¿Es tu hijo agresivo? Cómo tratarlo

Amanda 16 diciembre, 2015

Nunca es fácil manejar la agresividad de otras personas, sobre todo cuando se trata de un ser querido; a veces el amor nos hace ciegos ante la conducta equivocada, lo cual se duplica si se trata de nuestros hijos. Para poder ayudar a los niños a superar su agresividad, debemos comenzar por aceptar que tiene un problema y ser serios con este tema.


Es normal que algunos niños tengan una conducta agresiva en alguna etapa, pero nunca debemos descuidarnos en este asunto; es recomendable vigilar que no exceda o que se trate de un comportamiento persistente. Para comenzar a orientarlos desde la infancia, hace falta que los enseñemos a respetar  a sus padres y hermanos.

Solo podemos hablar de tratamiento contra la agresividad cuando se trata de un problema que ha pasado a manos de un profesional; pero es totalmente posible tratar estos casos en el hogar, porque es tarea de los padres orientar una conducta positiva en los niños.

Los especialistas han determinado que por lo general la conducta agresiva es producto del aprendizaje es decir, no nace con el niño. En tal sentido, si queremos evitar que este comportamiento avance, es necesario que los padres se responsabilicen por este hecho.

Para controlar la agresividad de nuestros hijos, es importante evaluar de dónde está aprendiendo esa conducta; si es en el hogar, con sus compañeros o algún medio electrónico. Una vez determinada la fuente, podemos actuar para modificar este comportamiento.

¿Cómo tratar a tu hijo agresivo?

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Lo principal es identificar el problema y tener un registro de cómo manifestó la conducta, qué cosas hace, cómo lo expresa y bajo qué circunstancias actúa con frecuencia. Para continuar, es necesario ser objetivos en nuestras apreciaciones, algo que nos permita reconocer las equivocaciones de los hijos y las propias.

La agresividad en los niños se puede controlar, pero hay que ser constante y firme; no es algo que se va a solucionar de la noche a la mañana, pero sí tiene solución. Para asegurarnos de tratar este asunto correctamente, podemos comenzar por atender estas recomendaciones.

1. Evitar el castigo físico

Con frecuencia los padres acuden al castigo físico para corregir a sus hijos, pero esto influye negativamente en ellos, porque estamos cayendo en la misma agresividad que queremos reprender. Si ya lo hemos hecho, ellos pueden haber aprendido la agresividad de nosotros mismos.

2. Enseñarles otros métodos de negociación

Es posible que nuestros niños estén intentando defenderse y no saben cómo hacerlo; por lo tanto, debemos asegurarnos de que conozcan otras maneras de solucionar sus problemas. Enseñarlos a negociar, auto controlarse y buscar vías para el diálogo.

3. Ayudarlos a canalizar su energía

Tal vez su agresividad sea el resultado de la acumulación de emociones, tal vez exceso de energía o frustración, por eso es importante identificar la causa de esta y ayudarlo a que sea canalizada de manera positiva.

A algunas familias les ha funcionado poner a sus hijos a realizar prácticas deportivas, por ejemplo artes marciales, lo cual les permita drenar el exceso de energía y crear disciplina.

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4. Evaluar su grupo de amigos

Muchas veces los niños tienen a imitar el comportamiento de sus compañeros, si estos son agresivos, es muy probable que él actué como ellos.

Siempre es importante asegurarse de quiénes son los amigos de nuestros hijos y alejarlos de aquellos que influyan negativamente en este.

5. Promover el compañerismo

Se puede probar acercarlo a otros niños para que juntos puedan realizar actividades, estas deben fomentar el trabajo en equipo y el desarrollo de interese comunes.

Es importante enseñarles que puede lograr mejores cosas cuando se convive en armonía con otras personas, porque es probable que no haya sabido cómo hacerlo antes. Los niños agresivos, por lo general no ven los aspectos positivos de otros niños, por eso se les debe ayudar a verlos.

6. Estimular el comportamiento adecuado

Es importante que el niño sepa que un comportamiento positivo es reconocido, por eso los padres de un hijo agresivo deben estar atentos de los progresos de este, a fin de poder estimularlo en su evolución.
No todos los estímulos deben ser materiales, porque no se trata de premio o castigo; se le puede reconocer con palabras dulces, elogios y abrazos.

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