3 hábitos de los niños felices

María José · 16 diciembre, 2016

Cuando se trata de criar a los niños no hay una forma de crianza exacta, tampoco existe una forma de criar a los hijos que te asegure que seréis felices cada día de vuestras vidas… No es tan fácil. Cada niño es un ser único con su personalidad, su carácter y con su forma de ser. 

Existen investigaciones que llegan a la conclusión de que los niños felices comparten ciertos hábitos de estilo de vida. Por todo esto, nunca estará de más que ayudes a tus hijos a encontrar la satisfacción en la vida.

Hábitos para enseñar a tu hijo el camino de la felicidad

Practican la gratitud

Hay estudios que demuestran cómo los niños que practican la gratitud son más felices. Cuando un niño se centra en la gratitud en las circunstancias actuales, se sentirán mucho mejor. Lo mismo ocurre para las personas adultas… La gratitud siempre aporta felicidad, sin importar la edad.

Ser conscientes de lo beneficioso que es dar las gracias y reflexionar sobre todo lo bueno que nos aporta la vida, nos hace sentirnos mucho más agradecidos y felices con lo que tenemos, olvidando lo que nos falta. Por esto, puedes añadir una práctica de agradecimiento en la hora de la cena o en la rutina de dormir de tus hijos, compartiendo tres cosas por las que estás agradecido/a.

niños jugando

Hazlo en voz alta, todos los días. No es fácil de practicar la gratitud todo el tiempo, se necesita práctica y paciencia. Si bien es cierto que habrán días en los que se pueda estar más negativo que otros, o que parezca que la felicidad brilla por su ausencia, si se intenta buscar con la gratitud, será más fácil llegar a ella.

Se sienten conectados

Sentirse conectado emocionalmente es fundamental para que los niños sean felices. Existen investigaciones que demuestran que la conexión social -conectar con la familia y con las amistades-, se relaciona con un aumento de la felicidad y la satisfacción tanto en la infancia como más tarde en la vida.

Pero no solo son importantes las relaciones sociales, sino que también existe una sensación de que la vida tiene un sentido y un propósito importante, esto hará que tu hijo sienta una mayor satisfacción general.

Los niños que sienten que sus vidas tienen significado y un propósito, incluso pueden tener una función inmune más fuerte. Además, es evidente que el pensamiento y el estado de ánimo afecta directamente al estado físico y emocional.

Se ponen tristes y se enfadan

Así es, los niños felices también se ponen tristes y se enfadan porque no niegan sus emociones y se sienten libres para expresarlas. No tienen vergüenza ni pudor por expresar cómo se sienten en cada momento, saben que pueden hacerlo y que sus seres queridos estarán a su lado para apoyarles en todo momento.

Es necesario que tu hijo sepa que puede mostrar sus emociones porque todas y cada una de ellas son importantes. Si tu hijo aprende a que no debe mostrar sus emociones, entonces es casi seguro de que llegará un momento en que empezará a tener problemas psicológicos. Las emociones si no salen, se enquistan y empiezan a doler.

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Además, también es necesario enseñar a los hijos que todas las emociones son temporales -incluso la tristeza o la ira-. Esto les ayudará a desarrollar hábitos saludables para hacer frente a las fuertes emociones que se irán encontrando a lo largo de su vida.

Una buena manera de enseñar a los niños una comprensión más profunda de los sentimientos y de la conciencia de uno mismo es practicando respiraciones profundas, dedicando la atención plena a las respiraciones y a los pensamientos que se van creando en la mente.