La importancia de las rutinas del bebé

Los niños necesitan desarrollarse en un ambiente tranquilo, adecuado y predecible. De ahí que tanto los hábitos como las rutinas del bebé sean imprescindibles para que nuestros hijos tengan una vida estable en la que puedan ser educados de forma correcta.

Por eso hoy os contamos por qué tanto los hábitos como las rutinas del bebé son básicos a lo largo de los primeros años de su desarrollo, especialmente en la fase que va de los 0 a los 6 años.

Así pues, tanto los hábitos repetitivos como el establecimiento de horarios aportan y son de gran ayuda en el equilibrio emocional de nuestro niño. Es un mecanismo educativo vital que permite formar personalidades estables y proactivas en los pequeños.

Qué son las rutinas y los hábitos en relación al niño

Podemos establecer las rutinas del bebé o del niño como costumbres personales que se establecen de forma inflexible por conveniencia. Es decir, que actos como colgar el abrigo al llegar a casa o quitar el plato de la mesa entran dentro de este apartado.

Por otro lado, también son importantes los hábitos en este sentido. En este caso nos referimos a costumbres o actitudes que conllevan comportamientos y pautas de conducta que finalizan en aprendizajes. Lavarse los dientes, por ejemplo.

Tanto los hábitos como las rutinas del bebé o niño son vitales para establecer un ambiente de seguridad cotidiano que permiten al pequeño adquirir de forma mecánica comportamientos de constancia y regularidad, de ahí su importancia tanto a nivel escolar como familiar.

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¿Por qué los hábitos y las rutinas del bebé son tan importantes?

Una vez conocemos qué son los hábitos y las rutinas relacionadas con el bebé, hemos de establecer los beneficios para nuestros hijos. De un buen uso de estos dependerá tanto el bienestar como el correcto desarrollo del niño:

  • Como ya hemos dicho, la estabilidad de nuestros niños pasa por crear un ambiente en el que él se sienta seguro. Dado que los chicos, hasta los 6 o 7 años no controlan bien el tiempo y el espacio, el hecho de crear un entorno tranquilo y rutinario les ayuda a sentirse más queridos y adaptados.
  • Los pequeños no tienen control sobre el tiempo. Alguna vez puedes haber escuchado a chicos de dos o tres años hablar de una excursión que hicieron el fin de semana aunque en realidad el viaje se produjo dos meses antes. Así pues, las rutinas y los horarios estables ayudan al joven a sentirse cómodo, pues a diario su vida se repite, por lo que es más seguro para su psique en desarrollo y van poco a poco interiorizando hábitos saludables y control temporal.
  • El mundo predecible es mucho más seguro para el niño. De ahí que las rutinas y hábitos le sirvan para crear horarios y rituales que le ayudan en su esquema interno a sentir que su entorno no es cambiante, lo que les produce desasosiego y miedos innecesarios.
  • Como madre, quieres la mejor educación para tu niño. Por eso la importancia de las rutinas y hábitos higiénicos y alimentarios. El chico va interiorizando poco a poco la necesidad y la costumbre de ducharse, lavarse los dientes, comer, cenar, horarios para dormir, etc. Todo ello crea un mundo excelente y predecible para que nuestros hijos se desarrollen adecuadamente en un entorno seguro.
Es importante mantener las rutinas del bebé

¿Me puedo saltar la rutina del bebé?

Como es lógico, el que tu niño tenga una vida rutinaria y segura no significa que esto deba ser absoluto. Si un fin de semana quieres hacer una escapada en familia, no habrá problema. Sin embargo, sí es positivo que esto no se convierta en costumbre.

Es decir, que a diario tu niño debe tener una vida segura. Ir al colegio, comer, dormir… Todo ello lleno de detalles y matices que has de tener en cuenta. Pero no debes tener la costumbre de marchar todos los fines de semana de un lado a otro o estar a todas horas en constante movimiento con cambios cada dos por tres.

Recuerda que la falta de hábitos y rutinas crea malas costumbres, un desarrollo menos adecuado en el pequeño y la creación de un mundo menos seguro y predecible para él, por lo que evolución y sus miedos pueden cobrar exceso de protagonismo.

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