¿Cómo reanimar a un bebé?

Reanimar a un bebé que se asfixia es una de las experiencias más traumáticas que, como madres, podemos sufrir. Es el evento que nunca queremos presenciar; sin embargo, así como otros, puede ocurrir en cualquier momento.

Nosotras nos sabemos aptas para las molestias del embarazo, los dolores del parto, la lactancia, la crianza del bebé… pero ninguna está emocionalmente capacitada para enfrentar una situación tan dolorosa.

No obstante, somos mujeres, y como mujeres, nos reponemos ante lo indecible cuando se trata de salvar la vida de nuestro hijo.

Por eso te recomendamos: Prepárate desde ahora. Conoce todo sobre la reanimación cardiopulmonar de un niño, y si en algún momento te encuentras en el difícil escenario de tener que asistir a tu hijo, contén las lágrimas y haz uso de este conocimiento para salvar su vida.

Toma providencias para evitar el accidente

Un bebé es un ser travieso y curioso siempre en la búsqueda de aventuras. Su universo es grande, hermoso y está repleto de saberes.

Pero un bebé no mide el peligro. Si una fiera viniera hacia él con el único propósito de devorarlo, sin ningún tipo de miedo se mantendría quieto, observando el rápido avance del animal.

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Con esto pretendemos decirte que su experimentación e inocencia, unidas a los peligros que puede encontrarse dentro del hogar, dan pie a los lamentables accidentes.

Entonces lo primero es proveer al niño un espacio donde no corra riesgos para gatear, desplazarse y conocer el mundo que le rodea.

La habitación que le des debe contener juguetes propios de su edad. Nada de soldaditos, bolitas, o fichas de pequeño tamaño que pueda llevarse a la boca.

Si un peluche está roto quítaselo. El material que tiene dentro le puede resultar interesante y ponérselo en la boca para probar a qué sabe.

En fin, espero que sepas tomar estas y otras precauciones cuando tu hijo ya no quiera quedarse dentro del redil y prefiera andar por el suelo en la búsqueda de alguna chuche para comer.

Aprende cómo se produce y las consecuencias que tiene la asfixia

Debes saber que la asfixia se produce cuando el oxígeno no puede llegar hasta los pulmones para permitir la tan necesaria respiración.

Esto sucede cuando las vías respiratorias que normalmente permiten el flujo del aire, se obstruyen, luego del atascamiento de un cuerpo extraño, el ahogamiento, entre otras causas.

Toda vez que la respiración se corta y se produce un paro cardiopulmonar, quien asiste al accidentado tiene muy pocos segundos para reanimarlo y hacer que vuelva a respirar.

Si no lo hace a tiempo el daño cerebral es irreversible y en el peor de los casos, la asfixia termina con la muerte.

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Un detalle imprescindible que jamás debes obviar

Al ver que tu hijo se asfixia debemos decirte, seguro para tu sorpresa, que la primera medida a tomar no es socorrerlo directamente.

Quizás con unos golpecitos en la espalda, por ejemplo, él logre soltar el objeto que le impide respirar y el susto quede solo en eso: en susto.

Pero a primera vista tú no puedes evaluar la gravedad de su estado. Si ves que tu niño se asfixia y estás sola en casa, llama, rápidamente, a urgencias.

Cuando la ayuda venga en camino entonces sí podrás hacer hasta lo imposible por ayudarlo.

La asfixia por atragantamiento

Mamá, si notas que a tu bebé le cuesta respirar y sospechas que se ha introducido un cuerpo extraño en la boca o la nariz no intentes sacarle el objeto. No pocas veces este procedimiento empeora la situación haciendo que el objeto se le introduzca aún más.

Si tu hijo hace por toser permítele hacerlo durante algunos segundos, pero no esperes mucho, ponlo boca abajo sobre uno de tus antebrazos y apóyate en tus muslos de manera tal que su cabecita le quede un poco más abajo que su cuerpo.

Sujeta bien su cabeza y cuello con la mano de ese mismo brazo y dale unos golpes en la espalda, entre los omóplatos, con la otra mano.

Estas palmadas no deben ser muy fuertes pero sí firmes y a intervalos una de la otra.

La reanimación del bebé

Toda vez que la técnica anterior no surta el efecto esperado y para empeorar el caso, tu hijo sufre un paro respiratorio, debes aprender cómo reanimarlo.

La reanimación cardiopulmonar por sus siglas (RCP) que se le practica a un bebé es similar a la de un adulto, aunque con algunas variaciones.

Para ello, te recomendamos poner a tu hijo boca arriba en una superficie dura.

A continuación, coloca los dedos del medio y anular de una mano al centro de su pecho, en el esternón, por debajo de sus pezones.

Los dedos deberán presionar hacia adentro del pecho y hacia arriba alrededor de 30 veces seguidas.

Cada vez que hagas una presión, sin levantar los dedos, deja que el pecho de tu hijo retome su posición. Entonces, vuele a presionar y continúa el procedimiento de manera sucesiva.

Cuando termines las 30 repeticiones coloca tu boca de manera tal que cubras totalmente tanto su boquita como su nariz y, con delicadeza, sopla un poco de aire hacia sus pulmones. Notarás que la barriguita y el pecho de tu hijo se inflan.

Espera unos segundos para que el aire salga y repite el procedimiento una vez más.

Luego de esto vuelve a hacer compresiones torácicas tal y como hiciste antes y dale otra vez dos respiraciones de manera artificial.

Realiza este procedimiento cuantas veces sea necesario hasta que el niño reaccione o llegue la ayuda tan necesaria que, inteligentemente, solicitaste al inicio.

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