Pesadillas, ¿cómo ayudo a mi hijo a superarlas?

Macarena 3 abril, 2016

¿Tu hijo se despertó súbitamente a mitad de la noche llorando completamente angustiado? Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, pues entonces te damos la bienvenida a la etapa de las pesadillas y los miedos nocturnos.

Estos episodios son muy comunes en los niños, quienes recuerdan con cierta congoja y ansiedad que han tenido un mal sueño. Pero, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a superar las tan mentadas pesadillas infantiles?

De sueños y pesadillas infantiles

Si bien los sueños son útiles para que los pequeños puedan canalizar tanto las vivencias cotidianas como las emociones que estas producen, esta etapa es dominada por monstruos y personajes terroríficos que copan sus pensamientos, por lo que cada noche cobran vida en sus sueños.

Puede ocurrir que algunos de esos miedos durante las pesadillas sean motivados por situaciones angustiantes concretas de la vida real, las cuales implican un cambio en la vida del menor, como por ejemplo mudanzas, divorcios y cambios de colegio, entre otros.

Pues aun durmiendo, la mente no para de organizar información, con lo que el sueño garantiza asimilar recuerdos y pensamientos en la memoria al punto de que es posible encontrar la solución a un problema o situación difícil. Mas aquí no existen límites de conciencia, por lo que tienden a aparecer las pesadillas.

Particularmente en el caso de los menores, todo problema de sueño se relaciona con hábitos irregulares de sueño o con la ansiedad de irse a la cama y quedarse dormidos. Esto se debe a que la hora de acostarse representa cierta separación de los padres, por lo que genera estos pequeños problemas.

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Pesadillas y miedos nocturnos en chicos de edad preescolar

Los miedos a la hora de ir a la cama son normales en niños entre 2 y 5 años. Así que, no te alarmes si tu hijo le teme a la oscuridad, a los fantasmas o a dormir solo, pues se encuentra en una etapa marcada por su potente capacidad imaginativa, que llega a crear cosas que le disgustan y lo asustan.

Durante este estadío, pasa gran parte de su tiempo inmerso en fábulas y fantasías que él mismo se crea con absoluta normalidad. Igualmente, a la hora de ir a la cama resulta complejo desconectarse de su imaginación, por lo que ciertos eventos lo alarman y sobresaltan ya que no sabe escindir la fantasía de la realidad.

Paralelamente, esta etapa del desarrollo infantil que puede durar hasta los 9 años del niño, no solo responden al estado de su vívida imaginación, sino también a su comprensión de un mundo en el que habitan ciertos peligros, los cuales pueden hacerles daño.

Aunque no existe una causa aparente y comprobada de las pesadillas, algunos especialistas las ligan al estrés y la ansiedad de los niños y afirman que ocurren durante el sueño ligero. Además, algunos niños tendrán pesadillas de forma frecuente mientras que otros pueden no tenerlas.

Por lo general, estos terrores nocturnos no revisten motivos de preocupación para los adultos, mas es conveniente saber actuar en tales casos. Por eso, tu trabajo será ayudar al infante a diferenciar con claridad el peligro real de algo que solo reside en su mente.

¿Qué hacer para ayudar al menor a superar su temor nocturno?

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Obviamente no podemos controlar los inevitables sueños de nuestros hijos pero sí podemos formar y respetar ciertas rutinas en pos de lograr que los nenes tengan sueños placenteros y agradables. Estas son las acciones con las que puedes ayudar a tu pequeño a afrontar esta etapa:

  • Aprovecha su fantasía para crear un personaje benevolente imaginario capaz de protegerlo de noche y combatir contra monstruos y fantasmas malos.
  • Designa un peluche protector para que cuide al menor por la noche.
  • Evita asustar al niño para influir en su comportamiento mediante el uso de personajes temerarios.
  • Favorece la diferenciación entre ficción y realidad.
  • Desmitifica y quítale entidad a seres que transmitan temor a las criaturas.
  • Una buena rutina de sueño capaz de garantizar el ambiente propicio para el descanso influye positivamente.
  • Evita que el niño vea películas con escenas violentas, sobre todo antes de ir a dormir. Mejor cuéntale un lindo cuento o lee un bonito libro.
  • Puedes dejar entreabierta la puerta de su habitación si eso lo hace sentir más seguro.
  • Transmitir tranquilidad a la mañana siguiente: “No hay por qué temer, cuentas con el cuidado y protección de mamá y papá”.
  • Tras una noche de pesadillas viene una mañana de dibujos. Así el chico exteriorizará sus miedos.
  • No lo dudes, acompáñalo, cálmalo y ofrécele consuelo sin caer en la sobreprotección, pues tu hijo no se hará más valiente por ignorarlo o minimizar sus vivencias.
  • No minimices sus sentimientos diciéndole “no es cierto” o “no seas tonto”.
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