Corregir con autoridad positiva: Técnica de la Hamburguesa

La técnica de la hamburguesa es una de estas herramientas que se han ido desarrollando a través de los años para ayudarnos en el proceso de la crianza de nuestros hijos. A menudo surgen nuevos procesos y metodologías, algunas mejores que otras, pero que sirven de guía para esta hermosa pero complicada etapa de nuestras vidas.


Normalmente los padres acostumbramos a impartir disciplina de la manera más común, esto es, a través del “NO”. Es normal que en cada núcleo familiar se escuche “No hagas esto”, “No debes decir aquello”, etc.

Los padres tenemos la tendencia a educar desde el poder, desde la propia autoridad que adoptan por el simple hecho de ser “Los padres”, trayendo como consecuencia que a sus hijos se les dificulte pensar y analizar las situaciones por sí mismos: “No hago aquello porque papá simplemente me dijo que no”.

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Se recomienda a los padres dejar atrás los viejos paradigmas de la educación mediante autoridad, poder o juicios de valor, pues se ha comprobado que los niños en ocasiones tienden a cerrarse y no ceder.

La Técnica de la Hamburguesa

La técnica de la Hamburguesa es muy eficaz en el momento de efectuar alguna acción correctiva en el comportamiento de los niños. El secreto está en resolver el problema desde una actitud positiva, que les permite a los padres servir de coach para guiar a los niños a identificar y corregir el error por sí mismos.

Objetivos de la técnica de la Hamburguesa

Cuando se corrige de la manera tradicional, se puede correr con el riesgo de que los niños sientan que no están a altura de sus padres, lo que les puede llevar pueden a sentir frustración o experimentar sentimientos negativos, como que papá y mamá no les quieren o están decepcionados.

Con la nueva técnica de la Hamburguesa se persiguen los siguientes objetivos:

  1.  Los niños pueden comprender que se han equivocado.
  2. Aprender a asumir su porción del error es útil para padres e hijos.
  3. Ayudar a descubrir la capacidad para proponer soluciones.
  4. Se internaliza la ventaja de no repetir errores.
  5. Que vean el error como una oportunidad de mejora.
  6. Comenzar a ser resistentes ante la frustración.

Con la técnica de la hamburguesa, básicamente se busca cambiar la forma de hacer las cosas, pues si quieren resultados diferentes se deben hacer cosas distintas.

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Metodología

Esta técnica es muy sencilla: está creada de acuerdo a la preparación de este famoso plato. Consiste en educar por capas, tal como está estructurado este alimento: pan, queso, carne y pan.

Para ello, simplemente hay que imaginarse este delicioso plato y seguir los siguientes pasos:

Primera capa:

En esta etapa se les debe enseñar a los niños a detectar el error cometido, se recomienda que lo hagan por ellos mismos.

En tal sentido, los padres simplemente deben brindarle ciertas pistas durante los primeros momentos, pues quizás se les dificulte un poco al principio.

Por ejemplo, hacerle preguntas como “¿Cómo crees que podemos cambiar esto?”

Segunda capa:

Al llegar aquí es primordial que los padres refuercen un aspecto positivo para evitar que los niños se sientan frustrados. Por ejemplo, “estábamos acostumbrados a ver esto de manera diferente”. “Esto otro lo has hecho muy bien”.

Tercera capa:

Es importante que los padres expresen sus sentimientos con respecto a la situación, sin transmitir molestias y enojo, de la forma más neutra y positiva posible. Por ejemplo, “Ahora no estoy seguro de que se vea bien”

Cuarta capa:

En esta última etapa se expresan sentimientos agradables a los niños, para que de este modo puedan sentir que no se acaba el mundo con este pequeño desliz o error, que corrigiéndolo pueden volver a la normalidad. Por ejemplo, “Pienso que podrás mejorarlo, tal como siempre lo haces, porque así me agrada más, te lo agradezco”.

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Por consiguiente, siguiendo al pie de la letra esta sencilla técnica, se está garantizando que los niños se sentirán más involucrados en la resolución de los conflictos y en la corrección de los errores. No obstante, es importante reforzar siempre los aspectos positivos, darles ánimos y manifestarles su entera confianza en ellos.

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