Celulitis pélvica: lo que debes saber

Si bien las infecciones pélvicas no son demasiado frecuentes, es importante diagnosticarlas a tiempo para prevenir complicaciones más graves.
Celulitis pélvica: lo que debes saber
Maria del Carmen Hernandez

Escrito y verificado por la dermatóloga Maria del Carmen Hernandez.

Última actualización: 03 abril, 2023

La celulitis pélvica es una infección de la piel no contagiosa que se presenta con más frecuencia en el período del posparto. La misma debe ser diagnosticada y tratada de manera urgente para evitar que se propague y ponga en riesgo la vida. En este artículo, te contamos todo lo que debes. ¿Te interesa?

¿Qué es la celulitis pélvica?

La celulitis es una infección de la piel ocasionada por bacterias que puede manifestar complicaciones graves. La superficie cutánea se presenta eritematosa e inflamada y, a veces, caliente a la palpación y dolorosa. La infección se genera por el ingreso de microorganismos a través de una herida abierta. Por lo tanto, es una de las posibles complicaciones que se presentan luego del parto, en especial si hubo lesiones de las paredes vaginales o desgarros.

Los agentes causantes más habituales son los estafilococos, pero también pueden encontrarse estreptococos. Ambos componen la flora de la piel. Además, existen diferentes tipos de infecciones durante el posparto, que incluyen las siguientes:

  • Endometritis: es una infección del revestimiento uterino.
  • Miometritis: afectación del músculo uterino.
  • Parametritis: se trata de una infección de las áreas alrededor del útero.

Causas de la celulitis pélvica

La patología se presenta con mayor frecuencia luego de un parto prolongado o si se utiliza fórceps que desgarra las paredes vaginales. Asimismo, cualquier herida puede infectarse y provocar celulitis pélvica. Esta afección se torna demasiado grave si no es tratada a tiempo y de forma correcta. Además, las mujeres que presentan el sistema inmunitario debilitado tienen más probabilidades de desarrollarla.

También, puede desarrollarse como una complicación de la diverticulitis y de la enfermedad de Crohn o luego de una intervención quirúrgica abdominal.



La celulitis pélvica puede suceder a una apendicitis aguda o a otros procedimientos ginecológicos o infecciones.

Manifestaciones clínicas de la celulitis pélvica

Las manifestaciones clínicas más habituales, que suelen ser unilaterales, son las siguientes:

  • Temperatura elevada.
  • Región eritematosa en la piel que tiende a propagarse.
  • Calor local.
  • Edema.
  • Dolor y sensibilidad.

Algunos síntomas locales pueden ser sangrados o secreción vaginal, tenesmo, diarrea o sensibilidad profunda de uno o ambos cuadrantes inferiores. De hecho, los síntomas pueden demorar varios días en presentarse. En ocasiones, es probable que las infecciones no se noten hasta luego de salir del hospital. Por lo tanto, es importante buscar signos de infección incluso luego de haber sido dada de alta.

Diagnóstico y tratamiento de la celulitis pélvica

Se arriba al diagnóstico a partir de los síntomas y signos que presenta la mujer. No obstante, el médico puede solicitar un análisis de sangre, de orina o biopsias, entre otros. Al igual que en todas las infecciones bacterianas, el tratamiento a iniciar consta de antibióticos orales o parenterales de acuerdo a la gravedad. El comienzo rápido del procedimiento evita la evolución del cuadro a enfermedades más graves, como la fascitis necrotizante.

La patología se propaga con bastante facilidad, por lo que se debe buscar atención de urgencia en las siguientes situaciones:

  • Fiebre.
  • Presencia de una erupción eritematosa y sensible al tacto.
  • Calor local e hinchazón.

Diagnósticos diferenciales

Algunas de las manifestaciones clínicas que se observan pueden encontrarse en otro tipo de patologías. Por eso, es importante diferenciar la celulitis pélvica de todas ellas:

  • Enfermedad pélvica inflamatoria.
  • Enfermedad diverticular.
  • Apendicitis.
  • Aborto espontáneo o sepsis luego de una interrupción del embarazo.
  • Peritonitis generalizada.


Algunos factores pueden aumentar las probabilidades de desarrollar una infección. Estos pueden incluir la anemia, la vaginosis bacteriana, la obesidad, el trabajo de parto prolongado o el retraso entre el parto y la ruptura del saco amniótico.

¿Cómo prevenir la celulitis pélvica?

Lo más importante es tomar las precauciones necesarias luego del parto para evitar todo tipo de complicaciones. Algunas de las recomendaciones para prevenir la celulitis pélvica son las siguientes:

  • Mantener una dieta balanceada.
  • Beber mucho líquido.
  • Descansar lo suficiente.
  • Realizar una adecuada higiene de la vagina.
  • Limpiar siempre de adelante hacia atrás luego del baño.

Las personas con patologías de base, como mala circulación o diabetes, deben realizar cuidados adicionales para evitar lesiones en la superficie cutánea. A su vez, las infecciones que se desarrollan en el posparto ocurren con más frecuencia en los lugares con atención médica de mala calidad o con prácticas antihigiénicas.

Factores de riesgo de las infecciones posparto

El riesgo de desarrollar una infección luego del parto varía mucho de acuerdo con el método empleado para dar a luz al bebé. Por ende, la posibilidad de contraer una infección es la siguiente:

  • 15 a 20 % en partos realizados por cesárea no programada, después de comenzar el trabajo de parto.
  • 5 a 15 % en los partos por cesárea programada, pero antes de iniciar con el trabajo de parto.
  • 1 a 3 % en los partos vaginales normales.

Entonces, el factor de riesgo más importante para el desarrollo de las infecciones en el posparto es el tipo de parto. Por esto, Obstetrics & Gynecology recomienda utilizar clorhexidina para preparar la piel y evitar eliminar el vello púbico con una navaja, entre otros. De igual modo, existen diferentes factores agregados que pueden incrementar la probabilidad de que la mujer desarrolle una infección.

La importancia del diagnóstico temprano

En conclusión, la celulitis pélvica es una infección bacteriana de la piel que puede ser potencialmente grave. Por lo tanto, se recomienda consultar con el médico ante el primer síntoma para comenzar el tratamiento y evitar complicaciones. De lo contrario, la infección puede diseminarse a la circulación sanguínea, a los ganglios linfáticos y poner en riesgo la vida.


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