Tiroides y embarazo: síntomas y posibles consecuencias

Fernando Clementin · 7 diciembre, 2017
La glándula tiroides cumple muchas funciones importantes en nuestro cuerpo. Durante el embarazo, se da una sobreexigencia de esta glándula, por lo que pueden aparecer complicaciones para la madre y el bebé.

Durante el embarazo, la glándula tiroides se ve obligada a aumentar en gran volumen su producción de tiroxina, ya que parte de las hormonas son transferidas al feto hasta que este produzca las suyas. Además, hay otros aspectos que profundizan la relación entre tiroides y embarazo que detallaremos a continuación.

La función de la glándula tiroides es producir triyodotironina (T3) y tiroxina (T4), dos hormonas muy importantes que regulan el metabolismo, la temperatura corporal y aportan al buen funcionamiento del cerebro, corazón y el aparato muscular, además de otras tareas relacionadas a la fertilidad y reproducción de la mujer.

A partir de la concepción, sin embargo, esta pequeña glándula ubicada debajo de la nuez se ve obligada a trabajar “horas extra”, por decirlo de algún modo. ¿A qué se debe esto?

La T4, además de tener la función de procesar los nutrientes que consumimos y convertirlos en energía, es una de las hormonas que contribuyen en la formación de la placenta. Como el bebé no desarrolla su propia glándula tiroides hasta la semana 12 de embarazo, hasta entonces se proveerá de la de su madre.

Tiroides y embarazo: posibles afecciones

Durante la gestación, la creación de T3 y T4 en el organismo aumenta entre un 30% y un 50% respectivamente. La gonadotropina coriónica, hormona que se detecta en los test de embarazo, es la encargada de producir esta estimulación de la glándula tiroides. A partir del segundo trimestre de embarazo, los estrógenos también alteran la producción de esta hormona.

Las alteraciones en la tiroides previas al embarazo o las que surjan en el momento pueden causar inconvenientes durante esta etapa.

“Durante la gestación, la creación de T3 y T4 en el organismo aumenta entre un 30% y un 50% respectivamente”

Hipotiroidismo en el embarazo

Si se detecta una producción de tiroxina de parte de la tiroides que es insuficiente para hacerle frente a un embarazo, se habla de un caso de hipotiroidismo. En estas ocasiones, se suele medicar vía oral a la mujer para suplir las carencias hormonales en su organismo.

Las revisiones al médico pueden servir de gran ayuda.

El hipotiroidismo puede detectarse a partir de los siguientes síntomas:

  • Cansancio.
  • Debilidad.
  • Ganancia de peso.
  • Estreñimiento.
  • Dolores en músculos y articulaciones.
  • Sequedad de piel.
  • Debilitamiento de pelo y uñas.

Si se da una combinación de una baja producción de la tiroides y embarazo, el hipotirodismo en el feto puede causar la formación de un bocio a partir del crecimiento de la glándula tiroides. Este, sin embargo, desaparece días después del nacimiento.

En caso de presentarse esta insuficiencia, existe la posibilidad de que la madre aumente su ingesta de yodo a partir de la sal yodada para favorecer la fabricación de hormonas.

El peligro del hipotiroidismo en el embarazo reside en que si no es tratado a tiempo (antes del primer trimestre), la madre correrá riesgos de sufrir un aborto espontáneo, parto prematuro o complicaciones como la hipertensión o la preeclampsia.

Hipertiroidismo en el embarazo

Por otro lado, también podría darse la situación opuesta. Es decir, que la producción de hormonas de la glándula tiroides sea mayor a la necesaria en la gestación.

El porcentaje de mujeres que padecen hipertiroidismo en el embarazo es realmente bajo. Apenas 2 de cada 1000 mujeres lo presentan, aproximadamente.

¿Cuáles son los síntomas que pueden denotar la existencia de hipertiroidismo en el embarazo? Podemos enumerar los siguientes como los más frecuentes:

  • Taquicardia.
  • Pérdida de peso.
  • Temblores.
  • Función intestinal irregular.
  • Intolerancia al calor.
  • Debilidad emocional.
  • Piel fría y húmeda.
  • Crecimiento de la glándula tiroides.
Tiroides y embarazo son dos conceptos profundamente ligados a los que debemos atender.

El tratamiento en estos casos se debe realizar con medicación antitiroidea para tratar de normalizar los niveles hormonales, tanto de la madre como del feto.

Si no está controlado, el hipertiroidismo en el embarazo puede ser desencadenante de un aborto, taquicardia fetal, óbito (muerte fetal) o bajo peso al nacer.

También puede causar problemas a la madre. Los más habituales son:

  • Tormenta tiroidea: es la agudización de los síntomas de hipertiroidismo provocada por cuadros de estrés, infección grave, inducción anestésica, trabajo de parto, cirugía, síndrome de abstinencia de fármacos antitiroideos o tras el tratamiento con yodo.
  • Preeclampsia: produce una menor llegada de sangre a los órganos de la madre (riñones, hígado, cerebro y también la placenta). Esto, además, provoca complicaciones que ponen en riesgo la salud del bebé.

Prevención ante problemas de tiroides y embarazo

Es importante que estas afecciones sean detectadas a tiempo, ya que esto permitirá prevenir cualquier complicación de forma más efectiva. Los antecedentes familiares, así como los hábitos poco saludables son factores a considerar para una posible enfermedad de la tiroides.

Normalmente, cuando una mujer manifiesta la intención de quedarse embarazada o si se detecta esta condición, el médico procede a realizar una serie de análisis de control entre los que se encuentran los análisis de sangre que miden el nivel hormonal.

“Los antecedentes familiares, así como los hábitos poco saludables, son factores a considerar para una posible enfermedad de la tiroides”

Más allá de las graves consecuencias que puede tener, la relación entre tiroides y embarazo no debería causar problemas, dado que es algo perfectamente diagnosticable y tratable.