Aprendiendo a ser mamá sin mi mamá

Gladys 1 noviembre, 2016

El tránsito hacia la maternidad no es sencillo, siempre habrá cosas desconocidas y temores durante esta etapa, y en este proceso las futuras madres suelen recurrir a quienes las llevaron en su vientre y les dieron todo su amor. ¿Pero qué pasa si ella ya no está? Llegado el momento se experimenta un largo camino, el de “aprendiendo a ser mamá sin mi mamá”.

Sin duda alguna, el vivir un embarazo y posteriormente descubrir ese mundo que es ser madre sin tu mayor ejemplo o guía puede ser un poco intimidante, pues lo ideal es que la abuelita ayude en esta etapa.

Es una madre con sus sabios consejos quien puede calmar a otra que pasa por algo que ella ya superó.

Aprender a ser mamá no es una carrera o materia que dicten en la universidad, es un conocimiento que viene de la experiencia, de los ensayos y errores, de los aciertos y errores, y cuando en esta transformación se está junto a una madre, la travesía es más llevadera.

El papel de una mamá en la vida de su hija que está a punto de traer a una criatura el mundo es crucial, pues resulta ser su mayor punto de apoyo.

Ante determinada molestia o afección a quien se suele consultar primero es a mamá, pues con sus palabras y enseñanzas logra hacer pasar de un estado de ansiedad total a uno de tranquilidad plena muy rápido.

Cuando se es madre y toca aprender sola todo lo que ello implica es muy difícil no extrañar a mamá o desear que todo fuese distinto, pero para algunas es una realidad con la que deben convivir. A continuación describiremos algunas herramientas para aprender a ser mamá sin mamá.

¿Cómo lidiar con la ausencia de mamá en esta etapa?

Mano de una madre con su bebe

Es prácticamente imposible no querer que una madre te acompañe durante toda la gestación y las fases venideras. Ser mamá sin mamá no es una tarea fácil, pues los recuerdos y el anhelar su presencia se hacen el pan de cada día.

Como se sabe, el no extrañar a mamá es imposible, toca aprender a honrarla de la mejor manera: recordando cuánto se amaban cuando estaban juntas; esta es una herramienta valiosa durante este trayecto

Una hija siempre tendrá múltiples preguntas cuyas respuestas deseará oír de su mamá, pero para honrar esa ausencia lo mejor es siempre ir hacia adelante. Avanzar y poner en práctica lo mucho que se aprendió de ella para superar su ausencia.

Recomendaciones

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Algunas recomendaciones para ser mamá sin la compañía de una madre

  • Aviva el recuerdo sobre tu madre, quédate siempre con lo bueno pero no permitas que te abrume el sentimiento de no tenerla. La vida continúa y tu retoño te necesita firme y concentrada.
  • Ante determinadas situaciones puedes pensar: “¿Qué haría mamá en estos casos?”, aunque no lo creas, si le haces caso a tu instinto y a esa voz interior, lo que decidas hacer casi siempre será lo más acertado, lo correcto.
  • Cultiva el recuerdo de la abuela en tus hijos, esta es una excelente manera de rendirle homenaje y no olvidarla. Cuéntale a tus pequeños qué es lo que más te gustaba de ella, cuál era su actividad favorita. Recuerda que los abuelos no mueren, se vuelven invisibles.

Amorosos consejos para ti

Otros consejos para ti:

  • Aunque no tengas a tu mamá contigo, seguro contarás con los consejos de la abuela, la suegra, la tía o una hermana. Aprende a escucharlas, pues pese a que nunca será igual, estas palabras también vienen cargadas del amor y de una madre.
  • Revívela con tu ejemplo. Bien dicen que los padres son los principales ejemplos de sus hijos, aplica esto a tu vida familiar y estarás honrándola.
  • Cultiva los hábitos de una mamá feliz, tu madre lo fue junto a ti, por lo que lo más certero es serlo tú también. Sé feliz y tus hijos crecerán felices, rodeados de amor y fortalecidos por tus enseñanzas, valores y principios.
  • No está mal recurrir a las manos de un experto si así lo consideras necesario de vez en cuando, un terapeuta, el pediatra o el médico de cabecera pueden proporcionar importantes y útiles recomendaciones para la crianza de un hijo.

Toda madre deja un legado a sus hijos y como mujeres es nuestro deber difundirlo y llevarlo con orgullo y valentía.

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