Vitaminas recomendadas para el otoño

Francisco María García · 23 octubre, 2018
Cuando llega el otoño y bajan las defensas en el organismo, podemos compensar esta situación con buenos hábitos. El ejercicio regular, la alimentación balanceada y las vitaminas recomendadas reforzarán las defensas ante el frío.

En la época otoñal, las probabilidades de contraer una gripe son más elevadas. El frío, el tipo de humedad y la estancia en lugares cerrados nos hacen propensos a contraer enfermedades. Es recomendable conocer cómo protegernos y tomar algunas vitaminas recomendadas para el otoño.

Al fin de cuentas, solo contaremos con la fortaleza de nuestro sistema inmunitario para enfrentarnos a los agentes patógenos que nos puedan invadir. En ese sentido, debemos recordar que las bajas temperaturas contribuyen al declive de los glóbulos blancos; lo más adecuado es tratar de reforzar las defensas.

Vitamina C: fundamental para el sistema inmunitario

La principal vitamina encargada de favorecer el sistema inmunitario es la vitamina C. Hoy en día, conocemos que esta sustancia disminuye su porcentaje considerablemente en el plasma de la sangre cuando estamos enfermos.

También se sabe que la vitamina C contribuye a la formación de los fagocitos. Estos son glóbulos blancos que absorben los microorganismos dañinos y generan enzimas para su destrucción; por otra parte, esta sustancia es también un antioxidante efectivo.

El efecto de esta vitamina es muy importante contra los microorganismos reactivos al oxígeno; estos se multiplican en nuestro organismo cada vez que tenemos alguna afección.

Afortunadamente, podemos conseguir esta sustancia en la mayoría de las frutas cítricas. La naranja, la mandarina, el limón son fuentes ricas en vitamina C; las fresas y el kiwi también la contienen.

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Vitaminas recomendadas para el otoño: la vitamina A

Conformadas en su mayoría por el retinol y otros carotenoides, también tiene una influencia notable en la constitución de las defensas. Su aporte también radica en la producción de glóbulos blancos por parte del organismo.

No necesitamos recurrir a ningún suplemento para obtener esta sustancia vitamínica. Alimentos como la carne, la leche y los vegetales verdes son ricos en retinol. Asimismo, la espinaca y la zanahoria también tienen un alto contenido de este componente.

La vitamina D nos ayuda con el conteo de glóbulos blancos

La vitamina D no influye directamente en la creación de glóbulos blancos. No obstante, esta es fundamental en el incremento de su contabilización. Básicamente, este componente retrasa el tiempo en el que estas defensas se destruyen en el organismo. Con su influencia, los fagocitos incrementan su tiempo de vida útil.

La buena noticia es que esta es una vitamina totalmente gratuita. Solo necesitas ponerte unos minutos bajo el sol para que tu piel la absorba. Claramente, esto explicaría por qué en tiempos fríos y de lluvia nuestras defensas disminuyen.

“Debemos recordar que las bajas temperaturas contribuyen al declive de los glóbulos blancos; lo más adecuado es tratar de reforzar las defensas”

Las vitaminas B y E contribuyen en alguna medida

El grupo vitamínico B influye en los procesos metabólicos del cuerpo humano. Aunque su alcance no tiene que ver directamente en la formación de glóbulos blancos, sí intervienen a nivel general en la creación de defensas.

Concretamente, la vitamina B incide en la conformación de proteínas que, a su vez, son trascendentes para la inmunidad corporal. Además, sin una buena base alimenticia, es lógico que las defensas decaigan. Sin duda alguna, el complejo B entra en el grupo de vitaminas recomendadas para el otoño.

Por su parte, la vitamina E contiene antioxidantes que protegen a las células. Si bien siempre hemos sabido que su efecto favorece a la piel, esta sustancia también trabaja a nivel interno. Añadido a esto, se cree que trabaja en combinación con la vitamina C.

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El ácido fólico es otra sustancia recomendable

El ácido fólico no es bueno únicamente para las mujeres embarazadas. Este mineral fomenta la producción de una especie puntual de glóbulos blancos: los neutrófilos. Por ende, erradicarlo de nuestra dieta nos hace propensos a infecciones de toda clase.

El folato es algo que podemos encontrar en algunos de los alimentos más comunes del ser humano. Algunos productos que lo contienen en buenas cantidades son el arroz, el brócoli, los panes y los cereales.

Las verduras de hojas verdes y las frutas cítricas también tienen alto contenido de ácido fólico. Como podemos ver, las vitaminas recomendadas para el otoño pueden obtenerse mediante una dieta variada, sana y balanceada.

Por otra parte, hay algunos suplementos y productos médicos que pueden servir para reforzar la carga vitamínica. Las vitaminas B, C y E pueden encontrarse en pastillas y soluciones inyectables; el ácido fólico también es vendido en productos comerciales de fácil acceso. De esta forma, estaremos listos para el otoño.