Un buen sueño es sinónimo de buena salud en el bebé

Amanda Sánchez Peralta·
06 Marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz Martín al
06 Marzo, 2020
Un sueño adecuado es un indicador de la buena salud de un niño y un importante elemento de prevención de futuros problemas de desarrollo.

La buena salud del bebé se puede medir a través de de un buen su sueño, pues mientras este duerme plácidamente está creciendo y demostrando que todo está bien en él. A veces podemos notar que a los pequeños les cuesta dormir o que se despiertan seguido. Cuando esto sucede, es posible que estén enfermos o que algo no está funcionando correctamente.

Del mismo modo, el dormir bien permite continuar mejorando su salud, favorece el sistema inmunológico y el desarrollo neurológico. Es por ello que debemos preocuparnos de que el bebé descanse bien y que su sueño no sea interrumpido.

Un buen sueño se puede definir como un proceso restaurador por medio del cual las personas conseguimos mantener un ritmo fisiológico óptimo. En el caso de los más pequeños, este es indispensable para que crezcan y se desarrollen de la manera correspondiente. Además, puede contribuir a mejorar algunas dolencias ya presentes en él.

Un buen sueño previene enfermedades

Los niños que duermen bien no solo están sanos, sino que aseguran la continuidad de su condición saludable. Un buen sueño es reparador y contribuye a fortalecer el sistema inmunológico. Y, dado que se trata de un proceso continuo, cada noche que el niño en que el niño goza de un buen sueño ayuda a prevenir enfermedades y a optimizar su salud futura.

El desarrollo físico del niño también se fortalece con el descanso, específicamente a través de la estimulación de la hormona del crecimiento. Por lo tanto, podemos hablar de que un buen sueño le ayuda a crecer y, al mismo tiempo, crea los mecanismos para proteger cada órgano desarrollado. Pues, a mayor crecimiento, mayor demanda de protección contra enfermedades.

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Otro aspecto muy importante a considerar es el desarrollo neurológico. Mientras el bebé duerme, también se fortalecen sus procesos mentales y cognitivos. Por tanto, el sueño favorece una evolución adecuada de este sistema. Un desarrollo libre de patologías y complicaciones que podrían desembocar en un eventual retraso o problema de aprendizaje.

¿Qué factores afectan al buen sueño del bebé?

Problemas de salud

La falta de sueño se produce por diversas causas. En ocasiones las enfermedades aparecen para interrumpir el sueño del bebé. Pero, precisamente, esta falta de sueño puede empeorar la condición física del pequeño, generando consecuencias para su salud y alterando el descanso del resto de la familia.

Los principales aspectos que pueden verse perjudicados cuando el sueño no es completo son el aprendizaje, la conducta, el lenguaje y la motricidad, entre otros. Los daños en este sentido pueden reflejarse en el desarrollo, o ser observados durante la etapa escolar. Por lo general causan cierto retraso que puede aparecer en cualquier momento.

Sueño de poca calidad

No todos los inconvenientes generales relacionados con el sueño son identificados como trastornos. Sin embargo, la calidad del descanso se mide en función de su duración y profundidad. En tal sentido, quizá pensemos que el pequeño está durmiendo bien pero, en realidad, no lo está haciendo durante el tiempo necesario. O su sueño no es lo suficientemente profundo como para que genere los efectos deseados.

En ocasiones nosotros mismos propiciamos que el niño se desvele o su ambiente de descanso no sea correcto. A este respecto los especialistas recomiendan que el momento de dormir sea tranquilo, que evitemos los ruidos y sobresaltos.

Bebé disfrutando de un buen sueño

Higiene

Muchas veces aspectos como la higiene están relacionados con la falta de sueño o interrupciones en el descanso. Por eso, los especialistas recomiendan que tengamos rutinas que incluyan un relajante baño antes de dormir. Igualmente hemos de asegurarnos de que el pañal esté limpio y seco, de que la ropa del pequeño sea cómoda y adecuada y de que su lugar de descanso se encuentre libre de impurezas.

Alimentación

La alimentación también es primordial para favorecer un buen sueño. Pues, en ocasiones, el descanso de los niños es interrumpido por el hambre o por haber comido demasiado. Tanto el tipo de alimentos que consumen antes de dormir, como la cantidad de estos, pueden favorecer o perjudicar un sueño placentero.

Otras rutinas saludables a la hora de dormir pueden ser un masaje relajante, cantarles suavemente, leerles un cuento y dedicarles sencillas demostraciones de afecto. Se recomienda garantizar un ambiente de paz y tranquilidad a la hora de dormir, así como establecer rutinas saludables que favorezcan un sueño duradero, profundo y reparador.

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