No lo dejes nunca solo en la piscina

Carmen Fetreros · 17 junio, 2017

Llega el buen tiempo y con él las tardes con los niños en la playa y la piscina. Aunque tu hijo haya aprendido a nadar, nunca lo puedes dejar solo en la piscina. Incluso cuando están jugando alrededor, en pocos minutos se pueden caer y desencadenarse una tragedia.

No se pueden quedar solos porque pueden caerse, tener una insolación e incluso sufrir un ahogamiento. Estos últimos son una de las causas de muerte en niños de 5 a 14 años. Además hay que tener mucha precaución con los bebés de menos de un año que no son capaces de levantarse en una pequeña piscina con agua.

El problema de los ahogamientos es que suelen coger por sorpresa a los que rodean a los niños. Normalmente son silenciosos y se pueden producir en unos segundos. Los bebés además pueden ahogarse en menos de 30 centímetros de agua. Se pueden caer y si no poder levantarse, pudiéndose ahogar en unos pocos minutos.

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Causas de los ahogamientos en los niños

La mayoría de los ahogamientos son accidentales cuando un niño cae en agua fría. Además la mayoría ocurren en piscinas particulares que no tienen socorristas ni hay gente cerca. Por eso los padres tienen que estar presentes siempre que los niños están solos en una piscina particular. Además los ahogamientos suelen ocurrir en fin de semana y después de comer. Hay que intentar que no se bañen solos cuando los adultos duermen la siesta. Pueden dedicarse a otros juegos o entretenimientos creativos.

También pueden tener lugar estos ahogamientos por un corte de digestión o por un calambre. Pero lo más habitual es que sucedan al sufrir un accidente cuando están jugando y sus amigos no se den cuenta de que uno de ellos se está ahogando. Por eso la mejor prevención es no dejar a los niños solos sin la supervisión constante de un adulto.

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Prevención eficaz

La única prevención es la supervisión de los adultos ya sean los padres, los abuelos o los cuidadores. Aunque los niños sepan nadar no pueden quedarse nunca solos y menos después de comer. Tampoco podemos dejar al cargo a un niño menor de 14 años aunque sepa nadar y sea muy sensato.

Los padres tienen que prestar atención siempre cuando estén en la piscina aunque solo estén jugando. Si tienen que irse por cualquier razón, deben buscar a otro adulto que se haga cargo de la supervisión. No hay que fiarse de que los niños sepan nadar o que lleven flotadores, manguitos o burbujas. Si no saben nadar deben llevar estar medidas de seguridad, pero eso no sustituye en ningún momento la vigilancia de los padres.

También los padres, aunque sea la piscina de un amigo o un vecino, deben visitarla y ver las medidas de vigilancia que tiene. Las piscinas deben estar cerradas con una valla para que los niños no puedan entrar ni saltarla cuando se encuentran solos.

También deben tener unos sistemas de drenaje adecuados para que no se les quede por ejemplo aprisionado el pelo. Incluso las piscinas inflables o portátiles son peligrosas porque los niños se pueden caer dentro.

Reanimación cardiopulmonar básica

Una buena precaución es ofrecer a los padres el aprendizaje de la reanimación cardiopulmonar básica o RCP. Las consecuencias de los ahogamientos pueden ser muy graves. Se puede quedar en un susto pero también puede suponer daño cerebral o muerte. La ausencia de maniobras de RCP básica durante los 10 primeros minutos después del rescate puede suponer una tragedia.

La mayoría de las situaciones suelen acabar en “casi ahogamientos”. Ante la mínima sospecha de que el niño se está ahogando, hay que hacer estas maniobras de reanimación dentro del agua durante los primeros cinco minutos. Se trata de maniobras que pueden llevar a cabo personas que no son profesionales sanitarios. La reanimación cardiopulmonar avanzada debe aplicarse antes de ocho minutos.

Los padres con niños pequeños y piscina en su casa, deberían siempre aprender las maniobras de reanimación básica. También tienen que conocer el teléfono de emergencias y llamar lo antes posible. Las maniobras de RCP básica deben ser de aplicación rápida e inmediata. No lo dudes y aprende cuanto antes los fundamentos de la reanimación básica. Y sobre todo no dejes nunca a los niños solos en una piscina o en la playa sin la supervisión de un adulto.