¿Hay diferencias educativas en los hijos por su orden de nacimiento?

María José 24 abril, 2017

Quizá el título de este artículo te haya hecho pensar en la forma de educar que tienes con cada uno de tus hijos, y si la educación que le diste o le das a tu primogénito/a es la misma que le das al resto de tus hijos. No queremos que te preocupes por esto, solo queremos que entiendas qué ocurre y si realmente hay diferencias o no las hay.

Muchos estudios muestran que los niños que nacen primero en las familias disfrutan en su vida adulta de mejores salarios, habrán tenido una mejor educación… pero hasta ahora no se sabe muy bien por qué. Hay padres que cambian su comportamiento cuando nacen nuevos hijos y ofrecen menos estimulación cognitiva a los niños menores.

Ahora parece claro que para los nacidos y criados en los países de altos ingresos, como en Estados Unidos o en el Reino Unido y Noruega, los niños nacidos antes disfrutan de salarios más altos en su vida adulta y de una educación superior, esto es conocido como el ‘efecto del orden de nacimiento ‘. La comparación de dos hermanos, cuanto mayor es la diferencia en el orden de nacimiento, mayor será el beneficio en relación con el niño mayor.

Sin embargo, hasta la fecha no hemos tenido evidencia que causa tales diferencias. Sabemos que no es un efecto del tamaño de la familia, ya que el efecto se mantiene al comparar hermanos dentro de la misma familia y las familias con el mismo número de niños.

Tiene sentido que los padres ganan más dinero y adquieren experiencia a medida que crecen y tienen más hijos, pero también tienen que dividir sus recursos económicos así como la atención entre los niños que llegan después del primer hijo. Pero, ¿dónde comienzan las supuestas diferencias?

Las posibles diferencias por fechas de nacimiento

Existen investigaciones donde aparecen diferencias en el orden de nacimiento y cómo evolucionan desde el nacimiento hasta la adolescencia. Un estudio concluyó con un análisis longitudinal de alrededor de 5000 niños americanos.

Los resultados dejaban claro que las diferencias de orden de nacimiento pueden comenzar a los 3 años y que existe un efecto del orden de nacimiento en el desarrollo físico y social de los niños.

Las diferencias pueden aumentar ligeramente con la edad y se muestran diferencias también en habilidades verbales, de lectura, de matemáticas y de comprensión.

Sorprendentemente, tanto en el estudio longitudinal como en otros anteriores, no hay evidencia de que los niños más pequeños nacen en desventaja: en todo caso, se debe destacar que cuando nacen lo hacen con mayor peso y suelen tener mejor salud. Por lo tanto, no parece estar relacionada con una ventaja obvia biológica al nacer el efecto del orden de nacimiento.

La calidad de la crianza es la clave

Algunos padres que cambian su comportamiento en la educación de los siguientes hijos puede tener más peso en todo esto. Los niños más pequeños reciben menos estimulación cognitiva de los padres y esto puede marcar una gran diferencia en el desarrollo del pequeño.

Por otra parte, este cambio en el comportamiento de los padres parece comenzar en el útero. En embarazos posteriores al primero, se encontró que las madres tienen menos probabilidades de cuidarse -como dejar de beber o de fumar- ni tampoco buscan atención prenatal si no es totalmente necesario.

Una vez que el bebé ha nacido, los bebés que no son primogénitos no suelen ser amamantados o en menor frecuencia.

El desarrollo emocional no se ve afectado

Contrariamente a la creencia popular, no existen diferencias en el temperamento, el apego o en problemas de comportamiento entre hermanos. Independientemente de la posición de nacimiento los niños se puede tener un buen equilibrio emocional ya que los padres proporcionan apoyo y amor por igual a sus hijos.

¿Cuál es la conclusión a todo esto? La conclusión es que los padres y las madres de todo el mundo saben que deben estimular por igual a sus hijos pero que en ocasiones, ya sea por la comodidad o la confianza de la experiencia adquirida tras el primer hijo, parece que disminuye.

Pero esto no debe ser así y muchos padres empiezan a darse cuenta y no permiten que esto suceda en sus hijos. Asimismo, resulta imprescindible que los padres apoyen emocionalmente por igual a sus hijos para que crezcan con una fuerte personalidad. No importa tanto el orden de nacimiento y sí la implicación de los padres y las madres en la crianza de sus pequeños.

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