Cómo trabajar el merecimiento con los niños

11 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Un niño que sabe que merece lo mejor no se conformará con el fracaso ni con las relaciones dañinas. Por el contrario, se pondrá en marcha para lograr lo que desea.

Sentirnos merecedores de todo lo bueno es imprescindible para no caer en conductas de autosabotaje en el futuro. Al sabotearnos, nos impedimos, sin darnos cuenta, alcanzar nuestras metas y lograr la felicidad. Sin embargo, el merecimiento es una actitud que se desarrolla desde la infancia, por ello, es importante trabajarla activamente con los niños.

A partir del modo en el que los niños son tratados por su entorno, estos desarrollan una imagen positiva o negativa de sí mismos. Los padres, por ser las principales figuras de apego y autoridad para los pequeños, tienen la importante misión de transmitir a sus hijos que son valiosos, amados y que han llegado a esta vida para ser felices.

El merecimiento condiciona enormemente a los niños de múltiples maneras. Y es una tendencia que los acompañará hasta la edad adulta. Por ello, es tan relevante poner empeño en esta tarea cuando estamos educando a un niño.

¿Cómo se manifiesta el sentimiento de merecimiento?

Es muy probable que hasta hoy nunca hubieses escuchado hablar del concepto de merecimiento. Sin embargo, es sencillo comprobar en qué punto se encuentra tu hijo respecto a este asunto, pues las características de un niño que se siente merecedor son significativamente distintas de otro que no lo siente.

Niño leyendo libros informativos en el sofá de casa.

La ausencia de merecimiento se manifiesta en:

  • El niño suele mostrarse inseguro y tiende a experimentar temor o angustia con frecuencia. Ante distintas situaciones cotidianas, puede sentir miedo por cómo vaya a ser el desenlace.
  • No es capaz de darse cuenta de los recursos personales que posee y, por tanto, no los utiliza adecuadamente. El niño puede no ser consciente de cuáles son sus virtudes, sus capacidades y sus fortalezas. Por ello, ante cualquier reto, puede sentirse incapaz de hacerle frente.
  • El menor tiene una actitud negativa hacia la vida. No valora lo que tiene, no lo agradece ni se siente afortunado. Por el contrario, tiende a quejarse o a sentir envidia de otros. Además, normalmente sentirá que la culpa de su infelicidad es de otros y que él no puede hacer nada al respecto.

Por el contrario, un niño que se siente merecedor lo manifestará de los siguientes modos:

  • Con frecuencia, experimentará sentimientos de tranquilidad, felicidad y seguridad.
  • Reconocerá sus cualidades y habilidades, y sabrá ponerlas en práctica cuando sea necesario. No temerá los retos porque sabrá que cuenta con buenas herramientas personales.
  • Apreciará y valorará la vida que tiene, y mantendrá una actitud positiva hacia lo que le rodea.

¿Cómo trabajar el merecimiento en los niños?

Trabaja en ti

En primer lugar, es necesario que revises tu propio sentimiento de merecimiento y lo trabajes, si es necesario, pues no podrás transmitirle a tu hijo ningún valor que tú no poseas y apliques primero. Pequeñas acciones como agradecer los cumplidos que recibes en lugar de quitarles importancia pueden marcar la diferencia.

Existir es suficiente

El merecimiento no implica tener que esforzarse, trabajar duro o ser de una determinada manera para merecer la felicidad. Se trata de algo incondicional. Trata de recalcarle a tu hijo, siempre que puedas, que tiene derecho a ser feliz, a gozar de buenos amigos, a recibir el amor de quienes le rodean, simplemente por ser él mismo. Todos merecemos ser felices, sin excepción.

Niño feliz jugando al aire libre trabajando el merecimiento.

Desarrolla su autoestima

Es importante que ayudes a tu hijo a tener siempre presentes todas sus cualidades, pues esto lo hará sentir seguro y confiado. Así, anímalo a ir asumiendo responsabilidades acordes a su edad, permítele tomar decisiones. Plantéale retos que le resulten asequibles pues, al ir superándolos con éxito, irá forjando una imagen de sí mismo como alguien capaz.

Enséñale a no conformarse

Por último, aprovecha cada situación que se presente para recordarle a tu hijo que merece lo mejor y, por ende, no ha de conformarse con menos. Si un amigo lo trata mal, anímalo a no aceptar ese trato. Cuando suspenda un examen, ínstale a desarrollar mejores técnicas de estudio para la próxima vez. Si no entra en un equipo, proponle practicar y mejorar su habilidad para presentarse de nuevo a las pruebas.

Sobre el merecimiento y los niños

En definitiva, es importante que tu hijo crezca sintiendo que tiene el poder de cambiar su propia vida, que no es solo una víctima de sus circunstancias. Merece ser feliz y tiene las capacidades para lograrlo.