Socialización en la infancia: características y desarrollo

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Elena Sanz Martín
· 15 abril, 2019
La socialización es un proceso mediante el cual definimos nuestra propia identidad y nos integramos en la sociedad. Descubre cómo potenciar una adecuada socialización en tus hijos.

La socialización es un proceso clave en el desarrollo de todo ser humano. El contacto con nuestros semejantes y nuestro entorno moldea nuestra identidad y comportamiento. Por eso, queremos contarte más sobre la socialización en la infancia.

¿Qué es la socialización?

La socialización es un proceso a través del cual integramos los elementos socioculturales de nuestro entorno y nos adaptamos a la sociedad. Mediante la socialización aprendemos qué es aceptable y qué no lo es dentro del ambiente en el que nos desenvolvemos.

Nuestro aprendizaje comienza en el primer minuto de vida y nunca cesa. Sin embargo, la primera infancia es la etapa clave del proceso de socialización, puesto que es cuando somos más aptos para aprender.

Los niños nacen con la capacidad de aprender y la necesidad de buscar estímulos sociales. Están llamados de forma innata a desarrollar lazos de apego y amistad, los cuales jugarán un papel principal en sus primeros años de vida.

La influencia del entorno en la socialización en la infancia

Todos nacemos con enormes potencialidades para la relación social así como para la agresividad y la violencia. Es el entorno el que determina cuál de las dos polaridades será la que predomine en nuestra conducta. Esta influencia se lleva a cabo de diferentes maneras.Socialización en la infancia: características y desarrollo.

El aprendizaje vicario

La adquisición de la socialización en los más pequeños se da principalmente mediante el aprendizaje vicario. Es decir, a través de la observación de las conductas y consecuencias de las personas que tienen en su entorno.

  • La familia juega un papel clave al ser los primeros socializadores del niño. Ellos actuarán consciente o inconscientemente como modelos, transmitiendo valores al niño con cada uno de sus actos y expresiones.
  • La escuela es el siguiente núcleo de socialización con gran relevancia. La forma de enseñar del profesor, su modo de tratar a los alumnos y su actitud serán también grandes indicadores para el niño sobre como comportarse.
  • Los medios de comunicación cada vez cobran más protagonismo como transmisores de información social. Mediante un lenguaje visual y sencillo, la televisión y otros medios similares proporcionan a los niños ejemplos de conductas aceptables y castigadas. Es imprescindible revisar el contenido televisivo que ofrecemos a nuestros hijos, asegurándonos de que esté en consonancia con los valores que deseamos que adquieran.

El juego

El juego es otra de las facetas de la vida de los niños que más ayuda a desarrollar la socialización. A través de él, el niño aprende a cooperar con sus compañeros y conseguir logros en grupo.

Los cuentos

También es relevante el papel socializador de las narraciones, cuentos o relatos. Esta actividad tan popular entre los más pequeños, como es leer cuentos, tiene una potente influencia en su mente social en formación.

A través de estas historias, los niños nutren su imaginación. Pero también extraen de ellos información sobre cómo funciona el mundo y cómo han de comportarse. A su vez, les sirven para liberar sus miedos mediante la identificación con los personajes.

Hemos de tener siempre presente que las imágenes y los relatos enseñan más que las argumentaciones teóricas. Por ello, debemos esforzarnos en ser coherentes entre lo que decimos a nuestros hijos y lo que les mostramos, tanto con nuestro comportamiento como con el contenido al que los exponemos.Socialización en la infancia: características y desarrollo.

¿Cómo desarrollar la socialización en la infancia?

A pesar de que este sea un proceso natural, inherente a todo ser humano, hay ciertas cosas que podemos hacer para potenciar una adecuada socialización en los niños.

A medida que van estableciendo lazos y relaciones sociales con los demás, los pequeños van sintiéndose más cómodos con la interacción social. Por tanto, es de vital importancia no sobreprotegerlos.

Si lo hacemos, les privamos de la oportunidad de experimentar sus propias habilidades y personalidad. Les negamos la opción de aprender a través del ensayo y error y de mejorar su actuación. A través de la propia relación social, el niño es capaz de modificar sus comportamiento según sean las consecuencias naturales que produce el mismo.

Es entonces una relevante tarea de los padres motivarlos y alentarlos a que socialicen. Ofrecerles estímulos novedosos y situaciones a las que puedan enfrentarse y lidiar con problemas. De esta forma desarrollan su autoconfianza.