Tips para reforzar las defensas de tu hijo

Adrianazul 1 febrero, 2016

El primer tip para reforzar las defensas de tu hijo es cuidar es cuidar de su alimentación, y el segundo, velar porque tenga todas sus vacunas; esos dos consejos te sirven para librar una buena batalla contra las enfermedades y los virus.

Las defensas constituyen, como tal, una parte del cuerpo, son “una constelación de células, anticuerpos y complementos que forman una especie de armamento que protege al organismo de los microorganismos, las bacterias y los virus que abundan en el entorno; ese armamento se conoce como sistema inmunológico”, conceptualiza Francisco Leal Quevedo, alergólogo pediatra.

El buen funcionamiento del sistema inmune también se evidencia cuando la piel está intacta, las vías respiratorias funcionan acertadamente e incluso la nariz tiene vellos, asegura el médico a través de una nota de prensa publicada por El País de España.

Gonzalo Franco, pediatra, asegura que un niño adquiere defensas con la leche materna. Después, con la aplicación de las vacunas, especialmente dos: el neumococo y el haemophilus influenza, que actualmente evitan la meningitis y el neumococo.

Una buena alimentación también ayuda a fortalecer defensas; debe ser rica en nutrientes para mantener un peso y un crecimiento normal del pequeño. El zinc es un elemento que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y, recientemente, se ha descubierto que también lo hace la vitamina D.

Este punto lo reitera la doctora Diana Salinas, nutricionista de la Universidad Javeriana, diciendo que el sistema inmunológico está íntimamente relacionado con la buena alimentación.

De allí que sea esencial que los padres brinden a sus hijos todos los grupos de alimentos, en porciones adecuadas acorde a la edad. Se debe consultar con el pediatra y el nutricionista si es necesario incluir vitaminas y suplementos dietarios, pues solo ellos pueden determinarlo, dependiendo de patrones de crecimiento infantil establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

Datos de la OMS revelan que los niños entre los 2 y 5 años deben consumir diariamente 5 porciones de frutas y 2 de verduras diariamente. Para fortalecer las defensas de los niños, adicionalmente, es importante promover buenos hábitos de higiene como el baño diario, cepillarse los dientes y lavarse las manos.

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Defensas bajas

Un niño con defensas bajas suele enfermarse con frecuencia. Sin embargo, los papás deben dejarse guiar por un profesional de la salud, cumplir con las citas de control, crecimiento y desarrollo para evaluar el peso, talla y estatura del menor.

“Los niños son más susceptibles a este tipo de infecciones respiratorias, porque su sistema inmunológico es aún inmaduro”, añade por su parte el doctor Eduardo López Granados, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Inmunología.

A cambio, explica, sus defensas están más ágiles que las de un adulto, por lo que su respuesta a virus e infecciones es más inmediata y, por lo general, más leve.

“Los menores están muy expuestos a infecciones, de manera que su sistema defensivo está permanentemente activo y eso les permite reaccionar más rápido, aunque con mecanismos no tan eficaces ni robustos como los de un adulto”, añade.

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Defensas en formación

El sistema inmune no se forma y ya está, el sistema inmune está siempre en desarrollo. Cuando a un niño se le vacuna con 3, 6, 12 años su sistema inmune se está desarrollando, afirman la mayoría de los médicos pediatras.

Cuando un niño nace apenas ha tenido contacto con patógenos externos, por eso se dice que su sistema inmune es “inmaduro”, para desarrollar defensas es necesario que los leucocitos, principales componentes del sistema inmunitario.

Según el niño va creciendo por su propia experiencia vital va contactando con diversos patógenos bien sea de manera natural o artificial (vacunas) y va desarrollando su sistema inmune, sus leucocitos cada vez reconocen más patógenos. Con dos años este sistema tiene una experiencia mucho mayor que con 1 mes de vida, pero sigue teniendo menos experiencia que el de un niño de 10 años por ejemplo.

La leche materna juega un papel importante en el sistema inmunitario del niño a todas las edades, aunque es cierto que especialmente importante su papel cuanto más pequeño es el niño porque su sistema inmunitario todavía desconoce muchos patógenos, sigue siendo importante más adelante.

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