Apnea infantil: cómo detectarla y tratarla

Fernando Clementin · 1 enero, 2018
Muchas veces, sin ninguna razón aparente, podemos notar que un niño se despierta repetidas veces durante la noche. Esto puede ser causado por la apnea infantil, un trastorno difícil de detectar pero con consecuencias graves para nuestro organismo.

La apnea infantil, también denominada apnea del sueño en niños, se da al producirse la interrupción de la respiración durante el descanso. Afecta aproximadamente al 2% de los infantes a nivel mundial y, además, afirman que hay muchos casos sin diagnosticar.

¿Cómo puede producirse la interrupción de la respiración? Esto ocurre porque las vías respiratorias se obstruyen de manera parcial o total. Como consecuencia, el aire no puede pasar de manera normal y genera, en la mayoría de los casos, que el niño se despierte cada cierto lapso de tiempo.

Durante el sueño, los músculos del cuerpo se relajan. Sin embargo, los que están envueltos en la respiración se mantienen activos, dado que se trata de una función vital. Muchas veces sucede que los niños con una garganta estrecha sufren este problema, ya que no pasa la cantidad de aire que debería.

La presencia de adenoides, la inflamación de las amígdalas, ciertas formas del paladar o un tono muscular deficiente (generalmente causado por síndromes más severos) también pueden originar apnea.

¿Cuáles son los síntomas de la apnea infantil?

La apnea infantil es en muchos casos algo difícil de detectar. Estos son sus síntomas más comunes:

  • Ronquidos, generados por las complicaciones para respirar. No todos los niños que roncan necesariamente padecen de apnea infantil. También puede ser indicador de otros trastornos.
  • Mal descanso, sueño inquieto y despertarse frecuentemente durante las noches.
  • Sonambulismo.
  • Sudoración.
  • Enuresis: esto es la micción involuntaria durante el sueño.

“La apnea infantil se da porque las vías respiratorias se obstruyen de manera parcial o total”

Síntomas diurnos

No obstante, otros síntomas (quizás los más fáciles de detectar) pueden mostrarse durante el día. Es allí cuando el niño muestra las verdaderas consecuencias del descanso deficiente que tiene durante las noches.

La apnea infantil interrumpe el descanso normal de los niños.

Deberías estar atenta si notas alguna de las siguientes señales:

  • Fatiga, cansancio e irritabilidad: el mal descanso puede afectar al estado de ánimo del niño, así como a su predisposición para afrontar actividades. Esto incluso puede ocurrir con aquellas que son de su agrado.
  • Dolores de cabeza: suelen ser repetitivos a lo largo del día y, algunos, bastante intensos.
  • Problemas de aprendizaje, concentración y atención: si un niño que habitualmente tiene buen rendimiento escolar muestra estos síntomas, puede ser señal de que no está durmiendo bien.
  • Problemas de conducta: también ligado a lo anterior, los cambios negativos que la falta de sueño genera en el organismo también pueden repercutir en el comportamiento del afectado.

Tratamiento de la apnea infantil

Si has detectado los síntomas nombrados previamente, lo ideal sería que acudas a un pediatra. Algunas personas también recomiendan ir a un otorrinolaringólogo, neumólogo pediátrico, neurólogo u otros especialistas con conocimientos en trastornos del sueño.

El estudio más común que se suele practicar para detectar la apnea infantil es un polisomnograma. Este permite evaluar las funciones de los órganos vitales del paciente en su etapa de reposo. Así se descubre cualquier anomalía en cualquiera de ellos, incluidas las vías respiratorias.

Una vez encontrado el problema, la apnea infantil puede tratarse de las siguientes formas:

  1. Extracción de las adenoides o amígdalas: dado que la apnea puede ser causada por la inflamación de cualquiera de estas dos, muchas veces la solución reside en extirparlas. Es un proceso sumamente común para la medicina actual y no representa riesgo alguno para el niño. Además, es altamente efectiva para tratar la apnea infantil.
  2. Presión continua de aire por vía nasal: CPAP, por sus siglas en inglés. Este tratamiento consiste en utilizar una máscara para dormir que ejerce presión sobre la nariz y, básicamente, “empuja” el aire hacia los pulmones. De esta forma, se obliga al paciente a respirar. Generalmente, se usa cuando la operación de adenoides o amígdalas no surte efecto o no es realizable.
  3. Otras cirugías: además de la detallada anteriormente, también se puede utilizar el procedimiento quirúrgico para extraer tejido sobrante de la parte posterior de la garganta que impida el paso normal de aire, corregir problemas estructurales que pueden presentarse en el paladar o, en casos más graves, crear una apertura en la tráquea y así permitir la respiración. Esto, sin embargo, sucede muy pocas veces.
  4. Dispositivo dental: el más sencillo de los tratamientos. Consiste en utilizar un aparato parecido al protector que usan los deportistas, cuya finalidad es mantener la vía respiratoria abierta.
La apnea del sueño puede ser causada por diversos factores.

Recomendaciones

Finalmente, es válido destacar que hay otros procedimientos que, si bien no constituyen una cura en sí mismos, contribuyen a la mejora del niño que padece apnea. En caso de obesidad, por ejemplo, la pérdida de peso es necesaria.

Por otro lado, aquellos niños con Síndrome de Down, parálisis cerebral o deformidades craneofaciales también estarán más predispuestos a la apnea infantil. En estos casos, el tratamiento estará determinado por un profesional, teniendo en cuenta las particularidades y necesidades del infante.