Trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes

01 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López
El trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes suele aparecer ante sucesos que provocan un sufrimiento excesivo y que no son capaces de gestionar. ¿Quieres saber cómo puedes ayudar a tus hijos?

El trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes es un problema de salud mental que las personas pueden experimentar en algún momento de la vida. Este puede darse tanto en adultos como en niños y adolescentes, y suele aparecer tras sufrir o ver algún acontecimiento traumático.

Como decimos, no solo los adultos pueden padecer o estar expuestos a situaciones traumáticas; los niños y adolescentes también pueden estarlo. Estos pueden tener reacciones exageradas ante un hecho traumático, pero muchas veces los síntomas de los niños no son exactamente iguales a los de los adultos.

Trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes: situaciones potencialmente traumáticas

El trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes es el resultado de un hecho que produce sufrimiento en los menores y, además, es de una gran intensidad emocional. Como consecuencia de esto, el desarrollo del funcionamiento mental de los pequeños queda distorsionado gravemente.

Son situaciones en las que las personas se sienten superadas por un hecho que no saben cómo afrontar, superar, asimilar o salir de él. Vamos a ver algunos acontecimientos que pueden llegar a convertirse en un trastorno de estrés postraumático, aunque no siempre.

Niño sentado en el suelo pasando por un trastorno de estrés postraumático.
  • Abuso de sustancias en casa, drogadicción.
  • Abuso físico, sexual o emocional de los niños o adolescentes.
  • Divorcios conflictivos.
  • Familias en estado de pobreza (no tener casa, comida, etc.).
  • Maltrato directo al niño o adolescente, o ser testigo de maltratos a un ser querido.
  • Abandono físico o emocional.
  • Accidentes o desastres naturales.
  • Muerte de un familiar cercano.

Aunque la palabra trauma nos lleve a pensar que tiene que ser algún suceso evidente o muy grave, pueden ser pequeñas situaciones acumulativas las que lleven a producir este trastorno de estrés postraumático.

Síntomas del trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes por edades

Como pasa en los adultos, las respuestas a un suceso traumático no tienen por qué ser inmediatas; estas pueden darse con cierto retraso en el tiempo. Como ya hemos dicho anteriormente, los síntomas de los niños y adolescentes no tienen necesariamente que ser iguales a los de los adultos. Vamos a verlos.

Síntomas de estrés postraumático en menores de 6 años

  • Llorar frecuentemente.
  • Tener recesiones en comportamientos que ya tenían superados, como volver a hacerse pis después de tenerlo controlado, chuparse el dedo, portarse mal, etc.
  • No ser capaz de emitir ninguna palabra.
  • Presentar síntomas somáticos, tales como dolor de barriga, cabeza, etc.
  • Estar irritables con frecuentes rabietas.
  • Tener miedos excesivos (a quedarse solo, a la oscuridad, a monstruos, etc.).
  • Hacer dibujos acerca de la experiencia traumática.
  • Hacer representaciones en sus juegos del hecho traumático por el que está pasando.
  • Excesiva dependencia; les cuesta despegarse de sus padres o cuidador principal.

Síntomas de estrés postraumático en niños de 6 a 11 años

  • Problemas escolares, retraso en el aprendizaje, malos comportamientos.
  • Dificultad para prestar atención o concentrarse.
  • Presencia de síntomas físicos, como dolores de cabeza y de barriga.
  • Aparición de temores injustificados.
  • Pérdida de interés en actividades con las que antes disfrutaba.
  • Aislarse de su familia y amigos.
  • Problemas para dormir, aparición de pesadillas, insomnio, etc.
  • Gran irritabilidad, frecuentes enfados e intranquilidad.

Síntomas de estrés postraumático en adolescentes de 12 a 17 años

  • Consumo y abuso de sustancias, alcohol, tabaco, etc.
  • Presencia de comportamientos disruptivos, destructivos e irrespetuosos.
  • Presencia de pesadillas y problemas para dormir.
  • Evitación de cosas que le recuerden al hecho traumático.
  • Pueden llegar a sentir deseos de venganza.
  • Presencia de dolores físicos que no tienen explicación médica.
  • Sentimiento de culpa ante algún accidente por no haber podido evitarlo.
  • Aislamiento social.
  • Desinterés en actividades con las que antes disfrutaba.

En todas las edades pueden aparecer palpitaciones aceleradas del corazón ante el recuerdo del suceso traumático. Además, suelen revivir mentalmente la experiencia una y otra vez, lo que les produce sudoración, temblores, miedos y sentimientos de tristeza.

¿Qué deben hacer los padres ante el trastorno de estrés postraumático?

Después de ver algunos de los síntomas que pueden aparecer en los niños y adolescentes con estrés postraumático, hemos de decir que algunas de estas reacciones irán disminuyendo poco a poco con el tiempo. En caso de que no lo hagan y estas perduren más de un mes, hay que contactar con un especialista en salud mental.

Por supuesto, si en algún momento llegan a aparecer síntomas como pensamientos de autolesión o de quitarse la vida, hay que buscar ayuda de forma inmediata.

¿Qué deben hacer los responsables del cuidado de los niños y adolescentes?

  • Darles apoyo emocional.
  • Permitir a los hijos que lloren y se sientan tristes; no quitarle importancia si para ellos la tiene.
  • Dejarles que hablen sobre lo que sienten, que dibujen o escriban acerca de sus sentimientos y sobre el acontecimiento traumático.
  • Reducir todo lo posible más factores estresantes, como mudanzas frecuentes, periodos muy largos alejados de familia y amigos, presión excesiva para ir bien en el colegio o instituto, conflictos familiares, etc.
  • Darle facilidades, si tienen problemas de sueño, como dejarles una pequeña luz encendida, dormir con un muñeco especial para ellos, etc.
  • En la medida de lo posible, hay que mantener las rutinas que tenían.
  • Mantener sus rutinas normales y, si se cree conveniente, añadir algunas nuevas, como la lectura de un cuento antes de dormir que lo ayude a entender mejor la situación por la que están pasando.
    Padre hablando con su pequeño sobre el trastorno de estrés postraumático.

Si los pequeños son incapaces de volver a sus rutinas normales, es necesario buscar la ayuda de un profesional.

Los que los padres no deben hacer nunca

  • Decirles que sean valientes y fuertes y, además, esperar que lo sean. Están ante una situación dolorosa y hay que ser comprensivos.
  • Si los niños tienen expresiones fuertes de sus emociones, no hay que enfadarse con ellos.
  • Enfadarse si los pequeños vuelven a tener comportamientos ya superados, como hacerse pipí en la cama.
  • Pedirles a los niños que hablen de la situación traumática sin que estén preparados todavía para eso.

Respecto al trastorno de estrés postraumático en niños y adolescentes, ya hemos visto en qué consiste y algunos de los síntomas que suelen aparecer en las distintas edades. Es importante observar a los pequeños y tomar las medidas que sean necesarias antes de que la cosa vaya a más.

Recuerda que no es necesario que sea un suceso grave y repentino el que produzca este trastorno; también puede darse por hechos pequeños y que se acumulan en el tiempo. Ante cualquier duda, pide ayuda a un profesional de la salud mental para tratar cuanto antes este problema.

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