Cómo reconocer si tu bebé está sufriendo cólicos

Mariajose 21 agosto, 2017

Los cólicos del lactante es un mal muy común. Comienzan normalmente dos semanas después del nacimiento, o unas semanas más tarde en el caso de un bebé prematuro.

Se trata de una condición por la cual un bebé bien alimentado puede llorar más de tres horas seguidas, todos los días, durante más de tres días a la semana, durante más de tres semanas.

Si tu bebé tiene cólicos puedes notar fácilmente porque a esta corta edad, los síntomas que presentan son muy evidentes. En primer lugar, tu bebé empieza a ponerse rojo, llora, cierra los puños, arquea la espalda y sube sus rodillas a la barriga. Aunque los cólicos no son algo dañino para su salud, son muy molestos para el bebé. 

Si tu bebé llora –sin lograr calmarse– y se ha confirmado previamente con el pediatra que su estado de salud es bueno, entonces es probable que esté padeciendo de esta condición transitoria.

Los cólicos duelen mucho y suelen desaparecer cuando el bebé tiene tres o cuatro meses. Aunque tu bebé tenga cólicos, no te alarmes. Seguirá alimentándose y cogiendo peso de manera normal.

Hasta la fecha, no se ha hallado ninguna evidencia científica que afirme que los cólicos tengan efectos a largo plazo en la salud del bebé.

La causa tantas lágrimas y dolor se debe a que el estómago del bebé aún es muy inmaduro y se está comenzando a acostumbrar a la alimentación que recibe fuera del vientre materno. Al igual que un adulto, los bebés sufren de cólicos que los llenan de gases y les generan gran molestia e incomodidad.

Los cólicos desatan el llanto en nuestros bebitos.

Señales de los cólicos

  • Episodios inconsolables de llanto: Un bebé que sufre cólicos llora casi a la misma hora todos los días, generalmente por la tarde o por la noche. Los episodios de cólico pueden durar de solo varios minutos o llegar a tres horas o más.
  • Llanto intenso: El llanto de los cólicos suena como un llanto lleno de angustia y es muy intenso, con una tonalidad muy alta. El rostro del bebé puede ponerse muy rojo y es muy difícil consolarle.
  • El llanto se produce sin razón aparente: Es muy normal que los bebés lloren… Un bebé llorando puede significar que necesita un cambio de pañal o ser alimentado, también puede ser que tenga frío o calor. En cambio, cuando el llanto no tiene ninguna razón serán muy probablemente, a causa de los cólicos.
  • Cambio de postura: Un bebé con cólicos puede tener los puños cerrados, las piernas subidas hacia el vientre y los músculos abdominales tensos.
Los cólicos son normales en las primeras semanas de vida.

Los padres deberán intentar calmar al bebé con masajes suaves en el vientre acompañados con movimientos delicados en las piernas. Esto ayudara a aliviar los cólicos y a expulsar los gases. Por otra parte, paciencia ante el llanto.

La causa de los cólicos

A continuación podrás encontrar algunos de los motivos que pueden ser las causas de los cólicos en los bebés que tienen pocos días o meses de vida.

  • Reflujo: El reflujo es una condición en la que un niño tiene acidez estomacal debido a la leche y al ácido estomacal que fluye hacia el esófago
  • Problemas digestivos: Los problemas digestivos pueden deberse a la intolerancia de las proteínas y la lactosa
  • Un sistema digestivo que es inmaduro en el que los músculos del intestino causan espasmos
  • Gases (aire) en el tracto intestinal
  • Los niveles hormonales son más altos de lo normal: Estas hormonas son conocidas por causar un estado de ánimo agitado o dolores de estómago.
  • Sensibilidad intensa a la estimulación en el ambiente por ejemplo luz, sonido, etcétera
  • Un sistema nervioso inmaduro
  • Temperatura demasiado alta o demasiado baja

Con todos estos datos si tu bebé recién nacido tiene cólicos podrás reconocerlo fácilmente y así actuar en consecuencia. Te recordamos que tu bebé necesitará que le des cariño y que le des todo el amor del mundo para que pueda sentir la seguridad y calma que necesita para poder aliviar su malestar.

Como siempre, es tu pediatra quien te podrá dar más información para que puedas ayudar a tu pequeño.

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