7 consejos para evitar la agresividad en los niños

Adrianazul · 9 diciembre, 2017
Una rabieta o cualquier otro tipo de conducta agresiva son gritos de ayuda que los niños envían.

La agresividad en los niños es una manifestación de frustración, miedo, tristeza y muchas cosas más que el simple enfado que se aprecia a simple vista. Como padres, debemos estar atentos a sus necesidades emocionales para poder brindarles el bienestar y el entorno saludable que necesitan para crecer felices.

Existen muchas maneras de evitar la agresividad en los niños, pero para ello lo principal es tener claro qué es una conducta agresiva y por qué no debemos perder el control ante una manifestación de la misma.

Para descubrirlo debes observar algunos aspectos en su comportamiento. Por ejemplo, si tu hijo busca deliberadamente la manera de infligir daño físico o psicológico a otro niño e incluso a sus padres, podría tratarse de un niño agresivo.

Para identificar algunos patrones de agresividad en los niños es importante saber que toda acción intencional de violencia que se manifiesta por medio de patadas, arañazos, mordidas, gritos o malas palabras forma parte de un problema que debe atenderse.

Existen muchas maneras de ayudar a un niño a manejar la agresividad, a continuación te presentamos siete consejos:

7 consejos para canalizar la agresividad en los niños

1. Crea un ambiente de confianza

Intenta mantener un canal de comunicación abierto, en el cual reine la confianza y el respeto, lo cual le ofrece al niño un clima familiar de confianza. Tu hijo debe sentir que puede expresar sus emociones libremente sin ser censurado o criticado.

Este clima lo ayuda a drenar sus emociones. Ya que al sentirse verdaderamente escuchado y comprendido en el seno de su hogar, lo alejará bastante de una conducta llena de agresividad.

Si el niño comienza a expresarse, aprovecha cuando haya dicho todo lo que piensa para explicarle que es normal sentirse molesto por algo, pero que la solución a sus problemas no se alcanza a través de la violencia.

Refuerza los valores positivos de la personalidad de tu hijo y enséñalo a expresar sus emociones de manera adecuada. Elogiarlo por sus logros es una forma de hacerlo sentir exitoso.

Para superar agresividad en los niños hace falta crear un ambiente de confianza, amor y respeto.

2. Descubre la fuente de su agresividad

Para poder cortar de raíz este mal, lo recomendable es observar el comportamiento del pequeño.

La idea de este ejercicio es identificar las diferentes causas que generan la agresividad en el niño. Así se pueden descubrir varios aspectos interesantes, como por ejemplo que el niño tenga baja autoestima.

También se puede sentir destronado por la presencia de algún nuevo hermano y como no se siente lo suficientemente querido está llamando la atención de manera equivocada.

3. Actuar de forma oportuna puede marcar la diferencia

Cuando la agresividad en los niños afecta a otros, especialmente de su edad, es necesario intervenir y ayudarles a resolver esta situación. De esta forma, el niño podrá establecer vínculos y no será rechazado por su conducta violenta.

Canalizar a tiempo sus emociones de la forma correcta lo ayudará a cambiar su conducta por una más racional. Un niño no debe ser subestimado, así que no esperes a que empiece a mostrar un comportamiento más agresivo para actuar.

Intervén tan pronto observes que se siente frustrado o que se está alterando. Y si notas que le está pegando o mordiendo a su hermano o a otro niño o incluso a un adulto, frénalo sin dudar. Hazle ver que esa conducta no lo ayuda.

4. Consigue la forma de generar el éxito en sus días

Todos conocemos el poder de las palabras, pueden ayudar a una persona levantar reinos o reducir a un ser humano a la nada. Imagina, entonces, todas las cosas buenas que pueden ocurrir en la vida de tu hijo, cuando es criado con inteligencia emocional.

Para ayudar a remediar la agresividad en los niños es recomendable reforzar los valores positivos y enseñarles a expresar sus emociones de manera adecuada. Elogiarlos por sus logros es una forma de hacerlos sentir exitosos.

Una manera adecuada de elogiarlo, es felicitarlo por sus logros y esfuerzos, por ejemplo: En las mañanas cuando el niño haga la cama, felicítalo por lo bien que lo ha hecho y si necesita una corrección, aprovecha el buen ambiente que el elogio genera para decirle lo que necesites hacerle ver.

5. Sé el modelo a seguir de tu hijo

La actitud de un padre cuando se está comunicando o enseñando algo a un niño nunca debe ser agresiva. Debes evitar esto, en primer lugar, porque si le gritas a tu hijo, él no captará el mensaje.

Al gritar o ser agresivo solo se logra que el niño se bloquee y que se ponga a la defensiva. Y lo peor de esto es que el niño que es criado en un ambiente así, asume que esa es la forma correcta de expresarse.

Si el niño ve a los padres gritar en vez de hablar y que el final de cada discusión es coronado por un golpe a una mesa o un portazo, imitará exactamente lo mismo en el futuro, cuando pierda la paciencia.

Por eso, debes ser coherente con tu comportamiento como padre y, además dejar bien claro qué es lo se espera del niño.

Digan adiós a agresividad en los niños juntos.

6. Maneja con calma cualquier episodio de agresividad

Cuando el niño se ponga agresivo hacia algún miembro de la familia o amigo, lo mejor es frenarlo y apartarlo de esa persona. Siempre será preferible apartarlo y mandarlo a solas a reflexionar sobre lo que ha hecho.

Pero si la violencia es contra ti, la mejor opción es alejarse y dejarlo solo. Ten en cuenta que en ese momento se encuentra en plena explosión de emociones contenidas, por lo que la palabra razonar no cala en su mente.

Cuando haya un clima apto para conversar, hazle comprender que su conducta no fue la adecuada. Dale tiempo para que reflexione en su habitación y de ser necesario aplica alguna medida correctiva hazla lo antes posible.

7. Acude a un especialista si necesitas ayuda

Si has puesto en práctica estas recomendaciones y los resultados siguen siendo adversos, entonces ha llegado el momento de acudir a un terapeuta infantil que pueda encontrar la causa de la agresividad en su comportamiento y ofrecerle ayuda.