¿Cómo afectan las radiografías al embarazo?

Naí Botello · 3 octubre, 2018
La exposición a la radiación de alta energía necesaria para tomar radiografías efectivamente puede ser perjudicial para el bebé. Esto afecta áreas como sus ojos y hasta podría ser una causa de discapacidad intelectual.

Los rayos X  son una técnica utilizada en la medicina como guía diagnóstica para poder identificar patologías en el organismo. Se usa para análisis que van desde la revisión de las partes óseas hasta la observación precisa de órganos. Dado que siempre se advierte a las gestantes sobre su uso, ¿cómo afectan las radiografías al embarazo?

Esta técnica de examinación se consigue a través de la emanación de radiación gamma, con lo que se obtienen las muy conocidas imágenes de contraste. Queda claro que, en caso de una emergencia médica, el uso de técnicas diagnósticas resulta imperativo para poder dar un tratamiento correcto. Sin embargo, como mencionamos antes, esto puede ser riesgoso para la embarazada.

Sin duda alguna, es una prohibición general para cualquier mujer embarazada exponerse a los riesgos de las radiaciones mientras se está gestando. Entre las consecuencias más directas para el feto, se habla de malformaciones en los glóbulos oculares o incluso retraso mental.

No obstante, cabe aclarar que esto último ocurre solamente si la madre está expuesta a niveles de radiación iguales o mayores a una medida llamada 10 rads.

Por lo tanto, no tengas miedo si te tuvieron que realizar una radiografía estando embarazada y no lo sabías. A continuación, te indicaremos las cantidades de radiación que se necesitan para reproducir una placa y verás que, en la mayoría de los casos, nunca llegan a alcanzar este rango límite.

¿Cómo afectan las radiografías al embarazo?

Cuando se realiza una radiografía, necesariamente la mujer embarazada se deberá exponer a radiaciones ionizantes. Estas emanaciones son las únicas que permiten fungir como medio de contraste para poder observar cualquier parte del cuerpo: huesos, vísceras, órganos y piezas dentales, entre otras.

Ahora bien, para que efectivamente estos niveles de radiación puedan modificar negativamente al feto se deben dar dos condiciones muy precisas. La primera son las semanas que tenga el embarazo desarrollándose, mientras que la segunda está ligada a la dosis de la radiación.

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Riesgos por el momento de desarrollo del embarazo

En primer lugar, trataremos los efectos de la radiación ionizante de acuerdo al momento de gestación. La primera indicación demostrada es que, si una mujer está expuesta a la radiación de los rayos X antes de que el embrión se haya implantado en el útero, tiene una posibilidad del 5o% de perderlo.

Ahora bien, si ya es bastante lamentable que no se haya logrado correctamente una implantación por los efectos de la radiación, las consecuencias más graves para el feto se van a producir entre la tercera y la octava semana de embarazo. En este momento es cuando va a ser posible que desarrollen defectos congénitos.

Entre los daños más destacados, pueden producirse problemas en el sistema nervioso central. Además, los expertos remarcan que, mientras el feto se encuentra cercano a sus primeras semanas de vida, habrá efectivamente más probabilidades de verse afectado.

“Si una mujer está expuesta a la radiación de los rayos X antes de que el embrión se haya implantado en el útero, tiene una posibilidad del 5o% de perderlo”

Riesgo por dosis elevada de radiación

No cualquier exposición a radiación va a afectar a un feto. En principio, el técnico radiólogo ubica en las zonas más importantes del cuerpo placas especiales de plomo que impiden que la radiación penetre en el organismo antes de realizar la impresión de la fotografía.

Asimismo, como protocolo de protección, siempre se le pregunta varias veces a la paciente si está embarazada o sospecha que pueda estarlo. De igual forma, en la actualidad las planchas siempre se gradúan para que emitan la menor cantidad de radiación posible. 

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De cualquier manera, ofreceremos como conclusión los datos exactos de los niveles de radiación que pueden ser perjudiciales. En caso de una urgencia médica, podrás comunicarlo con el técnico radiólogo o tu médico tratante.

Los rangos iguales o mayores al llamado 10 rads, o también los conocidos como 100 milligrays (mGy) son los que afectan al feto. Para que tengas una idea más clara, una placa de abdomen transmite 2.5 mGy; en tanto, los rayos X de pelvis que les recetan a algunas embarazadas antes del parto emiten solo 2 mGy.

Esto quiere decir que, en general, una embarazada no podría alcanzar los niveles de 100 mGy o 10 rads ni realizándose una decena de radiografías en un día.

Como recomendación final, te invitamos a que, en caso de una emergencia médica, siempre converses con tu médico tratante. Si tienes dudas sobre un posible embarazo, siempre solicita que te protejan con la placa de plomo que ofrece el servicio de radiología a sus pacientes.