Sonambulismo infantil: un trastorno del sueño muy frecuente

Francisco María García 7 diciembre, 2017
El sonambulismo infantil es uno de los trastornos del sueño más frecuentes. A pesar de que no es peligroso, es conveniente conocer sus síntomas y posibles consecuencias para enfrentarlo de la mejor manera posible.

Agotamiento, estrés, ansiedad, estados febriles y cambios de hábito suelen desencadenar trastornos del sueño. El sonambulismo infantil es uno de los más frecuentes. Se presenta entre los 4 y 6 años, con mayor incidencia en varones que en mujeres. Salvo algunas excepciones, desaparece en la adolescencia.

Un niño con esta parasomnia no anda como un zombi, con los brazos extendidos, como se suele creer. Sin embargo, puede caminar, sentarse, vestirse, hablar, abrir cajones y hasta salir de la casa, aun estando dormido. Sus ojos permanecerán abiertos, pero él estará desconectado, con la mirada perdida.

Algunos científicos asocian este desorden a la inmadurez del sistema nervioso central, pero no se ha comprobado. Lo que sí ha quedado claro es que no guarda relación con problemas mentales ni emocionales. Su único riesgo son los accidentes que pudieran suscitarse al deambular.

¿Cuándo ocurre y cuánto dura un episodio de sonambulismo?

Generalmente, los episodios de sonambulismo son una imitación inconsciente de conductas mostradas en el día. Coger el bolso para ir al cole o abrir la nevera para tomar un vaso de leche son acciones comunes. Una vez cumplidas, el pequeño puede regresar a su cama o continuar el sueño en otro lugar.

El sonambulismo infantil es un trastorno del sueño bastante habitual.

Al igual que los llamados terrores nocturnos, el sonambulismo sucede durante la fase IV del sueño no REM. Es decir, en la etapa de mayor profundidad, en la cual la actividad cerebral es más lenta y el tono muscular más reducido. De allí que el gesto es impasible y la visión no procesa las impresiones sensoriales.

Los eventos pueden durar escasos segundos o prolongarse por 30 o 60 minutos. Mientras esté sonámbulo, el chico actuará como un autómata. Emitirá murmullos y oraciones aisladas. A la única orden que quizás atenderá es a la de volver a la habitación. Lo más irónico es que al despertar no recordará sus aventuras nocturnas.

¿Cómo se detecta el trastorno?

Al hablar sobre las causas del sonambulismo infantil, los médicos suman aspectos como la privación del sueño y la fatiga. También mencionan la herencia familiar, condiciones clínicas como las convulsiones y estímulos como la cafeína.

Lo que ocurre durante el sonambulismo es que el cerebro está dormido, pero el cuerpo se despierta. Gracias a ello el individuo realiza determinados movimientos sin acción cerebral. No obstante, no hay estudios de diagnóstico específicos. El proceder del sonámbulo es indicativo suficiente de la presencia del trastorno.

“Los episodios de sonambulismo tienden a ser una imitación inconsciente de conductas mostradas en el día”

¿Cuál es el tratamiento idóneo?

El sonambulismo infantil no suele acarrear consecuencias y va cediendo con el paso del tiempo. No obstante, es preciso mejorar la higiene del sueño para garantizarle al menor un descanso reparador. Además, conviene establecer medidas de seguridad para prevenir caídas u otros daños durante los episodios.

Si llegada la adolescencia la alteración persiste, quizás sea necesario recurrir a un especialista. El mismo puede sugerir terapias basadas en despertares precoces, ejercicios o tratamientos farmacológicos. Hay que recordar que factores como el tabaquismo y el alcoholismo pueden fomentar el desorden.

Es necesario enseñar a los niños a tener un hábito de sueño.

Sugerencias para lidiar con el sonambulismo infantil

La principal recomendación que hacen los especialistas es no despertar al niño durante los primeros 5-15 minutos del episodio. De hacerlo se podía desatar un ataque de angustia o pánico. Lo ideal es llevarlo cuidadosamente a su habitación para que no se haga daño. Algunas acciones prudentes a tomar son:

  • Quitar muebles y obstáculos para que el niño no se tropiece o golpee.
  • Cerrar las ventanas y las puertas. Si es posible, dejar la llave en sitios poco usuales, para que no pueda encontrarlas.
  • No administrar fármacos a menos que el médico lo aconseje. El sonambulismo infantil no es una enfermedad y eso hay que tenerlo en cuenta.
  • Inculcar hábitos de sueño y de descanso. Apoyarse con técnicas de respiración y relajación, especialmente antes de acostarse.
  • Evitar los alimentos que lo puedan mantener en vigilia.
  • Informar al pequeño sobre su condición para que no se asuste y pueda ir controlando sus conductas a la par de su crecimiento.

El sonambulismo infantil es bastante habitual, pero no peligroso. Tiende a ser ocasional, y la gran mayoría de los niños lo supera con una pequeña ayuda. Si se vuelve usual, se puede tomar nota de la hora del episodio y despertar al pequeño 15 minutos antes. De este modo irá reduciendo los ciclos; la clave está en mantener la calma.

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