Criar a un hijo sola: una experiencia dura pero maravillosa

Valeria 6 abril, 2017

Criar a un hijo en soledad no es el fin del mundo. Son muchos los padres y las madres que así lo quieren, otros, en cambio, afrontan este reto tras experimentar el abandono de la pareja o incluso la pérdida física de la persona amada. Sea como sea, debemos tener claro: criar a un niño siendo soltero/a es una experiencia compleja, pero puede convertirse en lo mejor de nuestras vidas.

Si bien es cierto que hasta no hace mucho tener un hijo sola y afrontar su crianza del mismo modo era mal visto, a día de hoy las cosas han cambiado bastante. Hay quien así lo elige, quien no desea esa educación compartida y quien busca vivir la experiencia sin pareja. Es una opción respetable que cada vez vemos con más frecuencia.

Por otro lado, y quizá en mayor número, están quienes han sufrido el abandono de quien hasta no hacía mucho, lo era todo, quien nos prometió amor eterno y eterna complicidad hasta que llegó el embarazo. Momento ante el cual, solo los valientes y quienes entienden de responsabilidad y de amor sabio y digno, lo afrontan, y no por obligación sino por sentido deseo, ilusión y felicidad.

Sea como sea, no es nuestro propósito ahondar en la razón de por qué una madre (a veces un padre) se ve en la obligación de cumplir ambos papeles. Hoy en “Eres Mamá” queremos hablarte sobre esas estrategias que pueden ayudarte en el día a día, y con las cuales lograr algo que ya sabes: ser más fuerte de lo que pareces y vivir la que va a ser la mejor etapa de tu vida.

La verdad sobre criar a un hijo en soledad

La verdad sobre criar a un hijo en soledad es simple: es algo duro. Es posible que los demás vean a una mujer valiente, una mamá que siempre viste una sonrisa en el rostro cuando lleva a su niño de aquí para allá, pero en su interior pasan muchas cosas, muchísimos pensamientos y sensaciones en las que reflexionar a continuación.

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El miedo de no poder con todo está “ahí”

La mamá que cría a su hijo en soledad da lo mejor de sí misma al bebé o a esos niños aún pequeños. Se siente feliz al verlos descansar plácidamente en sus camas, pero cuando ella lo hace, cuando ella se acuesta, es común que se despierte más de una vez con una sensación de ahogo en el pecho.

  • La ansiedad y el miedo están ahí… ¿y si no puedo con todo? ¿y si este mes me despiden del trabajo? ¿y si tengo que pedirles ayuda a mis padres otra vez? ¿y si ahora mi niño cae enfermo de nuevo, qué me dirán en el trabajo?
  • Estos pensamientos son algo normal, no son miedos irracionales, son temores reales que la mamá que cría sola a sus hijos tendrá más de una vez. Sin embargo, cada día es nuevo y en cada jornada consigue cosas increíbles.

La obligación de ser “madre” y “padre” al mismo tiempo

Este es un error muy común que pueden llegar a cometer muchas madres y padres que crían a sus hijos en soledad: pensar que deben cumplir los dos roles al mismo tiempo.

  • Hemos de tener claro algo muy sencillo: ya lo somos todo para nuestros hijos. No hay necesidad de ejercer el clásico rol del papá que sanciona y que va a trabajar y de la mamá que se queda en casa, que es cálida y afectuosa. Aceptemos que tanto hombres como mujeres podemos llevar a cabo todas esas acciones.
  • Podemos ser sus confidentes, sus guías, seremos quienes les pongan límites, quienes les digan qué está bien y qué está mal, seremos su fuente de amor principal… Lo seremos todo.

La mamá que cría sola también necesita vida social

La mamá que cría sola a un hijo corre el riesgo de centrar toda su atención, sentidos, pensamientos y preocupaciones sobre ese niño hasta el punto de olvidarse de sí misma.

  • Hay que tener mucho cuidado con este enfoque, porque si no nos atendemos, si no disponemos de pequeños instantes de relax, de vida social podemos acabar desarrollando una depresión.
  • Permite que tu familia te ayude, descansa de vez en cuando, acepta el apoyo de los tuyos.
  • Dispón de una buena red de amigas, personas con las que favorecer un adecuado desahogo emocional, con las que reír, hacer alguna escapada, compartir vivencias.

A su vez, tampoco temas conocer a otras personas, a posibles parejas… Ser madre soltera no te excluye del mercado afectivo, puedes amar de nuevo si así lo deseas.

La figura del padre ausente y cómo debemos hablar de él a nuestros hijos

Tarde o temprano nuestro hijo preguntará por el padre ausente o la mamá ausente. Por su bien, y por su adecuado desarrollo emocional, es conveniente no trasmitirle un odio afilado hacia esa figura, ni tampoco caer en la “idealización”.

  • Los niños necesitan sinceridad y ante todo que se le transmita esa calma emocional donde no se desarrollen odios tempranos o ideas infundadas.
  • Trasmitamos madurez y equilibrio, enseñemos al niño que hacemos un buen equipo, que estamos bien siendo dos.

Para concluir, ser un padre o una madre soltera no resulta fácil y cada día es un reto y un desafío, pero la unión que establecemos con nuestros niños es maravillosa, y eso es algo de lo que te debes enorgullecer cada día: de estar haciéndolo sensacional.

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