Hipertensión arterial en mujeres

Francisco María García 24 diciembre, 2017
La hipertensión arterial es una condición que, a su vez, causa múltiples enfermedades cardiovasculares.

Hasta hace pocos años era más frecuente en hombres, pero la hipertensión arterial en mujeres ha aumentado considerablemente en los últimos años. Cabe destacar que las cifras son importantes: alrededor de mil millones de personas padecen de hipertensión arterial a nivel mundial.

Una patología silenciosa muy extendida

Esta enfermedad ha sido considerada como el “asesino silencioso”. Se le da esta denominación, debido a que no suele tener síntomas.

A nivel mundial solo un 57%  de los que padecen hipertensión lo saben.

Si no se trata de forma adecuada, aumenta las probabilidades de sufrir daños en órganos como el corazón, los riñones, el cerebro y también en los ojos.

El riesgo de padecer de hipertensión arterial en mujeres, aumenta con la edad. Alrededor de  un 40% de las personas mayores de 65 años presentan cifras de presión altas.

La presión arterial es la fuerza con la que el corazón impulsa la sangre contra las paredes de las arterias. Cuando está alta significa que el corazón trabaja más en el bombeo de la sangre, lo cual daña las paredes de las arterias. La presión se mide por dos números:

  1. La media normal siempre se ha considerado en 120/80 mmHg. El primer número indica la presión sistólica que es cuando el corazón late.
  2. El segundo es la diastólica, cuando el corazón se rellena de sangre. Cuando se mantiene una presión constante mayor a 140/90 mmHg, se considera hipertensión.
La hipertensión arterial en mujeres causa dolor de cabeza.

Causas más comunes

En mujeres en edad fértil, una de las causas de hipertensión es la pastilla anticonceptiva. Cuando esto sucede, la mujer debe optar por otros métodos para prevenir los embarazos. Una vez que deja de tomar la píldora,  los niveles de presión arterial vuelven a la normalidad.

En el período de la menopausia, la presión arterial en las mujeres aumenta. Esto es debido a los cambios hormonales y la disminución de estrógenos que  se presentan en esta etapa. A medida que aumenta la edad, la hipertensión es más frecuente en las mujeres que en los hombres del mismo rango etario.

Una de las formas más graves de hipertensión arterial en mujeres es la que se presenta durante el embarazo. La presión alta en este período puede traer consecuencias graves como convulsiones (eclampsia) y problemas en el desarrollo del bebé.

La obesidad, el sedentarismo y el estrés también están entre las causas de hipertensión arterial en mujeres. Otro factor que aumenta el riesgo de presión alta en las mujeres es la presencia de ovarios poliquísticos.

Por qué prestar atención a la hipertensión arterial en mujeres

Hasta hace muy poco tiempo parecía que las enfermedades cardiovasculares eran exclusivamente cosa de hombres. Pero la realidad demuestra lo contrario. Ahora las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte femenina.

Una de cada 200 mujeres muere a causa de cáncer de mama, pero una de cada tres fallece por causas cardiovasculares. Por ello, la importancia de mantener la vista puesta sobre la presión sanguínea.

La hipertensión arterial no suele presentar síntomas. No obstante, hay que estar pendientes de cualquier señal que pueda indicar su presencia. Medir la presión como una práctica periódica será la mejor forma de darse cuenta de cualquier cambio.

La hipertensión arterial en mujeres

Prevención y tratamiento

La visita al cardiólogo debe ser tan importante para la mujer como lo es la consulta con su ginecólogo. Las mujeres con hipertensión arterial presentan mucha más hemorragia cerebral que los hombres, y con consecuencias más graves.

La mujer, tal como hasta ahora se ha insistido a los hombres, debe prestar atención a la presión. Es importante chequear los antecedentes familiares; si hay hipertensión en la familia hay que prevenir. Vigilar las cifras de colesterol también es importante para evitar la hipertensión arterial en mujeres.

El tratamiento de la hipertensión pasa por la administración de medicamentos especializados y en dosis muy controladas. Aunado a ello es importante un cambio en la dieta y la implementación de rutinas de ejercicios.

Mantener la presión en niveles normales ayudará a disminuir, en gran medida, el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal.

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