¿Cómo afectan las emociones de una madre a su bebé?

03 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Marián Carrero Puerto
Durante el periodo de lactacia y las primeras etapas del desarrollo del bebé, es crucial para la madre tener una regulación emocional adecuada. ¿Te gustaría saber cómo afectan las emociones de una madre a su bebé? Aquí te lo contamos.

El estado emocional propio incide en las personas que nos rodean. De igual manera, las emociones de una madre a su bebé le afectan. De hecho, durante los nueve meses de embarazo, sus emociones van a afectar a cómo se desarrolle el bebé pero, sobre todo, van a afecta durante el periodo de lactancia. En las sucesivas líneas explicaremos por qué.

Los malos hábitos como el alcohol o el tabaco, una mala alimentación o el abuso de café son perjudiciales mientras sucede el embarazo. Las nuevas investigaciones han concluido que el estado emocional de la madre también puede incidir de manera negativa en el bebé. Es por eso que hoy queremos saber cómo afectan las emociones de una madre a su bebé.

 

“Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor”.

– Frederick Dodson –

Las emociones de la madre en el útero

En palabras del profesor Enrique García Fernández-Abascal: Las emociones de la madre son un gran regulador de la fisiología de ella y del bebé. Las que son positivas, por ejemplo, generan una atenuación del sistema cardiovascular y una activación y refuerzo del sistema inmune. Es decir, que cuanto más alegres estamos, más vacunados, de alguna manera, estaremos contra el catarro. En cambio, cuando nos embargan las emociones negativas, segregamos hormonas tóxicas, el corazón se nos acelera y se deprime el sistema inmune, lo que nos deja más vulnerables ante las enfermedades”.

Madre agarrando la mano de su bebé.

Esto no quiere decir que el embarazo consista en percibir siempre emociones positivas. No estamos libres de experimentar emociones negativas. Sabemos que la placenta protege al bebé de las emociones negativas. El problema surge cuando se cronifican y la madre no es capaz de sentir el bienestar y la felicidad. Está claro que el estrés o la ansiedad en su justa medida no son malos, pero prolongados en el tiempo sí que son perjudiciales, tanto para el bebé como para la misma madre.

 

“Cuando digo controlar las emociones, quiero decir las emociones realmente estresantes e incapacitantes. Sentir emociones es lo que hace a nuestra vida rica”.

-Daniel Goleman-

Las emociones de la madre en el periodo de lactancia

En este periodo es crucial una adecuada regulación emocional de la madre. Sabemos que a  nivel fisiológico son innumerables las ventajas de la lactancia materna para la madre y para el bebé. Pues bien, a nivel emocional ocurre exactamente lo mismo y de ello va a depender, por ejemplo, el futuro desarrollo afectivo del bebé.

Si la madre está experimentando emociones como la tristeza durante mucho tiempo, esta va a afectar a la producción de prolactina y oxitocina, encargadas de producir la leche de las madres en el periodo lactante. Así, los cambios en el sistema endocrino no sucederán de manera adecuada.

Otro ejemplo sería el estrés prolongado. En esos momentos, el organismo segrega una serie de hormonas como el cortisol, que nos preparan para la huida, la lucha o la congelación.

Mujer transmitiendo las emociones de una madre a su bebé.

Cuando se disparan estas hormonas, se detienen las funciones que el cuerpo considera menos importantes para lidiar con esa situación, como las funciones del sistema digestivo y las del sistema inmune. Por tanto, esto va a afectar de forma negativa a las funciones del aparato digestivo y puede hasta disminuir la capacidad del organismo ante la aparición de una afección.

Siguiendo con lo anterior, estas hormonas que se encuentran en la leche materna pueden, a través del plasma sanguíneo, transmitirse al bebé. De este modo, se puede provocar en el bebé un enlentecimiento en su maduración neuronal e inmunológica, y una mayor dificultad para ganar peso, ya que ambos sistemas no se encuentran funcionando de manera adecuada.

 

“La palabra felicidad perdería su sentido si no se equilibra con tristeza”.

-C. G. Jung-

Conclusiones

A lo largo del artículo hemos podido comprobar cómo las emociones de la madre afectan a su bebé. Si bien no hay emociones ni buenas ni malas y todas son dignas de ser experimentadas, es cierto que algunas influyen negativamente cuando se prolongan en el tiempo o, aún peor, cuando terminan por cronificarse en la persona. Por eso, las madres tienen que trabajar en el manejo de sus emociones para que permanezcan reguladas de una forma adecuada y, así, beneficiar favorablemente a su bebé.