9 Técnicas para enseñar al niño a manejar la frustración

Pedro · 18 enero, 2017

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido frustrados porque las cosas no han salido como queríamos. Esto también pasa con los niños. Pero a diferencia de los adultos, a ellos les cuesta controlar la reacción que se desencadena cuando algo no sale como quiere. Sin embargo, existen técnicas para que aprendan a manejar la frustración.

Debemos distinguir la intolerancia de la frustración de una respuesta normal ante un niño que ha perdido a un juego, o sus papás no le han comprado lo que quería, etc. Si solo expresa malestar, su reacción no es desproporcionada y se desanima, esta es normal. Lo que no es normal son las pataletas, gritos, insultos, enfados, en definitiva, respuestas de agresividad.

El que los niños tengan poca tolerancia a la frustración se puede deber a muchas causas: baja autoestima, no saber aceptar fracasos, estar excesivamente mimado y sobreprotegido, etc.

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También la sobreprotección es una de las principales causas de que un niño tenga una baja tolerancia a la frustración.

Es importante que desde pequeños entiendan que no siempre se consigue lo que se quiere, ni ganamos en todo. Esto lo ayudará a enfrentarse en un futuro a situaciones adversas, pues no todo serán éxitos, también habrá fracasos.

Los adultos somos capaces de controlar nuestra reacción, pero a los niños les cuesta más, por eso nuestra labor como padres es enseñarles a conseguirlo.

A continuación vamos a analizar una serie de técnicas para enseñar al niño a manejar la frustración.

Técnicas para ayudar al niño a manejar la frustración

Evitar la sobreprotección y el exceso de permisividad

La sobreprotección impide a los niños afrontar el fracaso. Evitamos que se produzca dándoselo todo hecho, ayudándoles en todo, evitándoles cualquier problema, etc. La permisividad incapacita a los chicos a hacer frente a los problemas, ya que siempre consiguen lo que quieren.

Dar ejemplo

La actitud positiva con la que los padres afrontamos un fracaso o una situación difícil, le servirá de ejemplo para que ellos aprendan a solucionar sus problemas.

Deja que se frustre

Cuando tu hijo se enfade, grite o patalee, no vayas inmediatamente a satisfacer sus exigencias. De esta forma aceptará que no siempre lleva la razón y tendrá que buscar la solución adecuada ante las situaciones difíciles.

Evita que vea los fracasos como algo negativo

Explícale que en la vida se encontrará con momentos de éxito y otros de fracaso. Los fracasos son aprendizajes, nos ayudan a mejorar y nos dan la posibilidad de crecer también como personas. Lo importante es darnos cuenta en qué nos hemos equivocado y cómo lo podemos solucionar para evitar que vuelva a ocurrir.

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Educarle en el esfuerzo

Hay que enseñar a los niños lo importante que es esforzarse en todo lo que hacen. Todas las cosas se consiguen a base de esfuerzo. Y éste será en muchos momentos lo que les ayude a resolver sus fracasos.

Establecer unos objetivos razonables

Hay que poner unos objetivos realistas, adecuados a la edad y madurez del niño, de esta forma tendrá más tolerancia a la frustración. Si los objetivos no son adecuados a su edad, será incapaz de afrontarlos y fracasará, aumentando su malestar personal.

Enséñale a ser perseverante

Es esencial para superar situaciones difíciles. Si el niño aprende a ser constante en todo lo que se ponga a hacer, podrá solucionar muchos de los problemas que se le presenten y podrá manejar la frustración.

Reforzar cuando reaccione de manera apropiada ante una situación difícil

Cuando el niño, ante una situación complicada, tarde en reaccionar con su respuesta habitual de agresividad, tenemos que elogiarlo siempre.

Promueve la independencia

Hazlo cuando los niños ya no son tan bebés (2,3,4 años), adquieren cierto grado de autonomía, y son ellos quienes quieren hacer las cosas, comer, vestirse, etc. Favorece esta autonomía, déjalo hacer tareas solito y de esta manera dispondrá de herramientas para tolerar la frustración.

La frustración es algo característico del ser humano. Si los padres nos empeñamos en evitarlo, estamos condenando a nuestros hijos a la infelicidad. Tolerar la frustración implica ser capaz de hacer frente a los problemas que nos encontramos a lo largo de la vida. Si intentamos complacer en todo a nuestros hijos para evitar que se frustren, lo único que estaremos haciendo es impedir su desarrollo como persona.

Recuerda siempre que una persona feliz no es aquella que nunca comete errores o que tiene todo lo que desea. Una persona feliz es aquella que afronta sus errores y aprende de ellos.