Tener un hermano es tener un tesoro

El mejor aliado para las travesuras, aventuras, amores, triunfos y fracasos siempre será un hermano. ¿Qué es lo que hace que esta unión sea tan especial, independientemente de las circunstancias?

Los niños siempre quieren tener un aliado para la diversión y los juegos. Para ello, tener un hermano es perfecto. Nos detendremos a analizar cómo es la unión entre los hermanos y por qué la compañía mutua es tan importante para ambos.

Cuando los pequeños de la casa son hijos únicos, normalmente se les consiente desde muchos puntos de vista, porque son el centro de atención en la familia. Esto puede tener sus ventajas, pero si se le pregunta a cualquier niño si quiere tener un hermano, seguro que su respuesta será afirmativa.

Los vínculos entre hermanos son realmente fuertes, independientemente de los rangos de edad. Puede que, en ciertos lapsos de sus vidas, las relaciones entre ellos no sean las mejores, pero pronto eso cambiará y se volverán los mejores aliados.

Hermanos gemelos

La relación entre los bebés que han compartido el vientre de su madre se pasea por el filo delgado del amor y el odio. A pesar de que son físicamente iguales, su personalidad será muy diferente.

Entre ellos existe un lazo muy fuerte, incluso un poco más intenso que el de los hermanos que han nacido en fechas diferentes. Los gemelos son los cómplices más fieles entre sí. Ellos disfrutan plenamente de tener un hermano, ya que con él comparten sus fantasías y aventuras cada día.

Un cruce de miradas suele ser suficiente para saber lo que su gemelo está pensando. Sienten apoyo y protección del uno al otro, a pesar de que, inevitablemente, en algunas ocasiones se presenten disyuntivas.

La competitividad es el pan de cada día, pero el apoyo que se brindan para sobrellevar los escollos es realmente especial. Los gemelos de verdad sienten que tener un hermano es tener un tesoro.

La diferencia de la edad entre hermanos tiene aspectos positivos y negativos, según el caso.

Tener un hermano con mucha diferencia de edad

Aquí suele presentarse un poco más de distancia en algunos momentos de sus vidas, ya que por la diferencia de edad los intereses son muy diferentes.

Puede incluso que para uno de los hermanos el otro sea una molestia; esto dependerá mucho de la personalidad de cada uno de ellos y del ambiente familiar.

El hermano mayor será el modelo para el menor. Este siempre lo verá como un ídolo que puede hacer las cosas que él, por la edad, no se atrevería ni soñar en hacerlas.

El menor espera que en el futuro pueda seguir los pasos de su hermano y que cada cosa que haga sea aplaudida por él. Para el mayor, su hermanito es un tesoro que debe ser protegido; asume que tener un hermano implica responsabilidades y que si en algún momento sus padres llegan a faltar él será el responsable del bienestar del pequeño.

En ocasiones, puede que estar con el chiquillo sea molesto para él; sin embargo, también recordará que él fue niño y que acompañar en algunas aventuras al pequeño, en especial para brindarle protección, no es tan malo. Se formará una alianza fuerte entre la admiración, el respeto y el instinto protector.

“Ser hijo único puede tener sus ventajas, pero si se le pregunta a cualquier niño si quiere tener un hermano, seguro que su respuesta será afirmativa”

Tener un hermano con poca diferencia de edad

Tener un hermano contemporáneo es una gran ventaja. Los vínculos y la complicidad se fortalecen al compartir  juegos y atravesar etapas de la vida al mismo tiempo.

El acudir al mismo jardín de infancia y tener que enfrentar los retos de las escuela juntos es un gran alivio para ellos y para los padres; así, estos hermanos estarán uno pendiente del otro.

En cuanto a la dinámica del hogar y de la pareja de padres, también es muy conveniente; el aspecto económico es el que más se ve favorecido ya que se hace un gasto en artículos que rápidamente serán reutilizados por el otro bebé.

Incluso es ideal porque podrán compartir habitación. De este modo, el orden de las cosas y la hora de dormir se les facilitan a los padres, al reducirlos a un solo espacio.

Tener un hermano nos asegura contar con un guardián por el resto de la vida.

La energía que se invierte en la crianza es aprovechada por partida doble. Por ejemplo, en la etapa de los pañales, al aprender a utilizar los cubiertos o a cepillarse los dientes, entre otras.

Al estar seguidos en la edad y tener las etapas de crecimiento cercanas uno con respecto al otro, siempre alguno de la pareja de hermanos servirá de ejemplo. Uno de ellos aprenderá algo con más facilidad y le enseñará al otro, o este lo seguirá a través de la observación constante; observando como lo hace su hermano, el otro aprende hábitos más rápidamente.

Definitivamente, tener un hermano siempre representará una ventaja, a pesar de las peleas lógicas que puedan surgir. Se trata de un ser que vive a la par de nosotros, que se crió en el mismo hogar y con el que siempre mantendremos un vínculo casi inquebrantable.

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