9 Técnicas para enseñar al niño a manejar la frustración

Manejar la frustración puede ser algo difícil para cualquier persona. Sin embargo, aprender a manejarla de forma correcta debe ser un objetivo fundamental de la crianza. Aquí te damos algunas recomendaciones.
9 Técnicas para enseñar al niño a manejar la frustración
Pedro González Núñez

Escrito y verificado por el educador infantil Pedro González Núñez.

Última actualización: 12 octubre, 2022

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido frustrados porque las cosas no han salido como queríamos. Esto también pasa con los pequeños. Pero a diferencia de los padres, al hijo le cuesta controlar la reacción que se desencadena cuando no logra alcanzar u obtener lo que quiere. Sin embargo, existen técnicas para enseñar al niño a manejar la frustración.

Debemos distinguir la intolerancia de la frustración de una respuesta normal de un niño que ha perdido en un juego, o que sus papás no le han comprado lo que quería, etc. Si solo expresa malestar, su reacción no es desproporcionada y apenas se desanima, esta es normal. Lo que no es normal son las pataletas, gritos, insultos, enfados, en definitiva, respuestas de agresividad.

El que los niños tengan poca tolerancia a la frustración se puede deber a muchas causas: baja autoestima, no saber aceptar fracasos, estar excesivamente mimados y sobreprotegidos, etc.



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En efecto, la sobreprotección es una de las principales causas de que un niño tenga una baja tolerancia a la frustración.

Es importante que desde pequeños entiendan que no siempre se consigue lo que se quiere, ni ganamos en todo. Esto lo ayudará a enfrentarse en un futuro a situaciones adversas, pues no todo serán éxitos, también habrá fracasos.

La frustración desde la primera infancia

En el primer año de vida podrían presentar dificultades para comer, dormir y llanto excesivo. Otros, con mejor desarrollo, entre los 18 y 36 meses cogen rabietas extremas, que se agudizan en el ambiente familiar o en el jardín de infancia.

Afirma J. Folch i Soler, que “De los dos a los cinco años, la conducta puede llegar a ser inso portable. Uno espera que el pequeño haga el cambio. Y el cambio no llega”. De modo que el conflicto con el entorno persistirá hasta llegar a la adolescencia.

Antes de los cinco años, la dinámica familiar positiva evitará complicaciones, sin embargo, si los rasgos persisten será necesaria la intervención terapéutica.

“Si por falta de disciplina, falta de motiva ción o desvalorización del cuadro, miedo, abandono o dejadez parental para afrontar el problema, o pánico a consultar a un psi quiatra o un psicólogo no se lleva a cabo, tendremos a la vista el desarrollo de un adolescente de riesgo”.

– J. Folch i Soler –

Técnicas para ayudar al niño a manejar la frustración

Los adultos emocionalmente maduros llegan a controlar sus reacciones, pero a los niños les cuesta más, por eso nuestra labor como padres es enseñarles a conseguirlo. Si bien la frustración es difícil de evitar, debemos aprender a controlarla, entenderla, regularla y compartirla .

Con los mecanismos adecuados reconoceremos las propias emociones y las de los demás, y a manejarlas de forma adaptativa. A continuación vamos a analizar una serie de técnicas para enseñar al niño a manejar la frustración. Veamos cómo.

1. Evitar la sobreprotección y el exceso de permisividad

La sobreprotección impide a los niños afrontar el fracaso. Evitamos que se produzca dándoselo todo hecho, ayudándoles en todo, evitándoles cualquier problema, etc. La permisividad incapacita a los chicos a hacer frente a los problemas, ya que siempre consiguen lo que quieren.

2. Dar ejemplo

La actitud positiva con la que los padres afrontamos un fracaso o una situación difícil, le servirá de ejemplo para que ellos aprendan a solucionar sus problemas.

3. Deja que se frustre

Cuando tu hijo se enfade, grite o patalee, no vayas inmediatamente a satisfacer sus exigencias. De esta forma aceptará que no siempre lleva la razón y tendrá que buscar la solución adecuada ante las situaciones difíciles.

4. Evita que vea los fracasos como algo negativo

Explícale que en la vida se encontrará con momentos de éxito y otros de fracaso. Los fracasos son aprendizajes, nos ayudan a mejorar y nos dan la posibilidad de crecer también como personas. Lo importante es darnos cuenta en qué nos hemos equivocado y cómo lo podemos solucionar para evitar que vuelva a ocurrir.

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5. Educarle en el esfuerzo

Hay que enseñar a los niños lo importante que es esforzarse en todo lo que hacen. Todas las cosas se consiguen a base de esfuerzo. Y este será en muchos momentos lo que les ayude a resolver sus fracasos.

6. Establecer unos objetivos razonables

Hay que poner unos objetivos realistas, adecuados a la edad y madurez del niño, de esta forma tendrá más tolerancia a la frustración. Si los objetivos no son adecuados a su edad, será incapaz de afrontarlos y fracasará, aumentando su malestar personal.

7. Enséñale a ser perseverante

Es esencial para superar situaciones difíciles. Si el niño aprende a ser constante en todo lo que se ponga a hacer, podrá solucionar muchos de los problemas que se le presenten y podrá manejar la frustración.

8. Reforzar cuando reaccione de manera apropiada ante una situación difícil

Cuando el niño, ante una situación complicada, tarde en reaccionar con su respuesta habitual de agresividad, tenemos que elogiarlo siempre.



9. Promueve la independencia

Hazlo cuando los niños ya no son tan bebés (2,3,4 años), adquieren cierto grado de autonomía, y son ellos quienes quieren hacer las cosas, comer, vestirse, etc. Favorece esta autonomía, déjalo hacer tareas solito y de esta manera dispondrá de herramientas para tolerar la frustración.

Rasgos del niño que tiene baja tolerancia a la frustración

Un niño con intolerancia a la frustración está convencido de manera irracional de que sus deseos deben ser satisfechos a toda costa y cuando percibe emociones negativas las gestiona y lo expresa de manera inadecuada.

Frente a otras personas no responde correctamente y sus reacciones son violentas e impulsivas. Sufre de ansiedad ante los fracasos y por el estrés mal conducido refiere problemas para reflexionar, cuenta con muy poca paciencia, y manifiesta rigidez mental y agresividad.

“No puedo, no tengo fuerza, pobre de mí…” son frases recurrentes por lo que la baja autoestima lo paraliza, por tal sentido teme avanzar, no se compromete ni se esfuerza.

Es importante enseñar al niño a manejar la frustración

La frustración es algo característico del ser humano. Si los padres nos empeñamos en evitarlo, estamos condenando a nuestros hijos a la infelicidad. Tolerar la frustración implica ser capaz de hacer frente a los problemas que nos encontramos a lo largo de la vida. Si intentamos complacer en todo a nuestros hijos para evitar que se frustren, lo único que estaremos haciendo es impedir su desarrollo como persona.

Recuerda siempre que una persona feliz no es aquella que nunca comete errores o que tiene todo lo que desea. Una persona feliz es aquella que afronta sus errores y aprende de ellos.

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