La negligencia emocional crea adultos poco asertivos

Pedro · 22 septiembre, 2017

¿Te has preguntado alguna vez cómo afecta la negligencia emocional a tu vida? Lo cierto es que puede llegar a crear adultos poco asertivos. ¿Sabes por qué? Tratemos de dar respuesta a esta pregunta.

Nociones sobre la asertividad

La asertividad es una cualidad esencial para la vida. Es la que nos ayudará a evitar problemas al relacionarnos con otras personas. Además, es vital para no perder la paciencia y vivir de manera más equilibrada y relajada.

La asertividad es la capacidad que tenemos para poner en valor nuestros derechos. Algo que tenemos que lograr sin resultar por ello pasivos ni tampoco agresivos. Y esto se consigue respetando los derechos del resto de personas. Aunque parece sencillo de llevar a cabo, lo cierto es que en la práctica no siempre resulta fácil.

Tanto es así que la mayoría de las personas no logran ser asertivas, o lo son muy poco. Para buscar el motivo, en muchas ocasiones hay que remontarse a la propia infancia. Las personas que se han crecido en un hogar en el que se practicaba la negligencia emocional no han podido desarrollar después la asertividad.

Recuerda, con negligencia emocional hacemos referencia al hecho de ignorar los sentimientos ajenos.

Derechos asertivos frente a la negligencia emocional

Existen una serie de derechos asertivos básicos:

Juicio propio

Tienes derecho a juzgar tu propio comportamiento y a asumir la responsabilidad que el mismo conlleva. Es decir, tienes derecho a no dar explicaciones por tu comportamiento, a valorar si asumes la responsabilidad de resolver los problemas de los demás, a cambiar de opinión, a cometer errores, a decir “no”, etc.

Expresar las emociones

Está demostrado que aquellas personas que se han criado bajo la educación ofrecida por unos progenitores o tutores que consideraban que expresar las emociones era algo negativo, son más propensos a no ser conscientes de sus derechos. Si tus padres ignoraban o castigaban lo que tú pensabas, inconscientemente pensarás que tus emociones y necesidades no tienen importancia.

Si no prestamos atención a las emociones de los niños llegarán a pensar que no nos importan

Una prueba de ello es comprobar si en más de una ocasión te han dicho frases iguales o similares a estas: “no puedes dejar que los demás sepan cómo te sientes o qué piensas en realidad” “no provoques alteraciones”.

Si la respuesta es sí, debes saber que son frases que provienen del discurso de tus padres o tutores legales. Aunque tú no seas consciente de ello, están grabadas en tu inconsciente y han acabado por determinar tu comportamiento, a pesar de que quizás ya eres una persona adulta.

Entonces, ¿qué es la negligencia emocional?

La negligencia emocional habla de la incapacidad para responder como es debido a las necesidades emocionales de los niños.

Una de las tareas de los padres debe ser validar las emociones de sus hijos y enseñarles a encauzarlas. Ellos son el verdadero modelo emocional de los pequeños, puesto que son sus referentes en todos los aspectos de su vida.

En el caso de que los padres no sean capaces de reconocer esas emociones, el niño no sabrá qué hacer porque entiende que lo que piensa o siente no es adecuado.

Este efecto solo hace que en su etapa adulta tampoco confíe en sus emociones o en sus instintos y tenga una baja autoestima. Además, es fácil que los adultos que fueron educados así tengan dificultades expresar de un modo asertivo sus emociones. Todo esto hace que al final acoja siempre posturas extremas: o permita que le pisoteen o se relacione de un modo agresivo.

La importancia de desarrollar la asertividad

Si se tienen en cuenta las bases que conforman la asertividad, esta puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida especialmente desde la niñez. Entre estos fundamentos está el hecho de saber reconocer las emociones propias y etiquetarlas. Conocer cómo te sientes y por qué, para que así puedas enfrentarte mejor a ese sentimiento.

Es bueno enseñar a los niños a expresar sus emociones desde que son pequeños

También hay que ser consciente de los derechos propios y de que como persona debes ser tratado con respeto.

Por supuesto, también es importante que sepas dar valor a las opiniones de los demás. Debes tener claro que entre personas podemos disentir sin juzgar ni menospreciar al que piensa diferente, y eso es justo lo que debemos exigir.

Todo esto nos llevará a desarrollar una autoestima sana que nos ayude a comprender que los errores no disminuyen lo que valemos, sino que pueden enriquecernos y servirnos para crecer como persona. Así no nos sentiremos amenazado por los demás.