Consejos para alentar la salud cardiovascular en niños

Adrianazul 12 marzo, 2016

Fomentar hábitos sanos es el pilar fundamental para preservar la salud  cardiovascular en la edad pediátrica. Cuida de tu bebé tanto como te cuidas a ti y trata de tener una dieta ajustada a sus necesidades. La alimentación y el ejercicio físico son dos de las condiciones imprescindibles para cuidar de su corazón.

El ritmo de vida nos ha cambiado, sin embargo hay premisas que siguen siendo las mismas. Tenemos que comer bien, dormir bien y ejercitarnos. Esos tres aspectos ofrecen una buena base para ser personas sanas.

Además hay que cuidar nuestras emociones y aprender a canalizarlas positivamente, para lo cual es fundamental cuidar de los tres aspectos anteriores; es hasta lógico: dormir y comer mal puede causarnos mal humor, estrés, dolor, ansiedad…

Así que en principio debemos saldar nuestras necesidades básicas. Luego debemos estar pendientes de preservar nuestra salud, lo cual podemos lograr, al menos en el caso de un niño, con la aplicación de inmunizaciones y la prevención de accidentes.

Veo preciso cambiar. Es necesario que despertemos, que no dejemos que los eventos nos abrumen, nosotros debemos planificar nuestra rutina y ella debe incluir hábitos conscientes en lo que se evite ingerir grasas, sal o azúcar de manera excesiva. Tratemos de retrasar lo más que podamos el contacto de nuestros hijos con las bebidas gaseosas. Ellos nacen sin saber qué son y a qué saben, evita incluirlas en su dieta.

“Las enfermedades cardiovasculares se deben a trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, entre ellos las cardiopatías coronarias (ataques cardiacos), las enfermedades cerebrovasculares (apoplejía), el aumento de la tensión arterial (hipertensión), entre otros aspectos”.

-Organización Mundial de la Salud ( OMS)-

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Recomendaciones para cuidar el corazoncito

Entre las recomendaciones del Texas Heart Institute figuran los siguientes alimentos o preparaciones para consumo ocasional:

  • bebidas cola
  • fiambres y embutidos
  • manteca
  • margarina
  • crema de leche
  • mayonesa
  • alfajores
  • galletitas rellenas
  • golosinas
  • productos de panadería y repostería
  • jugos artificiales
  • comidas rápidas 
  • frituras

Los especialistas de ese instituto estadounidense aseguran que la alimentación rica en grasas y sodio y pobre en fibras se considera un factor de riesgo de enfermedades metabólicas. Además advierten, algo que debes internalizar como madre: Los hábitos alimentarios son incorporados en la niñez y perduran en la edad adulta, y se determinan por las costumbres familiares que dependen de factores varios.

Una alimentación balanceada en la infancia, contemplando las necesidades energéticas y de nutrientes según la edad, permitirá un correcto crecimiento y desarrollo sin incurrir en excesos ni déficit.

Ciertas variables desempeñan papeles importantes en las probabilidades de que una persona sufra enfermedades del corazón. Estas variables se conocen como factores de riesgo. Algunos factores de riesgo se pueden cambiar, tratar o modificar; otros no.

En la mayoría de los casos, es posible controlar la hipertensión en los niños si se implementan cambios en su estilo de vida. Los factores de riesgo comienzan a actuar desde edades tempranas, ya sea por exposición a hábitos no saludables de vida (mala alimentación, sedentarismo, tabaquismo) y/o a los clásicos factores de riesgo cardiovascular.

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Cómo alentar la salud cardiovascular de tus niños:

  • Ayuda a tu hijo a mantener un peso corporal saludable. Los niños con sobrepeso generalmente tienen presión arterial más elevada.
  • Aumenta tu nivel de actividad física.
  • Limita su consumo de sal.
  • Adviértele de los riesgos de fumar cigarrillos. La nicotina de los cigarrillos estrecha los vasos sanguíneos, dificultando aún más el paso de la sangre por ellos.

Al igual que les sucede a los adultos, el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, la falta de ejercicio suficiente y los antecedentes familiares de enfermedades del corazón pueden causar concentraciones altas de colesterol en los niños. El aumento de la obesidad infantil también está provocando concentraciones altas de colesterol a edades más tempranas.

Por estas razones, las pautas aprobadas por la Academia Americana de Pediatría recomiendan que todo niño, aunque no tenga antecedentes familiares de enfermedades del corazón, se haga análisis de colesterol en la sangre entre los 9 y los 11 años, y luego de nuevo entre los 17 y los 21 años. Los médicos creen que estos análisis tempranos y el control de las concentraciones de colesterol en la infancia pueden contribuir a reducir el riesgo de las enfermedades del corazón en la edad adulta.

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