Embarazos dolorosos, ¿los siguientes serán así?

Corina González · 29 noviembre, 2018
No todos los embarazos tienen por qué ser dolorosos. Si se ha tenido una experiencia de este tipo, es comprensible que la mujer se vea invadida por el temor de que esa característica se repita en futuras gestaciones.

Cuando una mujer recibe la noticia de que se convertirá en madre, muchas emociones e interrogantes se apoderan de ella, en especial las que respectan a su salud y a la del bebé. Tener embarazos dolorosos también es uno de los motivos de preocupación más comunes entre las gestantes, en especial en las primerizas. ¿Qué se debe saber sobre esto?

Durante el embarazo, la mujer experimenta muchos cambios físicos y emocionales. Su bebé crecerá en su vientre, sus hormonas modificarán sus niveles considerablemente y muchas otras funciones más darán un giro radical a la vida a la que estaban acostumbradas.

Es normal que, a medida que avanza el embarazo, aparezcan dolencias y malestares nuevos, con los que la mujer no había tenido que lidiar. Por lo tanto, no siempre se encuentra la manera de aliviarlos.

En estos casos, lo más recomendable es mantener la calma e investigar sobre cada uno de ellos a profundidad para saber cómo reaccionar. Por supuesto, es menester complementar esto con el consejo permanente del médico de cabecera.

Embarazos dolorosos

En el período de gestación, la madre puede presentar algunas dolencias consideradas comunes. Sin embargo, es necesario mantenerse alerta en todo momento a las variaciones que estos síntomas pudieran sufrir, para así evitar complicaciones. Algunos de estos agobios son:

Dolores de cabeza

Los dolores de cabeza son muy frecuentes durante el embarazo. Estos se pueden aliviar fácilmente con técnicas de relajación; además, de esta manera se evita tomar algún medicamento que pueda perjudicar al bebé.

Si este método no funciona y se hace necesario el consumo de algún remedio, se debe solicitar al médico que prescriba el más adecuado.

El aumento de la percepción de los olores en el embarazo puede provocar hasta náuseas y vómitos.

Sin embargo, los dolores de cabeza también pueden estar asociados a la preeclampsia; es decir, la presión arterial alta durante el embarazo. Cuando se presenta este padecimiento, se debe guardar reposo absoluto y seguir un estricto tratamiento médico para controlar cualquier signo de hipertensión.

Dolor de vientre o en la ingle

Esto sucede a menudo entre las semanas 17 y 26 del embarazo. A medida que el útero crece, los ligamentos redondos que se encuentran a su alrededor se estiran, para proporcionar más apoyo. Esto produce un dolor agudo en uno o ambos lados del abdomen.

Esta molestia no tiene por qué ser alarmante, ya que generalmente es producto de levantarse rápido de la cama o una silla, toser fuerte, entre otras acciones cotidianas.

Las actividades físicas como caminar o practicar algún deporte también propician este tipo de dolor. Puede comenzar con una molestia en la ingle y trasladarse hacia arriba, hasta llegar a las caderas.

Para aliviarlo, lo más indicado es sentarse o acostarse lentamente del lado contrario al afectado y respirar pausadamente, hasta que la dolencia pase.

“Cada embarazo es diferente, el cuerpo de la mujer recibe el proceso de manera particular según su condición”

Dolor de espalda

En los embarazos dolorosos, se destacan las molestias en la espalda. Al igual que sucede con la aflicción en las piernas, el aumento del peso de la mujer es la principal causa de este padecimiento.

Para reducir la incomodidad, lo mejor es mantenerse en buena forma física, caminar y estirarse frecuentemente, dormir de lado con una almohada entre las piernas, no permanecer de pie por mucho tiempo y utilizar compresas de calor o frío en la zona afectada.

Contracciones de Braxton-Hicks

En la última mitad del embarazo, se pueden manifestar algunas contracciones ocasionales en el útero. Ya cerca de la semana 37, estas deberían ser más seguidas, irregulares e indoloras. Al acercarse la fecha de dar a luz, este tipo de retracción es una señal de que el parto está por comenzar.

Las mujeres deben estar preparadas para saber qué hacer si se ponen de parto en casa.

Si sientes contracciones y estas vienen acompañadas por dolor en la parte baja de la espalda, con una frecuencia de más de seis por hora y se producen a intervalos regulares, debes comunicarte a la brevedad con tu médico tratante para que te explique cómo debes proceder. Asimismo, es probable que te realice un chequeo para descartar posibles complicaciones.

Los embarazos dolorosos, lamentablemente, son más comunes de lo que quisiéramos. Haber experimentado uno nos prepara para aplicar opciones naturales y fáciles de poner en práctica para contrarrestar malestares comunes. No obstante, no se puede dar por hecho que si la maternidad toca nuestra puerta una vez más la experiencia será la misma.

Cada embarazo es diferente, el cuerpo de la mujer recibe el proceso de manera particular según su condición. La situación emocional y física durante la gestación puede ser diametralmente opuesta entre una y otra, así que nada nos puede garantizar que tendremos embarazos dolorosos porque ya hayamos afrontado uno.

En el caso contrario, si se ha tenido la dicha de no sufrir dolores en un embarazo, tampoco es posible afirmar que en el siguiente no toque enfrentar una gravidez un poco más incómoda.