¿A quién se parecerá mi bebé cuando nazca?

Amanda · 2 junio, 2017
El parecido de los bebés está determinado por la herencia genética. Esto no quiere decir que un bebé deba parecerse necesariamente a uno de sus progenitores.

Durante la gestación surgen una gran cantidad de expectativas respecto al bebé y, sobre todo, surge la duda: ¿a quién se parecerá mi bebé cuando nazca? Ciertamente todos queremos anticiparnos a los hechos, a fin de intentar vencer la incertidumbre.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que los bebés no obtienen rasgos al azar sino que son el producto de una combinación genética.

Los genes son los segmentos del ADN con la información necesaria para la síntesis de una proteína. Se transmiten a través de los gametos. Regulan la manifestación de los caracteres heredables. Por lo tanto, el genotipo es el conjunto de genes que contiene un organismo y que ha sido heredado de sus progenitores.

Ante la pregunta: ¿a quién se parecerá mi bebé cuando nazca? Evidentemente se debe tener en cuenta tanto el genotipo como el fenotipo. Este último, se refiere a la manifestación externa del genotipo, es el resultado que podemos percibir con los cinco sentidos, y, en otras palabras, el rostro que se muestra al mundo.

Si bien la herencia genética no puede modificarse, el fenotipo sí puede alterarse en función de las interacciones que surjan entre el organismo y el ambiente. Por lo tanto, si en tu familia existe alguna característica común, esto no quiere decir que tu hijo nazca con ella; pero es probable que sí. Es necesario tener en cuenta todas las variables y, si las dudas persisten, consultar con un médico especialista.

Por otro lado, aunque esta pregunta se vuelva inquietante, no debería ser lo más importante para nosotros. A quién se parecerá el bebé cuando nazca es lo de menos; primero que todo debe preocuparnos su bienestar. Sin embargo, como necesitamos un espacio para soñar, veamos cuáles son las probabilidades.

El ADN es el responsable del parecido de los bebés con respecto a sus padres y familiares.

La duda: ¿a quién se parecerá mi bebé?

Aunque sus padres seamos solo dos, la genética humana tiene muchos misterios; es decir, un bebé no tiene porqué parecerse obligatoriamente a sus padres. Sin embargo, es un hecho que tendrá rasgos comunes de las familias con las que estará emparentado.

Un bebé puede heredar tanto genes dominantes como genes recesivos por parte de sus progenitores.

¿Qué determina el parecido del bebé?

En la actualidad no hay que esperar demasiado para saber cómo será el bebé. Muchas ecografías modernas permiten tener acercamientos precisos del rostro de tu hijo cuando todavía se encuentra dentro del vientre. Esto sirve para hacernos una idea de cómo será, pero los recién nacidos cambian rápidamente.

Al cabo de unas semanas, quizá sea muy diferente del que nació, y desde luego, también será diferente respecto a aquel que vimos en la ecografía. Lo cierto es que el aspecto cambia, si bien se conservan varios rasgos, no todos van a permanecer en el tiempo tal cual.

Los verdaderos responsables de determinar a quién se parecerá el bebé cuando nazca son los genes que se encuentran en el ADN.

El ADN del bebé se forma a partir de sus padres, por eso no existe un ADN idéntico. Los genes que conforman el ADN son miles, unos con mayor potencial de definir característica que otros. Por lo tanto, donde se encuentren los genes dominantes, de allí vendrán los rasgos del bebé.

La combinación por la cual se forma el nuevo ser es muy equitativa. Tanto el padre como la madre tienen el mismo número de probabilidades de ser dominante, en total 23 cromosomas cada uno.

Es importante que la madre hable constantemente a su bebé para que este pueda aprender a comunicarse.

Nadie en la familia puede tener la misma combinación de ADN, excepto un gemelo idéntico, y los hermanos son los que más se le acercan en semejanza.

¿Cuáles son los genes dominantes?

Científicamente se ha identificado que ciertos rasgos son más dominantes que otros, y así seguirá sucediendo. Entre las características más dominantes según los análisis genéticos, tenemos las siguientes:

  • Los ojos castaños tienden a ser más dominantes que los verdes o azules. Puede haber sorpresas, pero lo más probable es que el color de ojos castaños gane la partida.
  • En cuanto al color de piel, las pieles morenas siempre van a prevalecer por encima de las claras.
  • De acuerdo a la altura, si ambos progenitores son altos, no hay de qué preocuparse, porque el bebé también lo será. Sin embargo, lo mismo sucede si son bajos. Cuando uno es alto y el otro es bajo, otros factores influyen además de la genética. Por ejemplo, la nutrición y la salud, son determinantes.
  • Según los estudios, la inteligencia se hereda de la madre. Sin embargo, la educación y el ambiente inciden mucho en el desarrollo de las principales habilidades.

Algunos genes tienen más posibilidades que otros. Por lo tanto, aunque el bebé tendrá la mitad de genes heredados de cada uno; tenderá a parecerse a un miembro en particular.

De ahora en adelante, la pregunta ”a quién se parecerá mi bebé cuando nazca” ya no será igual.