Las 7 señales de un desorden de sueño en los niños

Marisol 30 mayo, 2016

Las señales de un desorden de sueño en los niños comienzan a aparecer desde los primeros meses de vida y pueden presentarse en  diferentes grados de severidad. Aproximadamente un 30% de los niños pueden presentar un problema de sueño a lo largo de su vida. 

La buena noticia es que la gran mayoría de estos trastornos tiene un tratamiento; lo importante es que los padres detecten a tiempo la presencia de esta afección.

Para empezar, ¿cuánto tiempo debe dormir un niño?

Durante el primer mes de vida

 Los niños deben dormir de 14 a 17 horas cada día; suelen permanecer entre una y tres horas despiertos en medio de cada siesta. En esta etapa, aún no se ha desarrollado el hábito del sueño nocturno, así que los períodos de sueño son variables.

Durante los primeros cuatro meses de vida

 También duermen entre 14 y 17 horas al día, pero los ciclos de sueño empiezan a regularse adecuadamente. Ya hay una rutina establecida, pero suelen despertarse para ser alimentados o cuando tienen alguna otra necesidad.

Durante el primer año

 Los ciclos de sueño se empiezan a reducir y oscilan entre las 14 y las 15 horas, divididas entre el día y la noche. Es la etapa ideal para ayudarles a crear hábitos saludables de sueño, especialmente en la hora de la noche.

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Los primeros tres años

Los niños de esta edad requieren entre 12 y 14 horas de sueño. Lo saludable es que duerman durante toda la noche y tomen una pequeña siesta en la mañana y una en la tarde.

Entre los 3 y los 6 años

Las rutinas escolares generan cambios en la rutina de descanso. Además del sueño nocturno, muchos niños toman una siesta al día, para un total de 11 o 12 horas de descanso.

Entre los 7 y los 12 años

9 o 10 horas de sueño suelen ser suficientes para los niños de esta edad. Por lo general, la vida escolar ya no permite que se tomen siestas durante las horas del día.

Después de los 13 años y durante la etapa de la adolescencia, en teoría, se requieren entre 8 y 10 horas de sueño para mantener una óptima salud, pero lo más frecuente es que duerman entre 6 y 8 horas.

Las señales de un desorden de sueño en los niños

1. Excesiva somnolencia durante las horas del día. Es una condición recurrente entre los niños y los adultos. Se manifiesta en el cansancio constante y en la ausencia de energía para realizar normalmente las actividades diarias. La somnolencia puede ser síntoma de apnea del sueño, narcolepsia y síndrome de la pierna inquieta.

2. Problemas para conciliar el sueño. Si tu hijo con frecuencia se lamenta por no poder dormir, o le toma mucho tiempo conciliar el sueño, se puede tratar de una manifestación de insomnio. Las causas de esta condición son el estrés, el dolor en alguna parte del cuerpo o las situaciones que generan ansiedad.

3. Ronquidos. En muchos casos son solamente producto de las vibraciones de las vías nasales, pero es un signo al que hay que poner atención porque puede ser ocasionado por el bloqueo del sistema respiratorio. El ronquido es la primera manifestación de alerta a la hora de prevenir un desorden de sueño.

4. Pesadillas. Son imágenes y sueños que hacen que los niños se sientan aterrorizados y que luego no estén en la capacidad de volver a dormir con facilidad. Comienzan alrededor de los tres años y pueden conducir a un desorden del sueño.

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5. Terrores nocturnos. La diferencia con las pesadillas, es que durante los terrores nocturnos los niños no despiertan por completo. No es tan atemorizante como una pesadilla, pero genera síntomas físicos como el sudor, el cambio en el ritmo respiratorio e incluso los gritos. Con frecuencia, este es síntoma de un desorden de sueño en los niños.

6. Sonambulismo. Se presenta especialmente entre los 3 y los 7 años de edad; los niños pueden caminar, permanecer con los ojos abiertos y balbucear expresiones ininteligibles. Duran entre 5 a 15 minutos; si se presentan, los padres deben asegurarse de tener un entorno seguro para evitar lesiones.

7. Enuresis. Así se denomina técnicamente al hecho de mojar la cama; puede deberse a causas físicas, como afecciones en la vejiga pero también puede ser consecuencia de tensiones emocionales; si tu hijo moja la cama con frecuencia y además permanece somnoliento durante el día, es posible que sea el inicio de la apnea del sueño.

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