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Valor educativo del cuento

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El hábito de la lectura debe ser cultivado desde tempranas edades porque supone una fuente de placer y de cultura indiscutible. En este sentido, en este artículo queremos destacar el valor educativo que tiene el cuento dentro de la literatura infantil.
Valor educativo del cuento
María Matilde

Escrito y verificado por la pedagoga María Matilde

Publicado: 10 septiembre, 2019 09:30
Última actualización: 16 agosto, 2024 11:01

Es imposible negar el valor educativo del cuento, ya que este se constituye en un excelente recurso que favorece, desde tempranas edades hasta la vida adulta, el gusto por la lectura y el desarrollo integral de las personas. 

En la etapa infantil, los niños encuentran en los libros de cuento sus primeras experiencias imaginativas,  logran satisfacer su constante curiosidad y pueden poner imágenes y palabras a sus sensaciones.

El cuento y sus  características

Según Gianni Rodari, un cuento puede definirse como un relato breve, simple y lineal, oral o escrito, de hechos reales o imaginarios y ficticios. Tiene un argumento sencillo (exposición, nudo, desenlace), con poca descripción de los escenarios, y su trama es protagonizada por un número reducido de personajes poco caracterizados. La finalidad de los cuentos suele ser moral o recreativa.

La estructura de un cuento se conforma por la presentación de sus personajes y la descripción de una situación conflictiva. Esta situación deberá ser resuelta por la acción de los personajes desarrollándose, así, el desenlace del cuento.

Madre leyendo un cuento educativo a su niña.

Características principales de un cuento

  • Permite el desarrollo de la imaginación.
  • Despierta emociones y sentimientos (alegría, ira, tristeza, admiración).
  • Combina la realidad con la fantasía.
  • Transmite valores (bondad, justicia, respeto, lealtad, compasión, solidaridad, amistad, superación).
  • Es un recurso para reflexionar sobre las conductas, sobre lo que está bien o mal.
  • Posibilita la resolución de conflictos y la disminución de temores.

El valor educativo del cuento

El valor educativo de los cuentos y su función pedagógica y didáctica y, por lo tanto, su importancia, radican en que facilitan la transmisión de la herencia cultural. Además de favorecer el desarrollo del lenguaje e influir en el desarrollo psicológico de los niños.

Escuchar y leer cuentos permite que los niños puedan ampliar su vocabulario y conocer nuevos modelos expresivos, progresando en la comprensión de formas cada vez más complejas de textos escritos. Favorecen, a la par, el desarrollo cognitivo, permitiendo que puedan transferir situaciones vividas en los cuentos a otras situaciones de su vida cotidiana.

Además, a través de los cuentos, los niños ejercitan la memoria, perfeccionan su capacidad de atención y concentración, y logran mejorar su estructuración y organización temporal a través de acontecimientos que marcan un antes y un después.

A nivel afectivo y social, les ayuda a comprender el significado de ciertos valores a través de las acciones tanto positivas como negativas de los personajes que componen las historias, y van aprendiendo y asumiendo progresivamente determinados roles y normas sociales.

En un plano psicológico, a través de las historias de los cuentos y sus personajes, ellos pueden identificarse y verse reflejados. Un cuento puede permitir que tanto un niño como un adulto encuentre respuestas a sus miedos, a sus necesidades y sus contradicciones.

Profesora leyendo un cuento a su alumnos para inculcar su valor educativo.

En definitiva, adaptado a las edades y etapas educativas en concreto, los cuentos satisfacen el deseo de saber y de conocer más, ya sean entornos, personas, situaciones o sensaciones.

Importancia de la narración de un cuento

Es importante, sobre todo en la etapa infantil, tener en cuenta la diferencia que existe entre contar un cuento y narrarlo. Cuando un cuento es narrado, se crea un clima armónico y de atención que invita a disfrutar de la historia y sus personajes. Para lo cual, la narración implica que quien lo hace debe saber cómo.

Para lograr una buena narración, se deberá modular bien la voz y hablar de forma tranquila y pausada. Imitando el tono y las voces de los personajes y haciendo las pausas y los silencios necesarios requeridos por el argumento. También es importante colocarse cerca y a la misma altura que los oyentes, sobre todo si son niños, con los que se debe crear un energía de complicidad y confianza.

Al final, un cuento…

Es un viaje hacia lo desconocido, es un recorrido compartido por un camino que invita a descubrir y a investigar mientras se crece y se progresa. Un cuento es fundamental para el desarrollo emotivo y afectivo, intelectual y lingüístico de los niños y no tan niños; este es su valor educativo.


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