Ventajas e inconvenientes de los pañales de tela

Fernando Clementin 16 junio, 2018
¿Los pañales de tela te parecen anticuados y poco prácticos? A continuación, te ofrecemos sus ventajas y desventajas para que reconsideres tu postura sobre estos ecológicos elementos.

Frente a los populares pañales descartables, encontramos otra opción más económica y amigable con el ambiente. Se trata de los pañales de tela, utilizados antaño por nuestras madres y abuelas y rediseñados en la actualidad. Detallamos sus diferentes tipos y cuáles son sus ventajas y desventajas.

Tipos de pañales de tela

En lo que respecta al talle, prácticamente no hay diferencia entre los pañales de tela y los descartables. Ambos tipos se clasifican en diferentes rangos de acuerdo a la edad y el peso del bebé. Aparte de eso, también podemos dividir los tipos de pañales de tela conforme a su material:

  • De franela: es sumamente suave; suele venir con botones o abrojo para prenderlo.
  • Plegado: su característica es que consisten en varias capas, lo que potencia su capacidad de absorción. Son algo más gruesos que el resto.
  • Plano o con forma: el primero es simplemente un trozo de tela que se prende con pinzas en la parte posterior; el otro, en cambio, es similar pero una forma más curva para adaptarlo mejor al cuerpo.
  • Pañal ajustable: su forma es muy similar a la de los descartables; posee un elástico en la cintura y un cierre.
  • Rellenables: este curioso modelo contiene un espacio para añadir el absorbente. Su principal beneficio es que seca más rápido que los demás.

Todos estos modelos tienen una característica en común: vienen con un cobertor, cuya función es impedir que los desechos se traspasen a la ropa. Estos, al igual que los pañales, también vienen en varios talles y con diferentes diseños de cierre.

Ventajas de los pañales de tela

En primer lugar, un aspecto insoslayable con respecto a estos elementos para el bebé: resultan más económicos que los desechables, cuyo precio ha subido considerablemente en el último tiempo.

Ciertamente, requieren una inversión en un primer momento, pero el hecho de poder volver a usarlos termina por amortizar su valor; pasarás de comprar cientos de pañales desechables a solo unos 30 o 40 de tela en el tiempo que tu pequeño los necesite.

El cambio de pañal de manera higiénica es muy importante para prevenir la oxiuriasis.

Además, estos pañales son muy útiles para combatir las irritaciones en la piel de los pequeños, sobre todo en los recién nacidos. El motivo es que contienen menos químicos, provocan menos rozaduras porque son más suaves y, como absorben menos, son cambiados con mayor frecuencia en el día.

Por otro lado, una virtud que no precisamente se relaciona con la salud del pequeño: estaremos haciendo una contribución enorme al medio ambiente. Se calcula que un bebé puede dejar más de dos mil kilos de material no degradable en pañales hasta lograr el control de los esfínteres.

Desventajas de los pañales de tela

La principal desventaja de estas prendas es que, lógicamente, debemos lavarlas periódicamente. Sin embargo, al contrario de lo que se suele pensar, basta con un poco de agua y jabón neutro para dejarlos usables otra vez. No es necesario usar ningún detergente especial, ni mucho menos lejía.

Sobre este último detalle, surge un punto controversial. En un mundo en el que el agua escasea cada vez más, ¿vale la pena utilizarla para limpiar pañales? Este interrogante gana cada vez más espacio en lo que tiene que ver con estos elementos.

Asimismo, los pañales de tela que no van acompañados de un buen absorbente propician el escape de humedad y restos de desechos; como consecuencia, habrá que cambiar al bebé casi toda su ropa y, además, probablemente debas bañarlo.

“Los pañales de tela requieren una inversión en un primer momento, pero el hecho de poder volver a usarlos termina por amortizar su valor”

Pañal de tela frente al pañal descartable

Los aspectos recién explorados se contraponen con las características de los pañales descartables modernos. Estos se caracterizan por ser muy prácticos y súper absorbentes. Este último rasgo da lugar a dos cuestiones que debemos analizar: si bien su precio es elevado hoy en día, también es cierto que duran más tiempo secos.

Su principal falencia tiene que ver con la parte ecológica, como se comentó previamente. Esto se desprende tanto de su proceso de fabricación, para el cual se consumen muchos recursos naturales, como para su tratamiento. Es imposible reciclarlos —aunque actualmente se están desarrollando métodos para hacerlo— y su degradación es extremadamente lenta.

En definitiva, todo se resume a una cuestión de preferencias, circunstancias y rentabilidad. Cada mamá evaluará y escogerá la opción que considere más conveniente. Por un lado, podemos ahorrar dinero y cuidar el medio ambiente; a cambio, debemos ofrecer mayor atención y tiempo a los pañales que use el bebé.

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