Cómo estimular la fluidez verbal en los niños

21 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la pedagoga María Matilde
Un correcto desarrollo del lenguaje en los niños les permite poder comunicarse, expresar emociones y deseos, y satisfacer sus necesidades. A medida que crecen, desarrollar una mejor fluidez verbal les posibilitará que puedan expresar sus ideas con mayor agilidad y facilidad.

El proceso de adquisición del lenguaje en los niños va atravesando distintas etapas. Se trata de un proceso en el que influyen factores diversos, individuales, familiares y sociales, que condicionan, en mayor o menor medida, su correcto desarrollo. A medida que crecen, deben ir adquiriendo más vocabulario y mejorando la pronunciación. Así, es fundamental contar con estrategias adecuadas para estimular en los niños la fluidez verbal.

No solo hablar mucho, sino hablar bien

En ocasiones, confundimos la fluidez verbal con la capacidad que una persona tiene de hablar mucho. Sin embargo, el concepto de fluidez verbal refiere no solo a la capacidad de hablar mucho, sino a hacerlo correctamente. Es decir, a la capacidad de expresarse con cierta facilidad y utilizando las palabras correctas.

La fluidez verbal se trata de una función compleja en la que intervienen distintos procesos cognitivos. Procesos tales como una producción verbal y estrategias de búsqueda para encontrar respuestas y la eliminación de otras previamente dadas. Además de otros procesos cognitivos, como la memoria, el procesamiento de la información, la atención y la flexibilidad.

Cuando una persona tiene la habilidad de la fluidez verbal es capaz de expresarse en distintos contextos y ámbitos, construyendo un argumento y evocando conceptos rápidamente. La fluidez verbal es una habilidad que permite a una persona comunicarse, expresarse, opinar, argumentar de forma clara y concisa, sin titubear y sin tartamudear.

Madre hablando con su hija para estimular su fluidez verbal.

Existen dos clases de fluidez verbal: la fluidez semántica y la fluidez fonológica. La fluidez semántica tiene relación con la facilidad para encontrar palabras dentro de una misma categoría (por ejemplo, los días de la semana).  Y la fluidez fonológica se refiere a la capacidad de utilizar palabras que comparten las mismas características fonológicas (por ejemplo, palabras que empiezan con un mismo fonema).

Cómo estimular la fluidez verbal en los niños

Es fundamental crear espacios que ayuden y estimulen a los niños a desarrollar su fluidez verbal. Así, tanto en la escuela como en el hogar, se pueden planificar y desarrollar actividades como las siguientes:

  • Entablar conversaciones con los niños. Es bueno que docentes y padres hablen con los niños sobre diversos temas. ,  aunque algunas palabras tengan un significado desconocido para los niños, es beneficioso que ellos acostumbren su oído y se familiaricen con palabras nuevas. Poco a poco, aprenderán más sobre ellas.
  • Motivarlos a la lectura. Leerles cuentos y hacer que ellos lean. A medida que los niños adquieren el hábito de la lectura, van adquiriendo mayor vocabulario. Esto les permite tener un mayor flujo de palabras, imprescindible para desarrollar una fluidez verbal.
  • Hacer rimas y trabalenguas. Esta es una buena estrategia para ayudarlos a mejorar la rapidez en la pronunciación, entonación y el ritmo al hablar. Al igual que jugar a mencionar la mayor cantidad de palabras en un minuto. Por ejemplo, palabras de la misma categoría como animales, colores o personajes de películas de dibujos. O palabras terminadas en una misma vocal.
  • Completar oraciones. Esta es una actividad que ayuda a los niños a buscar y a evocar las palabras que son adecuadas al contexto. Es decir, al tema y a su coherencia dentro de la oración. También es válido que los niños propongan adjetivos o verbos adecuados para completar la frase.
    Madre hablando con su hija para estimular la fluidez verbal.
  • Describir el uso de los objetos. Sobre preguntas como: “¿para qué sirve?”, o “¿qué sabes de esto?”. De esta manera, incitamos a que los niños hablen sobre algo, un utensilio de cocina, una prenda de ropa o un cuento, y les damos la libertad de que busquen las palabras que ellos creen son más adecuadas o les son útiles para describir el objeto en cuestión.

La creatividad y el juego, una buena estrategia

A partir de los cuatro o cinco años es cuando se adquieren gran parte de las habilidades lingüísticas y los niños se van aproximando a las distintas formas de lenguaje a través de la imitación. Es decir, ellos imitan lo que escuchan en su entorno; primero en el entorno familiar y, posteriormente, en el escolar.

Pero es a través de la creatividad y cuando juegan cuando ellos van descubriendo que pueden comunicarse y hacerse entender mejor, al utilizar más palabras y más frases. Entonces, estimular la creatividad para que los niños inventen nuevas palabras es el primer paso para que las descubran.

La creatividad a través de la actividades lúdicas es el disparador y el punto de partida para ir enseñando a los niños más palabras, su pronunciación y su significado correcto. La creatividad y el juego son la mejor estrategia para conseguir despertar en los niños la curiosidad y las ganas de aprender, y para conseguir, así, que desarrollen de manera progresiva una mayor y mejor fluidez verbal.