5 tips para que los niños coman bien en vacaciones

Carmen Fetreros · 1 agosto, 2017

Los padres nos preocupamos cuando llegan las vacaciones y los niños no comen bien. Los cambios en la rutina diaria y los horarios influyen en la alimentación de toda la familia.

En vacaciones nos levantamos y acostamos más tarde. También cambian los horarios de las comidas e incluso el tipo de alimentos que solemos tomar. Por ejemplo no se ingieren tantos platos calientes sino que la mayoría son fríos o del tiempo. Las ensaladas, los gazpachos y las macedonias de frutas suelen sustituir a los platos de cuchara como los potajes o las lentejas.

 5 sencillos tips para que los niños coman bien en vacaciones

Debéis armaros de paciencia e intentar que todos los días los niños tengan una alimentación más o menos saludable. No importa si un día no come bien, pero sí puede ser un problema que lo haga más de una semana.

La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia

-Benjamin Franklin-

1. Mantened en lo posible los horarios de comida

Para evitar que los niños dejen de comer o que coman alimentos inadecuados, los padres podemos intentar no modificar, si es posible, los horarios de comida que suelen tener los niños de forma importante. Podemos comer una hora más tarde por ejemplo pero no tres.

En vacaciones intenta que los niños hagan entre 3 y 5 comidas: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Esto evitará que coman entre horas comidas poco saludables.

comer en vacaciones

2. Vigilad las comidas entre horas

Ofreced a los niños entre horas alimentos saludables como frutas, quesos frescos o galletas integrales. Evitad que coman constantemente chucherías, snacks o dulces. Si los niños toman una bolsa de patatas fritas antes de la comida, seguro que luego no tendrán hambre.

3. Disfrutad del tiempo de la comida en vacaciones

Los padres pueden aprovechar para hablar con los niños lejos de la rutina diaria. Procurad que los niños coman siempre en familia. No suele ser una buena idea separar al niño en otra mesa cuando come mal. No resuelve nada y suele impedir la adaptación del niño.

Lo mejor para un niño que come mal es que se siente con toda la familia y disfrute del momento. Los padres tenemos que elogiar al niño cuando come bien para que se vaya animando cada día más. Funcionan mejor las recompensas que los castigos.

Un consejo práctico es intentar que durante la comida no realicen otras actividades como ver la televisión o jugar con la tablet. Los niños concentran su atención en esa actividad y dejan de tener interés en la comida. Si bien cuando un niño es pequeño esta actividad puede valer para distraerle cuando le damos la papilla, luego se puede convertir en un problema. Si el niño necesita ver la tele para comer siempre, esto influirá cuando no la tenga a su alcance. Además estos niños suelen tardar mucho en comer con distracciones. Al final se aburren y dejan de comer.

Intentad que la hora de la comida se realice en un entorno tranquilo y sin distracciones. También procurad no comer todos los días fuera de casa aunque sea vacaciones.

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4. Agua y frutas siempre a su alcance

Si os vais a la playa, intentad siempre que los niños estén siempre hidratados. Deben tomar agua y frutas variadas siempre que sea posible en lugares con excesivo calor.

Evitad el consumo excesivo de bebidas azucaradas o con gas. Es mucho más saludable tomar agua que este tipo de bebidas. Procurad que tomen leche fría, batidos o zumos de frutas naturales.

5. Cuidado con la digestión

También hay que tener cuidado con que los niños no se bañen hasta que pasen 2 o 3 horas después de la comida. Hay que respetar el tiempo necesario para la digestión. No dejes que los niños de más diez años se vayan solos a la piscina o a la playa después de comer. Muchos de los accidentes con el agua suceden después de comer debido a los cortes de digestión.

La comida sobre todo en vacaciones tiene que ser para los niños un placer. Intentad que descubra todos los días alimentos y sabores nuevos. Unos consejos prácticos que te ayudarán si tus hijos en vacaciones comen mal. Pero recordad que es un tiempo de cambio de todas las rutinas y seguro que al volver los niños vuelvan a retomar su apetito y costumbres. ¡El mejor consejo es siempre armarse de paciencia!