Cocinas de juguete y su atractivo en la infancia

Corina González 26 agosto, 2018
En la infancia las actividades lúdicas con juguetes son esenciales para el sano desenvolvimiento de los niños. Además de diversión, representan bienestar para los más pequeños de la casa en muchas áreas de su desarrollo.

Las cocinas de juguete son un clásico dentro de los juegos de la infancia desde hace décadas. Pero vale la pena preguntarse, ¿Por qué? ¿Acaso es el diseño colorido o el juego en sí? Aunque parezca una cuestión muy simple, hay mucho para reflexionar en este tema.

Evidentemente, el formato juega un papel importante a la hora de llamar la atención de los niños. El tamaño adaptado a la estatura de los niños, los colores brillantes y los distintos compartimentos (que a su vez, pueden incluir sorpresas ocultas) resultan sumamente atractivos para ellos.

Sin embargo, el encanto de las cocinas de juguete va más allá de su formato. Ofrecen una modalidad de juego muy simple que se puede resumir en lo siguiente: inventa tu propio escenario. De esta manera, los niños pueden jugar a ser cocineros hogareños, profesionales, anfitriones de una fiesta,  etcétera. No hay límites a la hora de imaginar situaciones e historias.

La estructura de las cocinas de juguete

A los niños no les importa en lo absoluto qué tan costosa es la cocina de juguete sino qué tanto puede jugar con ella, tanto de forma individual como grupal. De hecho, a los más pequeños siempre les gusta integrar a sus familiares en el juego.

Las cocinas de juguete favorecen la organización.

Por lo general, las cocinas de juguete tienen una estructura simplificada de los elementos básicos de una cocina real. Por lo tanto, cuentan con hornillas, horno, espacios de almacenamiento, un fregadero y accesorios simpáticos como: un reloj de cocina, algún electrodoméstico (como un microondas o una nevera) una ventana, una papelera, una caja registradora, etcétera.

Por supuesto, la estructura de las cocinas de juguete puede variar. De esta manera, se pueden encontrar modelos de cocinas más tradicionales hasta modelos de carritos de comida ambulante, o mini supermercados.

En algunas se puede jugar de pie y otras están pensadas para que los niños jueguen sentados en el suelo o en un taburete (que puede venir incluido o no entre los accesorios).

Cabe destacar que, al estar hechas de plástico y piezas grandes, los niños no corren peligro de atragantamiento. Sin embargo, los accesorios pueden ser de menor tamaño y hay que tener siempre precaución. Evidentemente, mientras más pequeños sean los niños, mayor supervisión necesitarán mientras juegan.

El secreto de su atractivo

El gran atractivo de las cocinas de juguete para los niños radica en que les permite imitar, de una forma u otra, las actividades que realizan los adultos en la vida real. En otras palabras, invita a desarrollar un juego de rol y a saciar su curiosidad por la vida adulta que perciben a su alrededor.

Las cocinas de juguete permiten a los niños explorar el mundo de la cocina y la alimentación de una forma segura y apropiada para su edad.

¿Qué fomentan?

Al igual que muchos otros tipos de juguetes, las cocinas fomentan, principalmente, la creatividad. Ahora bien, en un plano secundario, también promueven la atención, la memoria, e incluso la resolución de problemas. 

Por ejemplo, el niño debe ser capaz de recordar dónde colocó un accesorio u otro para poder localizarlo rápidamente al momento de necesitarlo para su juego. Por otra parte, deberá averiguar para qué sirve cada pieza (aquí se evidencia la resolución de problemas).

Las cocinas de juguete incluyen algunos accesorios.

Otras ventajas

Además de invitarlos a dejar volar su imaginación y fomentar su creatividad, las cocinas de juguete tienen otras ventajas. Por ejemplo, al enseñarles a los niños a ordenar los accesorios y su espacio de juego, se les enseña a ser responsables y a colaborar con la organización del hogar.

En consecuencia, este tipo de juguetes permite establecer las primeras nociones básicas de aquellos valores de cooperación que se necesitan en el hogar y, posteriormente, en otros ámbitos.

Asimismo, al sentirse útiles y recompensados por la alegría de sus padres al ver su esfuerzo, los niños se sentirán motivados a ser cada vez más ordenados y colaboradores.

Otra ventaja de los juguetes de cocina (y los juegos inventados a partir de ellas) es que permite a los niños aprender a seguir instrucciones y a llevar a cabo acciones de una forma consecuente. Por ejemplo, se darán cuenta que para preparar una receta es necesario seguir instrucciones y que, antes de servir una comida, hay varios pasos a realizar.

En suma, el juego es una forma de aprendizaje que no hay que desestimar. Además, al asimilar mediante el juego, los niños se divierten en gran medida, mientras que, a los padres, se les facilita la labor.

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