Vacuna anti-D en el embarazo: qué pasa si no me la pongo

La vacuna anti-D en las embarazadas de grupo sanguíneo Rh-D negativo previene complicaciones en el bebé.
Vacuna anti-D en el embarazo: qué pasa si no me la pongo
Leidy Mora Molina

Escrito y verificado por la enfermera Leidy Mora Molina el 11 julio, 2021.

Última actualización: 11 julio, 2021

Durante la gestación, el tipo de sangre de la madre y del bebé no siempre es el mismo y esto puede desencadenar situaciones que ponen en riesgo la vida del feto. La incompatibilidad sanguínea de factor Rh es una enfermedad común que se puede prevenir con la administración de la vacuna Anti-D durante el embarazo.

Esta condición de salud ocurre aproximadamente en el 10 % de los embarazos, pero gracias a la vacuna solo 1 de cada 1.000 nacidos vivos sufre complicaciones por esta causa. Veamos entonces que sucede cuando la madre no se la administra.

Importancia del factor Rh en el embarazo

Los glóbulos rojos (eritrocitos) son las células encargadas de transportar el oxígeno a través de la sangre. En sus membranas externas presentan varias proteínas, entre ellas las que determinan el grupo sanguíneo (llamas A, B o ‘cero’ 0) y el factor (llamado Rhesus o ‘antígeno D‘).

En este sentido, la presencia o ausencia de estas proteínas determinan el tipo de sangre de una persona.

Si la mujer expresa la proteína de grupo A, decimos que su sangre A-positiva y si la proteína Rh también está presente, decimos que es Rh-D positiva.

Por el contrario, cuando la proteína Rh está ausente decimos que es Rh-D Negativo.

Después del sistema AB0, el factor Rh es el determinante sanguíneo más importante debido a sus implicancias médicas. Por este motivo, tanto el grupo como el factor de sangre maternos se analizan de forma rutinaria en todos los embarazos.

Niños a la carta: ¿es posible?

Cuando la madre y el padre tienen distinto factor Rh-D, el riesgo de incompatibilidad entre ella y su bebé aumentan. Esto ocurrirá solamente si la madre es Rh-D negativo y el padre es Rh-D positivo, porque es altamente probable que el bebé herede el tipo de sangre de su papá.

Al momento del parto o en procedimientos médicos invasivos, como un aborto o una cirugía, la sangre de la madre y del feto entran en contacto.

A partir de ahí, el organismo de la mujer reconoce la presencia de los eritrocitos del bebé Rh-D positivos y fabrica anticuerpos anti Rh-D contra ellos.

La embarazada, entonces, se sensibiliza al factor Rh-D para siempre.

Cuando la mujer está sensibilizada al factor Rh puede pasarle estos anticuerpos anti Rh-D a su bebé a través de la placenta. Si el feto es factor Rh-D positivo, estos anticuerpos atacarán sus eritrocitos y los destruirán, provocándole una anemia severa llamada hemolítica.

¿Para que sirve la vacuna anti-D en el embarazo?

Para prevenir estas complicaciones de la incompatibilidad Rh entre la mamá y su bebé, se creó una vacuna llamada Inmunoglobulina anti-D.

Esta vacuna contiene anticuerpos específicos contra el antígeno Rh-D que le serán “prestados” a la madre para evitar que ella fabrique los propios en el caso de que algún eritrocito Rh-D positivo ingrese a su organismo. De esta forma se evita que la madre se sensibilice y corra riesgo la vida del bebé.

¿A qué embarazadas se les debe aplicar la vacuna anti-D?

Según lo que hemos comentado anteriormente, la vacuna anti-D solo es necesaria en aquellas madres Rh-D negativo cuya pareja sea Rh-D positivo, para prevenir la sensibilización.

Entre las indicaciones específicas para la administración de esta vacuna encontramos las siguientes:

  • Embarazo en curso de un bebé Rh-D positivo, se aplica en la semana 28 del embarazo.
  • Luego de abortos espontáneos o provocados o posterior al nacimiento del bebé prematuro (si esto ocurrió antes de las 28 semanas de gestación).
  • Cuando haya amenaza de aborto o sangrados durante el embarazo.
  • Embarazos ectópicos.
  • Luego de pruebas diagnósticas invasivas como la amniocentesis, la biopsia de vellosidades coriales o fetoscopías.

¿En qué semana de embarazo se coloca la vacuna anti-D?

La vacuna anti-D se administra en dos dosis:

  1. La primera entre la semana 26 y 28 de embarazo, para prevenir la iso inmunización en la etapa fetal.
  2. La segunda, a las 72 horas del nacimiento del bebé. En este lapso de tiempo el cuerpo de la madre puede desencadenar la respuesta inmune contra los glóbulos rojos del bebé que pudieran haber ingresado en su sangre durante el parto.

En caso constatarse luego del nacimiento que el bebé es Rh Negativo, no es necesario administrar la segunda dosis de la vacuna.

Al momento de aplicar la vacuna, es importante que los profesionales de la salud evalúen si la mujer presenta alguna de las siguientes condiciones de salud:

  • Dolor o malestar general previo a la vacunación.
  • Antecedente de reacción alérgica a otras inmunoglobulinas recibidas anteriormente.
  • Deficiencia de vitamina A, ya que esto podría desencadenar reacciones alérgicas.
  • Vacunación reciente, ya que de haber recibido alguna vacuna a virus vivo es posible que tu sistema inmune no produzca una cantidad adecuada de anticuerpos.

La vacuna anti-D debe ser administrada en cada embarazo y los resultados son exitosos en el 96 % de los casos.

¿Qué ocurre si no te pones la vacuna anti-D?

De no administrarse la vacuna anti-D, la madre puede producir anticuerpos específicos anti-Rh que traspasen la placenta y ataquen a los glóbulos rojos del bebé. Esto traerá como consecuencia la Enfermedad Hemolítica o Eritroblastosis Fetal. 

Por lo general este cuadro ocurre en el segundo embarazo, luego de que la madre se haya sensibilizado de la primera gesta.

Enfermedad hemolítica del recién nacido

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La enfermedad hemolítica del recién nacido se desencadena por la incompatibilidad de factor Rh-D entre el bebé y su mamá y se caracteriza por el ataque del sistema inmune materno a los glóbulos rojos fetales. 

Esta destrucción de glóbulos rojos provocará la anemia del bebé dentro del útero, cuya gravedad será variable en cada caso. Cuando la severidad sea tan alta como para comprometer el transporte de oxigeno a los tejidos, el cuadro podrá culminar con la muerte fetal.

Existen algunas maneras de evitar este desenlace y poder llevar el embarazo hasta el término, como por ejemplo, la transfusión de sangre al feto Rh-D negativo. Esta se realiza a través de los vasos sanguíneos del cordón umbilical y resulta muy eficaz. Pero solamente se indica en casos de anemia fetal severa, ya que puede desencadenar el trabajo de parto prematuramente.

¡Recuerda!

Lo más importante de esta condición es que se puede prevenir a través del uso de la vacuna Anti-D. Para esto es importante que realices las consultas prenatales periódicamente y te asegures de colocarte la vacuna en la semana correspondiente.

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