Conviértete en el escudo de tu hijo mientras forjas a un guerrero

Es inevitable que veamos a nuestro niño caer en diferentes ocasiones a lo largo de toda su infancia. Es imprescindible convertirse en el escudo de tu hijo para que sobrelleve circunstancias difíciles mientras se suministran las herramientas para forjar a futuro un verdadero guerrero.

¿Acaso nunca has sentido esa horrible sensación cuando rechazan o lastiman a tu hijo de diversas maneras? Golpes, palabras hirientes, fracasos amorosos y caídas escolares, suelen llevar la autoestima y seguridad del pequeño al suelo. Darle alas para que se eleve hasta lo más alto será la tarea de sus padres.

Las injusticias de la vida diaria tocan las fibras más profundas de todo progenitor. Por eso es fundamental ser el protector de estos infantes, tornándote así sin más en el escudo de tu hijo, hasta que se pueda defender con sus propias garras.

Sé su escudo, hasta que nazca un guerrero

Cuando de bullying o fracaso escolar se trata, no se debe dejar pasar el tiempo. Muchos niños no pueden aguardar a que los adultos tomen cartas en el asunto ya que, tras los sucesivos abusos, puede que el que espere desespere. Claro que en muchas oportunidades, esto no solamente “son cosas de chicos”.

Pues todo padre tiene la responsabilidad de forjar una personalidad capaz de hacer frente a las embestidas de la vida diaria, pero será menester previamente ser el escudo de tu hijo. En primera instancia resulta imperioso asegurarse de que los nenes conviven y se desarrollan en ambientes seguros.

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Por supuesto, en caso de considerar que tu niño está en peligro o bien se encuentra afectado por alguna razón, resulta conveniente tomar cartas en el asunto cuanto antes. Pero para ello, tienes un sinfín de alternativas que bien puedes aplicar para dar vida a un futuro luchador.

Maneras de convertirse en el escudo de tu hijo

Por supuesto, algunos conflictos de la vida cotidiana que enfrenta el menor requieren de la intervención de un mayor a fin de poder resolver el problema de raíz. Si la idea es convertirte en el escudo de tu hijo para alimentar su guerrero interior dormido, simplemente debes empoderarlo.

Este empoderamiento le permitirá al pequeño enfrentar la situación para resolverla de la manera más acertada y correcta. Pero, ¿en qué consiste esta misión?

  • Llénalo y enséñale a amarse tal cual es por lo que vale. La idea es entonces fomentar su autoestima y seguridad a fin de que se sienta tan valioso como valorado.
  • Enséñale a impartir respeto y a marcar límites. Lo ideal es que el niño sepa imponerse a la situación, decir no y expresar sus derechos de manera realmente asertiva. Para ello es posible realizar una serie de útiles ejercicios de práctica en donde el niño ganará más confianza.
Sé el escudo de tu hijo y será un luchador

  • Que aprenda a pedir ayuda. No es necesario resolver absolutamente todo solo, pues al ver el modo en que los mayores actúan, los niños también pueden aprender de qué manera solucionar los conflictos. En tal caso, llamar la atención del adulto no está mal, sino todo lo contrario.
  • La importancia del buen uso de la voz. Si el niño desea sentirse respetado, deberá aprender a usar su voz para defenderse a sí mismo o bien a otros cuando entiende que se trata de situaciones injustas. Por esto mismo, en ocasiones, se torna vital tanto el uso de este instrumento físico, como también de la fuerza para poder evitar ciertas situaciones límites como abusos sexuales o agresiones físicas.

Ser el escudo de tu hijo es invertir valía a futuro

Aquí no hablamos pro supuesto de sobreprotección, sino simplemente de prestar especial atención a fin de brindar las herramientas e instrumentos necesarios para que el pequeño, el día de mañana, tranquilamente pueda hacer frente a cualquier situación adversa.

Todo lo que necesita en definitiva es amor, pues de esa manera siembras semillas de seguridad, autoestima y confianza en sí mismo. Una vez cosechados estos invaluables frutos, el niño tendrá noción de lo que vale como persona y así levantará su frente para dar cualquier batalla.

Será allí cuando veamos a nuestro pequeño gran luchador ponerse de pie para dar sus primeras peleas con el objetivo de sortear todo tipo de obstáculos que se le presenten en este camino cargado de aprendizajes. No soltarle la mano es aquí la cuestión.

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