es importante que los padres reflexionemos si estamos haciendo una observación que les servirá a nuestros hijos a mejorar o si es una crítica para que lo hagan como nosotros queremos. En este sentido, también debemos aprender a dejarlos ser y hacer a su estilo.

Finalmente, educar desde la empatía y ser con los otros como nos gustaría que fueran con nosotros es clave para que criar humanos más felices.

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