Cómo lidiar con las rabietas de los niños

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Patricia Alfonso Molina
15 mayo, 2019
No todos los niños se frustran por la misma causa. Sabiendo distinguirlas, aprenderemos a lidiar con las rabietas de los niños.

Se llama ‘rabieta’ a una reacción de intensa rabia, expresada mediante gritos, llanto y conductas agresivas (dar golpes o golpearse a uno mismo, lanzar cosas, tirarse al suelo, etc.). A los padres nos puede resultar muy difícil lidiar con las rabietas de los niños en determinadas situaciones.

Aproximadamente, la mitad de los niños muestra conductas disruptivas de este tipo de forma habitual. Los adultos suelen intentar resolverlas de una forma improvisada, con la posibilidad de que el método no siempre funcione. Esto puede producir en el cuidador una sensación de incapacidad, impotencia e, incluso, desbordamiento emocional.

«Para poder lidiar con las rabietas de los niños, es fundamental mantener la calma, e incluso ignorar la escena. No obstante, se producen situaciones totalmente descontroladas en las que es preciso intervenir».

Causas de las rabietas en los niños

En los primeros cinco años de vida, la conducta tiene una función principalmente exploratoria. Esta etapa se caracteriza por una autonomía que se va adquiriendo progresivamente mediante el ensayo y el error. Esto conlleva una gran actividad motora, fomentada o permitida por los adultos, conscientes de su importancia. Cómo lidiar con las rabietas de los niños.

Durante estos años, los párvulos crean sus propias normas de conducta, que no tienen por qué coincidir con las establecidas socialmente. Son normas instintivas que llevan al aprendizaje mediante la exploración del entorno.

En este proceso, el adulto adquiere el papel de protector, ya que ha de velar por la seguridad y la adaptación del pequeño. Se irán imponiendo límites y ayudando a que el niño adquiera la autorregulación de su propia conducta, con base en unas normas preestablecidas por el entorno.

En esta fase, aparecerán rabietas en los niños. Esta será su forma de mostrar inconformismo y rebeldía hacia lo que él interpreta como un veto a su libertad de aprendizaje.

No obstante, podemos encontrar distintos orígenes a este tipo de conductas:

  • Consecuencia normal del desarrollo evolutivo.
  • Conducta rebelde reactiva. Será necesario poner límites de una forma adecuada.
  • Expresión de una futura psicopatología. Debemos visitar a un especialista de salud mental.

Componentes que influyen en la aparición de las rabietas

Todo comportamiento (externo) es la parte visible de los procesos cognitivos y emocionales (internos) que se producen. En la conducta influyen diversas variables que se combinan para dar lugar a una reacción. Alguno de estos componentes son:

  • Temperamento. Se transmite genéticamente y está determinado por la respuesta de ansiedad, la impulsividad, el estado de ánimo y la capacidad de disfrutar.
  • Carácter. Este se va modelando a través de las experiencias y con ayuda de educadores. Está formado por: voluntad, responsabilidad, compromiso, objetividad, honestidad, coraje, etc.
  • Emociones. Son estados internos pasajeros, que se valoran como positivos o negativos, que dan lugar a los sentimientos (estados internos permanentes).
  • Atribucionalidad. Es la capacidad de reconocer la responsabilidad de nuestras acciones, con el fin de asumir las consecuencias.
  • Autorregulación. La capacidad de la persona para dejar atrás los impulsos innatos, para ir tomando el control de su conducta, adaptándose a las normas sociales.

Consejos para lidiar con las rabietas

Es muy importante cómo abordemos las primeras rabietas, ya que si se hace de una forma adecuada, esta conducta se irá extinguiendo en sucesivas situaciones. Como hemos dicho, el éxito de nuestra actuación va a depender del temperamento del pequeño.

«La rabieta es una explosión de energía producida por una situación frustrante, por lo que tiende a extinguirse por sí misma si no se ‘aviva el fuego’. Sin embargo, mantenernos ajenos a la escena (o evitar que otros adultos intervengan) es un gran reto.»

Anticipar las causas de las rabietas

Lo más eficaz para controlar una pataleta es evitar que ocurra. Para poder anticipar su ocurrencia, debemos estar atentos y detectar qué factores suelen provocar su aparición. Debemos observar variables cómo:

  • Horas en que el niño se muestra más reactivo.
  • Si tiene sueño, hambre, está cansado, aburrimiento, tiene frío o calor, etc.
  • Actividad física que ha realizado durante el día.
  • Tiempo de juego con nuevas tecnologías y de qué tipo.
  • Si el lugar es muy ruidoso o bullicioso, sobreestimulado.
  • Si está nervioso o tiene miedo de algo.
  • Nuestra actitud ante un conflicto con el niño. Si no le dejamos expresarse. Si nos mostramos con él de una forma ansiosa, rígida o intolerante. Si no hacemos caso a lo que nos dice, ignorándolo o dejando sus necesidades «para después», etc.
  • Y, en general, todos los detalles que nos puedan ayudar a determinar qué hace que el niño pierda su autocontrol.

Una vez hemos determinado qué es lo que causa esa explosión de frustración en el niño, debemos controlar, en la medida de lo posible, el ambiente, para evitar esas situaciones.Cómo lidiar con las rabietas de los niños.

Consejos para extinguir las rabietas

Si a pesar de los esfuerzos para evitar la aparición de las pataletas no lo conseguimos, aquí tienes algunos consejos para lidiar con las rabietas de los niños:

  • No intervención, hasta dejar que la frustración se extinga por sí misma. Cuidando que no se ponga en peligro a sí mismo, ni a nadie.
  • Mantener la calma, ya que actuar de una forma ‘coercitiva’ o agresiva hacia el niño, puede producir la reacción contraria en este, al tiempo que le estaremos enseñando que la violencia es la forma de solucionar las situaciones complicadas.
  • Empleo de tiempo fuera, sacando al pequeño de la escena si aparecen otros adultos que pretendan intervenir, o si esta situación resulta muy incómoda.
  • Dirigirnos a él de una forma amable, controlando nuestro lenguaje no verbal y transmitiendo un mensaje amistoso.
  • Cuando se haya calmado, explicarle lo ineficaz de sus rabietas para conseguir sus fines.
  • No culpabilizar. Recuerda que puede que aún no haya alcanzado el nivel de autorregulación necesario.
  • Practicar relajación y hacer ejercicio diariamente, con el fin de ayudarle a regular su nivel de adrenalina.
  • Marina JA. (2012). Guía de consejos para padres. Ed: Planeta.
  • Céspedes A. Cómo manejar los problemas de conducta de tus hijos. Ed: Ediciones B.
  • Luengo Martín MA. (2014). Cómo intervenir en los problemas de conducta infantiles. Ed: UNED.
  • Méndez FX. (2006). Terapia psicológica con niños y adolescentes. Ed: Psicología Pirámide.